Doudou, ¿sí o no?

Alrededor de la mitad de niños tiene un doudou. Este objeto suele adquirirse a los ocho meses de edad y debería desaparecer antes de los 6 años. Su papel consiste en tranquilizar al niño cuando se separa de sus padres para ir a la guardería o estar con la niñera, por ejemplo.
De ahí el nombre de objeto transicional: establece el vínculo entre la familia y el mundo exterior. Por eso los niños suelen abandonarlo cuando hacen “amigos” en la escuela. El doudou también es importante para serenar al niño a la hora de irse a dormir.

No quiere dormir sin su doudou

Aunque el papel del doudou es más que conocido, el hecho de que la mitad de los niños no lo necesiten es todo un misterio. Es cierto que, en algunos casos particulares, existe una razón muy sencilla que lo explica: no duerme solo, sino con un hermano o una hermana.
En el último congreso de la American Psychological Association, el doctor Gabriel Ybarra presentó un estudio que podría explicar la necesidad de un objeto transicional. Para el niño, la presencia o ausencia de uno de los padres a la hora de irse a dormir es esencial.
Según el estudio, realizado en padres de 270 niños, cuando el padre o la madre está presente a la hora de dormirse, el niño tiene menos posibilidades de adoptar un doudou. El propio autor reconoce que eso no significa que el niño “doudouadicto” sea más ansioso que los demás.

Mamá o doudou: ¡hay que escoger!

Gabriel Ybarra ya realizó un estudio anterior en el que comparaba la influencia de la madre y del doudou sobre el niño*.

Remarcó que ambos producían un efecto tranquilizador en el niño, pero que este efecto no aumentaba cuando la madre y el doudou estaban presentes a la vez. Peor, a veces el niño se mostraba más inquieto en presencia de ambos. Eso puede explicarse por el hecho de que la madre suele aconsejar a su hijo de que se lleve el doudou para ir al médico, aunque ella también estará presente: ¡tantas precauciones alteran al niño!

Tal y como confirman ambos estudios, el papel de los padres es fundamental para decidir si se quiere tener un objeto transicional y qué efecto pretenden conseguir. Para tranquilizar a todos los padres que tienen un bebé que no se separa de su doudou: a priori, no tiene ninguna influencia negativa o positiva en su vida periódica. ¡Es imprescindible lavarlo de vez en cuando y, sobre todo, no perderlo!

A. Sousa

*J Consult Clin Psychol. 2000 Apr ; 68 (2) : 322-30.

Otros contenidos del dosier: Relaciones afectivas del niño

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