El retraso del crecimiento intrauterino

El RCIU afecta a entre un 3% y un 5% por ciento de los nacimientos y es una de las principales causas de muerte intrauterina, sobre todo si es aguda. Sus causas son muchas.

Definición y causas

Existen dos maneras de establecer un diagnóstico de RCIU, explica Duruelle: bien se percibe a lo largo del embarazo que la evolución del feto no es suficiente, bien se observa tras el nacimiento que el bebé es más pequeño de lo previsto o que el peso es insuficiente para su edad gestacional. “En el 30% de los casos, el RCIU pasa inadvertido”, agrega el especialista. En la mayoría de los casos –el 70%–, el problema no es armónico, es decir, el perímetro del cráneo es normal, pero el peso, el perímetro abdominal y a veces la altura son inferiores a las adecuadas. La hipotrofia fetal es armoniosa cuando todos los parámetros, incluidos el perímetro craneal, se ven alterados.

¿Se conocen las causas de este retraso en el crecimiento? “Las etiologías del RCIU son muy diversas”, informa el ginecólogo. Existen tres grandes causas del retraso del crecimiento intrauterino:

  • Las causas placentarias: la placenta no hace su trabajo correctamente y entonces el intercambio materno-fetal se ve perturbado. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en un primer embarazo o en caso de hipertensión o preclampsia.
  • Las causas maternas: anemia severa, tabaquismo, alcoholismo o consumo de drogas, enfermedades cardiacas
  • Las causas fetales: infecciones (rubéola, toxoplasmosis, citomegalovirus o anomalía de los cromosomas –trisomomía 8 o 21–). “El RCIU vinculado con anomalías cromosomáticas es más raro y más grave y surge de manera precoz”, precisa el médico.

Algunas hipotrofias fetales son, sin embargo, inexplicables.

Diagnóstico y tratamiento

El RCIU puede detectarse midiendo la altura uterina (crecimiento del feto) o los datos biométricos realizados a lo largo de la ecografía: diámetro biparietal y cefálico, diámetro abdominal y longitud femoral. “Si nos damos cuenta de que el crecimiento en el útero no sigue su marcha habitual, intentaremos comprender por qué tiene lugar el retraso del crecimiento­ –explica Duruelle–. Haremos entonces una ecografía completa, para ver si hay malformaciones”. Otro examen que se puede practicar es un doppler de las arterias uterinas para descartar un problema en la placenta. “También es posible hacer una amniocentesis”.

¿Qué pasa una vez que se ha hecho el diagnóstico? “Es raro que la causa pueda tratarse”, advierte el ginecólogo. “Recomendamos a la madre hacer reposo y controlamos el feto mediante una nueva ecografía al cabo de los 10 o 15 días”, agrega. Una supervisión, principalmente ecográfica, tendrá lugar cada dos semanas, más a menudo aún si la hipotrofia fuera grave. “Esta medida se complementa con el registro del ritmo cardiaco del feto. Si estamos preocupados, por ejemplo porque la cantidad de líquido amniótico deja de ser suficiente, podríamos internar a la madre”.

Si el retraso del crecimiento intrauterino es precoz o importante, la futura mamá será derivada a un hospital especializado. En algunos casos, podemos sacar el bebé de manera precoz. “Preferimos generar una prematuridad, a veces aguda, a correr el riesgo de que se produzca una muerte intrauterina”, explica el especialista. De manera que hacemos que el bebé nazca antes cuando su bienestar se ve alterado (anomalías del ritmo cardiaco), cuando la situación materna se agrava, cuando hay preclampsia o, de manera más urgente, cuando existe un hematoma retroplacentario. “También provocamos el parto cuando el bebé ha llegado a término pero ha dejado de crecer, ya que sabemos que no ganamos nada aunque continuemos el embarazo”, precisa Duruelle.

Prevención

“Es posible prevenir el retraso del crecimiento intrauterino vinculado al consumo de alcohol y drogas”, indica el médico, antes de alertar de que “un paquete de cigarrillos por día equivale a 200 g menos de peso”. Sin embargo, el tabaquismo raramente es la causa de un RCIU grave. En cuanto al alcohol, además de ser una de las causas de la hipotrofia fetal, es uno de los principales motivos de retraso mental.

Otras medidas de prevención son la vacuna contra la rubéola, las precauciones alimentarias en caso de serología negativa de la toxoplasmosis y el tratamiento de las patologías maternas (hipertensión, diabetes…). “En caso de RCIU vascular, algunos médicos recetan aspirina en dosis bajas, pero no hay consenso sobre este tratamiento”, precisa el ginecólogo.

Si ya has padecido RCIU durante un embarazo anterior, te verás sometida a una supervisión más estricta a partir del quinto mes de gestación. “Se te hará una ecografía intermedia a los seis meses y, si fuera necesario, se intensificará la vigilancia ecográfica”, indica Duruelle.

La detección del RCIU recae en las curvas de referencia expresadas en percentiles o Derivación Estandar (DS). Los parámetros biométricos (diámetro biparietal, perímetro craneal y abdominal y longitud del fémur) se trasladan a estas curvas de referencia. Un peso inferior al 10º percentil significa que el feto forma parte del 10% de fetos más pequeños dentro una misma edad gestacional.

A. S. Glover-Bondeau

Otros contenidos del dosier: Complicaciones durante el embarazo

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