Accidentes domésticos de 1 a 4 años: ¿sabes prevenirlos?

"Nunca me imaginé lo que iba a ser capaz de hacer ", es una de las frases que los médicos de urgencias oyen con frecuencia. Nunca subestimes las capacidades de tu hijo. No sólo sabe treparse en todas partes, sino que además no tiene ninguna noción del peligro al que se expone.
Las caídas desde ventanas son comunes. Cualquier caída desde una altura superior a la altura del niño es potencialmente peligrosa. "El centro de gravedad de los niños está situado mucho más alto que el de los adultos", explica el doctor Serge Bohbot, profesor de la APHP. Su cabeza es pesada y la coordinación de las acciones todavía poco precisas.
Las consecuencias son a menudo dramáticas con un resultado de muerte en un 20 % de los casos y un 25 % de discapacidades severas. Así que no dudes en asegurar las ventanas con cierres especiales y los balcones con protecciones de plexiglás o mallas de seguridad. Por último, recuerda que los niños menores de 10 años no pueden quedar solos en casa.

La cocina, un verdadero peligro

La cocina es el lugar peligroso por excelencia y donde se produce un accidente doméstico de cada cuatro. Aunque tu hijo tenga más seguridad al caminar, frecuentemente se tropezará. Hay que tener cuidado con los cables eléctricos y desenchufar los aparatos apenas se hayan terminado de utilizar. Tu hijo podría llevarse, en la caída, la licuadora, la tostadora, la freidora o los cuchillos eléctricos. Si no hay cables a la vista, el niño no sentirá la tentación de jugar con estos.
La cocina y el horno calientes están en el centro de la cocina. Mientras que la mayoría están equipados con puertas frías, no es así en todos los hogares. Para evitar quemaduras se pueden comprar placas de protección que se pegan en la pared de vidrio y aíslan el calor. Otra precaución sencilla de observar: no dejes que sobresalgan de la cocina, la mesa o la mesada los mangos de ollas y sartenes. En el intento de apoderarse del mango de una sartén, tu niño puede tirarse todo su contenido caliente en la cabeza.

Artículos de limpieza y medicamentos

Guarda bajo llave todos los productos de limpieza del hogar, especialmente aquellos de colores fuertes que pueden parecer juguetes. Ten el mismo cuidado con los medicamentos.
No olvides poner las plantas fuera de su alcance. Las hojas y frutos pueden ser tóxicos.

El salón, lleno de tentaciones

El salón es la sala más viva de la casa, ya que es el centro de reunión de familia y amigos. En un momento en el que los adultos están distraídos y no prestan atención a los niños, quienes miran con envidia las aceitunas, tomates cherry, cacahuetes, pistachos,…
Pero el peligro acecha: por lo general los niños tragan entero todo lo que entra en su boca, ya que aprenden a masticar poco a poco. Cuidado, entonces, si la comida se queda atrapada en la tráquea. En este caso se le debe practicar la maniobra de Heimlich para expulsar el cuerpo extraño.
En el paso del salón al comedor con los invitados, es común que se dejen detrás vasos con restos de alcohol. Los restos de vino o champagne probablemente terminen en el estómago del bebé, con el riesgo en el peor de los caso de un coma etílico o de sufrir repetidas caídas y lastimarse. A la hora del café y el té cuida que las tasas estén fuera del alcance del niño ya que podría cogerlas y tirarse el liquido encima, escaldándose.

El jardín y la piscina

Con el verano llegarán la jardinería y las barbacoas. El aprendizaje del niño es por imitación. Así que cuando vea a su padre o a su madre manejar cizallas y tijeras o cerillas para encender el fuego, es muy probable que él os quiera imitar. A los niños no hay que quitarles los ojos de encima y hay que explicarle los peligros del fuego. La enseñanza es a fuerza de repetición, así que no dudes en renovar estas explicaciones tan a menudo como sea necesario.
En cuanto a la piscina, el ahogamiento es la principal causa de muerte accidental de los niños menores de cinco años. El monitoreo debe ser implacable. Ponte de acuerdo con tu cónyuge para organizar turnos de vigilancia, para que ninguno de los dos crea que es el otro quien vigila y al final ninguno de los dos lo haga.
Si tienes una piscina privada, rodéala de una cerca de un 1,20 m con una puerta con un cierre de seguridad. Mientras permanezcáis cerca de la piscina, haz que tu niño lleve permanentemente los brazaletes inflables., incluso cuando sale del agua. Deja un salvavidas o un palo largo a mano y ten un teléfono. Hay detectores de caída en el agua que también pueden ser útiles.
En lugar de prohibirle al niño que camine por la casa hay que explicarle dónde están los peligros. No hay nada más tentador para un niño que transgredir lo que se le prohíbe sin explicación.
M. Ozanam

Otros contenidos del dosier: Cuidados del niño

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