Productos del mar: beneficios para la madre

Ya sabemos que el comportamiento de la futura madre durante el embarazo repercutirá a corto, mediano y largo plazo en la salud del niño. Los perjuicios del tabaco y el alcohol son de sobra conocidos, así como las recomendaciones relativas al consumo de productos lácteos pasteurizados y la toxoplasmosis transmitida por los animales domésticos. No obstante, no se ha hablado tanto del papel que desempeñan los productos del mar en el desarrollo del feto.

Menús con un toque salado

En 2002, la publicación de un estudio danés realizado con 8729 embarazadas aportó nuevas luces al respecto. Los investigadores analizaron los efectos de una alimentación pobre en pescado y otros alimentos del mar. A la vista de los resultados, un consumo reducido constituye uno de los factores de riesgo más importantes de los nacimientos prematuros y provoca retrasos en el crecimiento intrauterino del feto. Las mujeres se clasificaban en 4 subgrupos en función de la frecuencia con la que consumían alimentos procedentes del mar. El índice de nacimiento prematuro alcanzó el 7,1 %  en el grupo que no consumía pescado, mientras que el índice del grupo que lo incluía en su dieta al menos una vez por semana era del 1,9 %.

Esas diferencias tan significativas desde el punto de vista estadístico se determinaron poniendo especial cuidado en que ningún otro elemento, como el tabaco o el alcohol, pudiese influir en los resultados. Pero es necesario precisar que el comportamiento alimenticio de las futuras madres ya formaba parte de sus costumbres antes del embarazo.

¿Estudios que se contradicen?

Los estudios llevados a cabo por el Dr. Michel Odent, ginecólogo-tocólogo, y fundador del Primal Health Research Centre de Londres, no llegan a las mismas conclusiones. Entre 1991 y 1992 se animó a cerca de 500 embarazadas, elegidas por sorteo para asistir a una consulta prenatal en el Whipps Cross Hospital de Londres, a aumentar su consumo de pescado.

El estudio se repitió en tres ocasiones, en el CHU de Rennes (Francia), en un gabinete de comadronas en el País Vasco francés y en otro hospital de Londres. La comparación del peso al nacer y la duración del embarazo con un grupo de control no aportó diferencias significativas, salvo un aumento del perímetro medio del cráneo al nacer (34,65 cm en lugar de 34,45 cm).

«De hecho, no es que ambos estudios se contradigan», relativiza el Dr. Odent. La diferencia reside en que hace tiempo que los daneses integraron el consumo de pescado en sus costumbres alimenticias, a diferencia de los franceses y los británicos.

¡Cuidado con los más grandes!

No obstante, la Agencia francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos emitió en 2002 un documento advirtiendo de que, en lo que respecta al pescado, las embarazadas no deben dejar de tomas precauciones. El ser humano puede, en ciertos casos, contaminarse a través de los agentes que los peces ingieren en el mar. Los peces grandes concentran las sustancias tóxicas contenidas en los peces pequeños que consumen. Por tanto, la Agencia aconseja a las embarazadas y las lactantes que reduzcan el consumo de dorada, pez espada, pez aguja, tiburón o atún.

Pero eso no quiere decir que se deba disminuir el consumo de pescado, puesto que sus beneficios nutricionales son ampliamente reconocidos. Así pues, ¡lo mejor es comer pescado al menos dos veces por semana! Y si encima es pequeño, aún mejor para el bebé.

M. Ozanam

Otros contenidos del dosier: Alimentación durante el embarazo

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