Embarazada y madre a la vez

Los otros hijos

En primer lugar, hay algo que debe estar muy claro: la decisión de dar vida a un nuevo ser corresponde a dos adultos, el padre y la madre, y en ningún caso deben intervenir los otros hijos. Por eso no se aconseja preguntar, ni siquiera en tono de broma: «¿Te gustaría tener un hermanito o una hermanita?». No tienes un hijo para complacer a los otros hijos, sino porque lo has decidido con tu pareja. Así pues, no les pidas el consentimiento a una decisión en la que ellos no deben intervenir para nada. Esto no significa que vuestro hijo mayor deba quedar al margen de este acontecimiento familiar bajo el pretexto de protegerle, sino más bien todo lo contrario.

Anunciarlo a su debido tiempo

Algunas parejas esperan el momento ideal para anunciar la gran noticia. Pero cuidado con el "sexto sentido" de los hijos, que por lo general perciben lo que pasa: su madre está más cansada, en casa reina un ambiente de misterio, oyen conversaciones susurradas... A partir del momento en que empiece a circular la noticia entre vuestros parientes y amigos, hay que informar también al hijo mayor. Lo mejor sería que fuera el primero en saberlo. Si, en cambio, es él quien lo descubre y lo pregunta, no hay que desmentirlo y hay que explicarle que sólo esperabais que el bebé creciera un poco más en tu vientre para decírselo. El final del primer trimestre puede ser un buen momento para anunciar el nacimiento del bebé, ya que tu embarazo empezará a notarse y, estadísticamente, disminuye el riesgo de aborto. También hay que tener en cuenta la edad del hijo mayor: cuánto más pequeño sea, más le costará proyectarse en el futuro, ya que vive en el día a día.

  • Cómo decírselo

Hay que escoger el mejor momento del día: los mimos de la mañana, una comida o incluso un paseo. Es aconsejable que estén ambos padres para que el niño entienda que se trata de algo entre la madre, el padre, él (o ellos) y el bebé que ha de nacer.  Se puede decir del modo más sencillo: "Papá y mamá han hecho un bebé que está creciendo en el vientre de mamá y que todavía tardará un poco en salir." Es recomendable ubicar el nacimiento en relación con un acontecimiento significativo para el niño: por ejemplo, antes de Navidad, desués de su cumpleaños, al volver de las vacaciones de verano...

  • Distintas reacciones

¿Cómo reaccionará ante la gran noticia? No siempre como se espera, pero si algo es seguro, es que no le dejará indiferente. Algunos niños no hacen ningún comentario y vuelven sin más a lo que estaban haciendo. Lo mejor es respetar esta reacción y volver a sacar el tema más adelante. Otros se muestran entusiasmados y enseguida se ven jugando con su futuro hermanito, por lo que hay que explicarles que el bebé no llegará enseguida y que, cuando nazca, será demasiado pequeño para ser su compañero de juegos. Por último, algunos niños viven la noticia como una catástrofe que a menudo refleja el miedo a dejar de ser querido por sus padres.

  • Posibles regresiones

Tu hijo mayor no tardará en entender que el bebé que crece en el vientre de su madre es el centro de todas las atenciones. Así, no es extraño que algunos niños presenten una regresión que se manifiesta de distintas formas en función de la edad. Hacia los 2 o 3 años, el niño puede volver a sufrir pequeños accidentes, gatear de nuevo o detenerse en su aprendizaje verbal para volver a hablar como un bebé. Hacia los 7 u 8 años, puede ser que vuelva a chuparse el pulgar. En torno a los 10 años de edad, quizás observes un empeoramiento transitorio de sus resultados escolares. En realidad, con estas actitudes sólo pretende volver a ser el centro de atención. Que tu hijo mayor pase por una fase de regresión no significa que no esté creciendo, sino que estos pequeños pasos hacia atrás le permitirán realizar otros mayores hacia adelante.

