¿Se pueden consumir embutidos durante el embarazo?

Embutidos y embarazo: cuidado con los parásitos

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito (toxoplasma gondii) muy extendido en el reino animal. El parásito puede contaminar la tierra y el agua, las verduras… o bien ser ingerido por herbívoros y enquistarse en sus músculos esqueléticos.

Los seres humanos pueden infectarse al comer carne poco hecha (los quistes se destruyen con el calor), verduras crudas o mal lavadas o bien por el contacto directo con gatos, que son anfitriones privilegiados del parásito.

Para la mujer embarazada que no es inmune, las consecuencias se limitan a síntomas casi imperceptibles, entre ellos, la fiebre. Pero para el feto la toxoplasmosis es grave si la futura madre no es inmune: puede provocar un aborto espontáneo, la muerte intrauterina o una fetopatía con daño neurológico y retiniano.

Mujeres inmunes a la toxoplasmosis

En este caso se puede consumir todo tipo de embutidos en las cantidades que se desee, pero asegurándose de que el peso corporal no se dispare. Para mantener un buen equilibrio, se recomienda consumir entre 25 y 50 g al día.

Sin embargo, el consumo de ciertos productos de charcutería como chorizo, patés, foie gras o productos gelatinosos sigue estando desaconsejado durante el embarazo debido a la posibilidad de contaminación con Listeria.

Mujeres no inmunes a la toxoplasmosis

Si la prueba de toxoplasmosis resulta positiva, se corre el riesgo de desarrollar la enfermedad durante el embarazo. Por lo tanto, se debe eliminar completamente de la dieta el consumo de carne cruda y, de la misma forma, de embutidos como el jamón serrano, el magret de pato, el chorizo... No obstante el consumo de embutidos cocidos (jamón de york, de ave o mortadela) sigue siendo posible.

Qué hacer si se ha consumido charcutería sin estar vacunada

Es importante acudir a la consulta del ginecólogo o del médico de familia para que éste prescriba un análisis de sangre. En caso de estar afectada, se recetarán antibióticos diarios hasta el final del embarazo, limitando así el riesgo de infección para el bebé.

Cómo consumir embutidos sin riesgo durante el embarazo

Para las mujeres embarazadas no inmunes la prevención de la toxoplasmosis se basa en una serie de reglas:

  • Comer carne bien hecha o previamente congelada, renunciando así temporalmente al consumo de carnes poco hechas, tartares, brochetas y cualquier otro método de preparación que implique carne poco pasada.
  • Lavarse bien las manos después de manipular la carne cruda.
  • Pelar bien y aclarar con agua abundante las verduras y frutas que se consuman crudas.
  • Evitar el contacto con gatos.
  • Realizar labores de jardinería sólo con guantes y lavarse las manos después.
  • Almacenar los embutidos comprados en la carnicería en la nevera (en la parte más fría entre 0° y 4°C), 24 horas. Si está envasado al vacío, conservarlo hasta la fecha de caducidad especificada en el envase.
  • Evitar comprar en el mercado durante el embarazo (el almacenamiento fresco y el método de conservación no están verificados). En su lugar, se debe dar prioridad a la charcutería habitual o incluso a productos preenvasados (que están sometidos a un contacto inferior con el exterior).

S. Catalan-Massé

Fuentes:

Entrevista a los nutricionistas Béatrice Pichoud ("Le bon choix au restaurant" ed. Thierry Souccar) y Raphaël Gruman ("La ménopause sans les kilos" ed. Leduc. S) por sus consejos.

Otros contenidos del dosier: Alimentación durante el embarazo

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