Cómo evitar los riesgos de sufrir un aborto espontáneo

Cada vez se conocen mejor las razones que pueden provocar un aborto espontáneo. Según los consejos médicos, la mejor manera de asegurarse un buen embarazo es hacerse un buen seguimiento durante todo el proceso, con todas las revisiones médicas recomendadas.

Sin embargo, un cierto número de embarazos termina en aborto espontáneo. ¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Se pueden prevenir? Técnicas modernas, como la reproducción asistida, están libres de culpa pero descubrimos problemas relacionados con la aspirina o el sexo del primer niño. Te lo contamos.

La reproducción asistida no constituye un riesgo

Contrariamente a las creencias populares, el origen de la reproducción no influye en el riesgo de sufrir un aborto espontáneo. Así pues, una fecundación in vitro no resulta más peligrosa que una fecundación natural. Al menos es lo que afirma un estudio americano1 llevado a cabo en más de 62 228 mujeres embarazadas.

Hace 20 años, la tasa de abortos espontáneos tras una transferencia embrionaria era de, aproximadamente, un 10% y aumentaba hasta un 30% o 40% en las mujeres mayores de 40 años. Según los científicos, estos porcentajes son similares a los observados en la población general. Sólo se percibía un ligero aumento cuando la fecundación se realizaba a partir de embriones previamente congelados. Curiosamente, parece haber un riesgo mayor cuando la mujer utiliza sus propios óvulos en vez de los de una donante.

Las anomalías del embrión

Según el Colegio Nacional de Ginecología y Obstetricia Francés (CNGOF), una anomalía genética del embrión es la causa menos frecuente de los abortos espontáneos. En el caso de que existiera anomalía en el embrión, se trata de un problema que se da en el momento de la concepción por una anomalía genética o por alteraciones de uno o diversos cromosomas. En ese caso, el feto no podría sobrevivir y sería expulsado de manera espontánea, a veces incluso sin que la mujer se dé cuenta, ya que se trata de pérdidas de embrión muy precoces.

Cabe destacar que las anomalías genéticas también pueden provenir del espermatozoide del padre, especialmente si es mayor de 50 años.

Abortos espontáneos relacionados con la salud de la madre

Existen determinadas enfermedades que exponen a la madre a más probabilidades de padecer abortos espontáneos, como la diabetes mal controlada, determinados problemas hormonales, enfermedades de la glándula tiroides, la enfermedad celíaca, las enfermedades auto inmunes como el lupus, problemas de coagulación sanguínea o incluso anomalías en el aparato reproductor femenino, especialmente en el cuello del útero, los fibromas uterinos o los ovarios poliquísticos.

La toma de medicamentos

Según un estudio estadounidense3 llevado a cabo en más de 1000 mujeres, un gesto tan común como el de tomar una aspirina podría amenazar el embarazo. Según los científicos, tomar este antiinflamatorio aumentaría en un 80% el riesgo de aborto espontáneo. Así, es importante evitar tomar este medicamento en los días siguientes a la concepción o durante un período prolongado. La aspirina podría impedir que el embrión se implantase en la pared uterina.

Además de la aspirina, también habría que evitar tomar cualquier antiinflamatorio no esteroide. Hay indicios de que los antiinflamatorios no esteroides aumentan el riesgo de aborto espontáneo4.

También hay determinadas plantas que podrían exponer también a la madre a un aborto espontáneo como por ejemplo el ajenjo o la absenta, la artemisa, o la matricaria, así como ciertas plantas laxantes (cáscara sagrada, senna alexandrina o arraclán) u otras muy conocidas como la salvia. Por todo ello es esencial consultar siempre al médico o farmacéutico antes de cualquier toma de medicamentos o plantas durante el embarazo.

La exposición a sustancias o factores externos

En algunos casos, la exposición a factores externos o el consumo de ciertas sustancias también pueden suponer un mayor riesgo de padecer abortos espontáneos. Este es el caso de las infecciones, especialmente en el caso de toxoplasmosis, citomegalovirus, listeriosis o salmonela.

Un episodio de fiebre alta también se considera como un factor de riesgo, así como el consumo de sustancias tóxicas como las drogas, el alcohol, el tabaco o el consumo excesivo de café.

