Antojos y ataques de hambre en el embarazo: Cómo controlarlos

¿Estás embarazada y tienes hambre a todas horas, después de las comidas, por la noche, por el día...? Eres víctima de lo que se llama comúnmente el hambre canina del embarazo. Evidentemente, no te entran únicamente ganas de un buen plato de judías verdes, sino de todo lo que tienes a mano. Por esta razón, es esencial que las futuras mamás reduzcan en la medida de lo posible ese picoteo compulsivo para limitar así el aumento de peso y sus consecuencias para su salud y la del bebé.

¿Qué son los ataques de hambre?

A pesar de que el imaginario colectivo ha exagerado un poco las peculiaridades de este apetito irreprimible asociándolo a antojos descabellados (las famosas fresas), esas ganas de comer a todas horas propias del embarazo son totalmente verídicas (aunque diferentes según las mujeres). El hambre canina se traduce por una necesidad y unas ganas físicamente perceptibles de comer. Un apetito en una palabra, incontrolable, que te lleva a una necesidad imperiosa de llenar ese agujero que sientes en el estómago.

Esta sensación de hambre exagerada aparece normalmente a partir del segundo o tercer trimestre del embarazo. Sin embargo, según el Dr. Christian Jamin, ginecólogo y endocrino en París, estas ganas de comer pueden darse en periodos muy diferentes. Algunas mujeres se enfrentan a ellas incluso desde el primer trimestre.

¿A qué se debe entonces esta hambre canina? Según nuestro ginecólogo, «hay que diferenciar las ideas preconcebidas de la realidad científica para comprender bien este fenómeno cuanto menos curioso».

Ideas preconcebidas vs realidad científica

¿Qué embarazada no ha sentido alguna vez la mirada condescendiente de su familia sorprendida al verla darse el atracón del año? Según el Dr. Jamin, «las mujeres embarazadas se sienten influenciadas por la creencia absurda de que deben comer por dos». Entre náuseas y gases, se ven a menudo obligadas a someterse a las eternas recomendaciones y órdenes «alimentarias» de su familia y amigos. Argumentos que resultan muy persuasivos. A la angustia engendrada por este estado «excepcional» del embarazo, se le añade entonces el miedo de «que le falte algo al niño», es decir, el de no aportar al bebé todos los nutrientes necesarios para su buen desarrollo. Un miedo que explicaría en parte esas ganas compulsivas de comer.

Sin embargo, el fenómeno no encierra únicamente un componente psicológico. Las hormonas, especialmente los estrógenos, desempeñan un papel determinante en la aparición de ataques de hambre en la embarazada. Segregados por la placenta durante el embarazo, «los estrógenos elevan el estado de ansiedad y nerviosismo de la futura madre, lo que favorece a su vez la aparición de accesos compulsivos». La embarazada, guiada por pulsiones hasta aquí latentes, se precipita generalmente sobre alimentos que ella misma se prohibe. Este fenómeno, que se conoce también con el nombre de «libertad de privaciones», puede tener consecuencias tanto para la futura mamá como para el niño.

¿Por qué se deben controlar los atracones?

Es importantísimo nutrirse bien durante el embarazo, sobre todo durante los cuatro primeros meses en los que el cuerpo va a almacenar las reservas de grasa para preparar el crecimiento del feto. Los atracones no se lo ponen fácil a las futuras mamás que deben «ser razonables con el fin de evitar posibles crisis de bulimia» así como un excesivo aumento de peso, explica el Dr. Christian Jamin.

A las mujeres esbeltas antes del embarazo, la pérdida de kilos residuales (aquellos ganados a lo largo del embarazo y visibles tras el parto) no les supondrá gran dificultad. Por esta razón, se recomienda a las mujeres más redonditas establecer ciertos límites. Recuerda que lo normal es ganar entre 9 y 12 kilos durante el embarazo.

Un aumento exagerado de peso puede ocasionar una diabetes gestacional, exclusiva de las mujeres embarazadas. Esta forma de diabetes se desarrolla normalmente durante el embarazo y, en general, durante el segundo trimestre. En la mayoría de los casos se trata de una hiperglicemia que se manifiesta como consecuencia de los cambios metabólicos de la mujer embarazada. También se puede dar el caso de que estemos ante una diabetes existente y hasta entonces desconocida. De cualquier modo y aunque los riesgos de gravedad son mínimos, a veces puede tener consecuencias importantes tanto para la madre como para el feto. Peso al nacer muy elevado (lo que puede dificultar el parto), sobrepeso u obesidad son algunas de las posibles consecuencias a corto y largo plazo para el niño. De ahí el interés, una vez más, de controlar los atracones durante el embarazo.

Limitar la sensación de hambre

Las mujeres embarazadas tienen tendencia a inclinarse más por lo dulce que por lo salado. Según el Dr. Jamin, «los dulces proporcionan una sensación de placer inmediato ya que la glucosa es absorbida rápidamente por el organismo». Por desgracia, son precisamente esos azúcares rápidos los que se deben evitar ya que hacen caer en picado la tasa de insulina en sangre, lo que dispara automáticamente de nuevo las ganas de dulce. Debemos privilegiar el consumo de alimentos capaces de quitar el apetito (cereales, plátanos, patatas, verduras ricas en fibra...) ya que, además, atenúan las fluctuaciones de la insulina», explica el Dr. Jamin.

La cuestión es saber ceder a los antojos de manera inteligente y escapar de los atracones. Para empezar, los especialistas aconsejan encarecidamente comer hasta saciar el hambre durante las comidas y dejar el postre de la comida de mediodía para un poquito más tarde. No hay ninguna razón que impida disfrutar de una merienda y de otros tentempiés equilibrados.

Ideas de meriendas y tentempiés

Meriendas:

1/6 parte de baguette y una porción de queso (de los permitidos a las embarazadas) + 1 vaso de agua

1 queso blanco 20% + 1 plátano + 1 vaso de agua

1 bol pequeño de arroz con leche o de sémola + 1 vaso de agua

4 galletas tostadas + 1 vaso de leche

Tentempiés:

1 plátano + 1 lácteo

1 panecillo con nueces/olivas

1 bollo de leche + 1 brick individual de leche

1 yogur + 1 barra de cereales

Sería una pena perderse estos pequeños caprichos ocasionales. Disfruta de ellos pero con moderación, aunque, por lo que acabamos de ver, a veces sea un poquito complicado.

E. Vieillard

Fuentes: 
Entrevista telefónica con el Dr. Christian Jamin
"Lleva tu embarazo lo mejor posible", bajo la dirección de la Dra. Anne Théau (Larousse)
"La guía de nutrición durante y después del embarazo" Inpes/Diaborne.com

Otros contenidos del dosier: Alimentación durante el embarazo

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