Reposo durante el embarazo: ¿cómo mantener la calma?

Acabas de recibir una mala noticia: debes guardar reposo absoluto hasta el final del embarazo... Es el destino de cierto número de mujeres embarazadas para las que estar de pie está simplemente prohibido. Entrevista a la Dra. Samia Rihaoui, cirujana y gineco-obstetra.

Reposo durante el embarazo: empieza por entender las causas

Lo que está claro es que los médicos no indican reposo absoluto de forma arbitraria. Antes de la semana 37 de la gestación, las contracciones uterinas repetidas provocan un riesgo de parto prematuro, que hacen del reposo una medida obligatoria. «Los cuellos uterinos sometidos a mucha presión o incompetentes (debilitados) suelen ser los causantes de un riesgo de parto prematuro, explica la Dra. Samia Rihaoui, cirujana y gineco-obstetra. Los cérvix incompetentes tienden a dilatarse o contraerse con facilidad. El fenómeno puede detectarse a partir del segundo trimestre mediante una ecografía endovaginal».

Por debajo de 30 mm, el riesgo de parto prematuro aumenta. En lo que concierne a las contracciones, a veces aparecen al principio del segundo trimestre. En numerosos casos se presentan sin razón aparente, pero son suficientemente frecuentes e intensas como para que debas guardar reposo absoluto. En otros casos, pueden deberse a la existencia de un útero mal formado. El bebé pronto se encuentra sin espacio suficiente, lo que provoca las contracciones prematuras. En ocasiones, la causa es una actividad demasiado intensa, especialmente si ejerces una profesión en la que debes estar de pie constantemente, o incluso ¡si tu coche es tu oficina! Las microvibraciones asociadas a la conducción pueden desembocar en contracciones y provocar la dilatación del cérvix. 

Los médicos suelen indicar el reposo en cama hasta la semana 34 de la gestación, etapa en la que el niño deja de considerarse prematuro moderado, ya que todos sus órganos vitales están formados.

Reposo durante el embarazo: ¡relájate!

Empieza por respetar las indicaciones que te ha dado el médico, es decir, quédate acostada o sentada en la cama o el sofá. La posición acostada permite que el bebé deje de ejercer presión en el cuello y reduce las contracciones uterinas. Piénsalo: es preferible colocarte sobre el lado izquierdo con la mayor frecuencia posible a fin de evitar comprimir el útero contra los vasos que participan en el retorno venoso. Sólo debes moverte para ir al servicio y lavarte. Tienes que ver el lado bueno de las cosas: a partir de ahora, ¡quedas dispensada de todas las tareas de la casa! ¡Se acabó la limpieza y el tener que cocinar!

Estar de pie, pasar la aspiradora, transportar una carga pesada, subir y bajar las escaleras... esas actividades afectan al útero y se convierten en un riesgo de parto prematuro. Para evitar moverte, sé previsora. Pide cada mañana a tu pareja que haga una lista con todo lo que necesitas tener a mano: pañuelos, espejo, productos de belleza, mando a distancia, ordenador portátil, botella de agua, teléfono, etc. Es mejor que esperes a que vuelva del trabajo para que te acompañe hasta la ducha.

Lo único que está permitido es visitar al médico una vez al mes, con alguien y sin conducir, por supuesto.

Reposo durante el embarazo: ¿qué hacer? ¿cómo entretenerse?

Para no perder los ánimos, que no suelen estar en su mejor momento durante esas largas semanas de espera, búscate algunas ocupaciones. Sobre todo, si estás embarazada en invierno. Aprovecha para leer los libros que tienes pendientes, descubre programas de televisión de los que no habías oído hablar, vuelve a ver los clásicos del cine en DVD… pero lo fundamental es que no te aísles.
Un gran número de mujeres se alejan inconscientemente de toda relación social por miedo a no tener nada que contar a sus amigas, quienes parecen disfrutar de una vida trepidante. Tómate tu tiempo para hablar con la matrona cuando la veas. Llama a tus amigas, invítalas por turnos para que te hagan compañía. Te harán reír y te ayudarán a olvidar los miedos de que se interrumpa el embarazo.

¡Tampoco es una desgracia!

¿Es tu primer embarazo y tienes miedo de que todos vayan a ser iguales? Que sepas que no es sistemático. Los embarazos futuros pueden desarrollarse de forma normal y llegar a término. En cambio, tendrás que someterte a un seguimiento más estrecho durante los nueve meses.

Reposo durante el embarazo: combate los efectos del sedentarismo

Quedarse en la cama puede dar lugar a algunas molestias. Para empezar, puede afectar a la circulación sanguínea, al aumentar el riesgo de padecer varices. También es común que se presenten reflujos gastroesofágicos, causados por estar acostada durante tanto tiempo. Sin olvidar las hemorroides y las fisuras anales, causadas, asimismo, por una circulación sanguínea inadecuada. También puedes presentar un bajo nivel de vitamina D, a consecuencia de la ausencia de luminosidad. Sin embargo, es indispensable para tus huesos y los del bebé.

Habla de todos esos problemas con el médico, quien puede prescribirte los tratamientos adecuados: medias de contención para las piernas, un protector gástrico para aliviar el reflujo, un suplemento de vitamina D en dosis únicas... Intenta también reducir las comidas especiadas, ácidas y muy líquidas. Por otro lado, puedes recurrir a la fisioterapia a domicilio para mejorar los trastornos venosos mediante masajes adecuados y específicos, al mismo tiempo que mantienes la masa muscular, que tiende a ponerse flácida con el paso de las semanas.
Respecto del aumento de peso, puede suceder, pero no es sistemático. ¡La obligación de estar inmóvil te protege de las ganas de ir a devorar todo lo que hay en el frigorífico! Si consigues mantener la calma, dentro de unas semanas tendrás un bebé hermoso y sano entre tus brazos.

Martina: "Gané confianza en mí misma"

“Por supuesto que vivir dos embarazos en reposo absoluto afecta a tu estado de ánimo. Casualmente, en ambos casos, dos niños, estuve en cama desde la semana 23 hasta la 37, y di a luz 5 días después de terminar el reposo. Está claro que de un día para otro dejas de hacer cosas, te aíslas, y sólo piensas en ese niño que llevas dentro. Lo único que te reconforta es pensar que cada día que pasa es un día menos que te queda. No puedes ir de compras para decorar la habitación, ni comprar ropita de bebé, pero en el fondo, tampoco es para tanto, sólo un poco frustrante. ¡Después del parto, tienes todo el tiempo del mundo para hacer todo lo que no has podido! Sólo Dios sabe cómo me aburrí y me sentí transparente durante esas semanas interminables. No tenía nada que contar a mis amigas, pero al final, terminé haciéndome más fuerte, me probé a mí misma que yo podía lograrlo, con mi propio esfuerzo. Me centré en lograr mi objetivo y proteger a ese niño que luchaba por vivir. Esa fuerza nunca me abandonará”.

S. Catalan-Massé

Fuente:

Entrevista a la Dra. Samia Rihaoui, médico cirujano y gineco-obstetra

Otros contenidos del dosier: Complicaciones durante el embarazo

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