La exposición a ciertos productos químicos usados dentro de la industria, la exposición a pesticidas o a altas dosis de ondas electromagnéticas, superiores a 50Hz también pueden ser responsables de abortos espontáneos.

Amniocentesis: un bajo riesgo

La amniocentesis es un examen prenatal que tiene como objeto extraer una muestra del líquido amniótico en el que está inmerso el feto, a fin de analizarlo en laboratorio. Normalmente se efectúa para estudiar los cromosomas del feto y descubrir posibles anomalías, como una trisomía 21, una discapacidad cuyo riesgo aumenta con la edad de la madre.

En España, cada vez se practican más amniocentesis durante el segundo trimestre del embarazo. Este análisis es posible gracias a una extracción de líquido amniótico mediante una jeringuilla que atraviesa la pared abdominal. Durante mucho tiempo se ha creído que la amniocentesis aumentaba el riesgo de los abortos espontáneos. Pero como señala un reciente estudio2, tampoco debemos exagerar: el aumento sería de algo menos de un 1%. Ahora bien este examen sigue siendo esencial, para determinar, en particular, los riesgos de una trisomía 21.

Un embarazo tardío

El embarazo tardío, especialmente a partir de los 40 es también un gran factor de riesgo, sobre todo si se trata del primer embarazo.

El papá ¿cuestionado?

No siempre hay que buscar en la madre los factores que provocan un aborto espontáneo. De hecho, el padre también puede influir… O así lo explica un estudio estadounidense5 llevado a cabo en 24 hombres cuya pareja había sufrido abortos espontáneos múltiples. Los científicos constataron que en ellos era más frecuente que los espermatozoides tuvieran un número anormal de cromosomas. Cuando se fecunda el óvulo, no resulta viable y acaba en un aborto espontáneo. Así pues, sería necesario recurrir a técnicas de reproducción asistida, con el fin de seleccionar los “buenos” espermatozoides.

La importancia del primogénito

Más curioso, y ciertamente más anecdótico, es el dato de un estudio danés6 que puso de manifiesto que el riesgo de abortos espontáneos aumentaba cuando el primer niño era un varón. De hecho, este nacimiento promovería la aparición de una reacción inmunitaria dirigida contra los próximos bebés. El organismo desarrollaría anticuerpos que combatirían los nuevos embriones, sobre todo si son de nuevo varones. Al bloquear esta reacción con ayuda de otros anticuerpos, sería posible aumentar la tasa de nacimientos, lo que da crédito a la tesis de la reacción inmunitaria.

Los factores de riesgo se pueden evitar

Si bien hay factores que no se pueden evitar, existen otros que deben ser evitados a toda costa por la futura madre. Se debería dejar de fumar, no consumir alcohol ni drogas, evitar la toma de medicamentos alopáticos o plantas sin el consentimiento del médico o farmacéutico. Respecto a los riesgos infecciosos, deben evitarse los contaminantes, evitar consumir carne poco cocinada, los productos lácteos no pasteurizados y el pescado crudo. 

Además, también se recomienda vacunarse contra la rubeola al menos 3 meses antes del inicio del embarazo, siempre bajo supervisión.

¿Cuándo puedo volver a quedarme embarazada después de un aborto espontáneo?

Según la Organización Mundial de la Salud, el tiempo recomendado que se debe esperar antes de volver a intentar un embarazo es de 6 meses. Sin embargo, desde 2014, el Colegio Nacional de Ginecología y Obstetricia Francés (CNGOF) ha modificado sus recomendaciones y considera que 2 meses bastan para volver a intentar un embarazo.

L. Asana

Jesús Cárdenas

Fuentes:

1 - Obstetrics and Gynecology, julio de 2003; vol. 101: p. 959-967.
2 - Prenat Diagn, abril de 2002; vol. 22: p. 1036-1039.
3 - BMJ, agosto de 2003; vol. 327: p. 368-371.
4 - Exposure to non-steroidal anti-inflammatory drugs during pregnancy and risk of miscarriage: population based cohort study -BMJ. Agosto de 2003 16; 327(7411):368.
5 - Obstetrics and Gynecology, junio de 2003; vol. 101: p 1229-35.
6 - Hum Reprod, marzo 2002; vol. 17: p. 809-16.

Actualizado en enero de 2017

Otros contenidos del dosier: Aborto espontáneo e interrupción voluntaria del embarazo (IVE)

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