Cómo ayudarle

  • Ante todo, tranquilízale

Sea cual sea la reacción de tu hijo, deberás tranquilizarle para que entienda que el corazón de sus padres es capaz de querer a un segundo o tercer hijo sin dejar de querer al primero. En el fondo, se preguntará si es necesario ser un bebé para recibir el amor de los padres. Tendrá miedo a dejar de ser el centro de atención o pensará que sus padres ya no le necesitan. Hay que explicarle que la llegada del bebé no significa que sus padres ya no le necesiten, sino que, por el contrario, el hecho de estar orgullosos de él hace que deseen tener otro hijo. En caso de que experimente una regresión, de nada sirve reñirle o castigarle: aprovecha para hablarle de cuando él era bebé y enséñale fotos o vídeos para que pueda ver lo esperado, querido y mimado que fue. Éste también puede ser un buen momento para decirle que un bebé requiere mucho tiempo, cuidados y atención, pero que esto no significa que haya que dejar de preocuparse por él. Aunque aparentemente el hijo mayor haya asimilado la noticia, también necesita ser confortado.

  • Los inevitables celos

Es posible que el niño reaccione con cierta agresividad e incluso con violencia, y que se exprese en términos aún más duros: «No lo quiero, ¡cuando nazca voy a tirarlo!» o «No quiero a este bebé en casa». También puede intentar darte patadas en el vientre. Ésta es su manera de exteriorizar los celos que empieza a sentir y su desconcierto ante una situación que cambia por completo sus esquemas y que escapa a su control. No te culpes al ver su inquietud pensando que deberíais haber esperado que fuera mayor para tener otro hijo, y no olvides que ésta es una decisión que corresponde a los padres. Tampoco te servirá de nada decirle que se comporta mal. Deja que exprese sus sentimientos hacia su futuro hermano y dile: «No pasa nada si no le quieres de momento. Puede ser que cambies de idea cuando nazca, y entonces podremos hablarlo otra vez.»
Implícalo en los preparativos
¿Esperabas un bombardeo de preguntas que finalmente no ha llegado? No te preocupes, háblale del bebé de vez en cuando, dale algunas informaciones pero evita que el tema monopolice todas las conversaciones. Involúcralo en los preparativos para la llegada del bebé. Si hay que preparar una habitación, ¿por qué no pedirle que ayude a escoger el color del papel que pondrás en la pared? Si vas a comprar ropa para el bebé, puede ayudarte a escoger entre algunas prendas que hayas seleccionado previamente. Otra posibilidad es dejar que elija algún juguete para su futuro hermanito.

  • Preséntale al futuro bebé

Aunque las ecografías del bebé no sean fáciles de descifrar, puedes enseñárselas a tu hijo para que sienta que está participando en el descubrimiento del que será su hermano. Cuando el bebé se mueva, deja que tu hijo sienta sus movimientos con la mano. Puedes enseñárselo con un juego muy sencillo: coloca unos pequeños cubos en forma de pirámide sobre tu vientre; cuando el bebé se mueva, la pirámide se derrumbará. Si tu hijo tiene menos de 5 años el éxito está asegurado. Sin embargo, debes saber que la representación del bebé dentro de tu cuerpo a veces puede ser angustiosa para los más pequeños. Utiliza libros adaptados para los niños, que ilustran de forma muy sencilla lo que pasa en el vientre de su madre y lo que pasará cuando nazca el bebé.

  • Preserva el lugar del mayor

Por último, es importante que prepares a tu hijo para tu estancia en el hospital: déjale con alguien con quien se sienta a gusto. Dile que podrá ir a verte y conocer a su hermanito, y prepárale un regalo de parte del bebé. Por otro lado, y en la medida de lo posible, evita que los días del parto coincidan con la incorporación de tu hijo por primera vez a la guardería o a la escuela, ya que con ello se sentiría profundamente excluido de lo que pasa en su familia. Si con la llegada del recién nacido tu hijo mayor debe cambiar de cama, es aconsejable que la adaptación se produzca unos meses antes del nacimiento.

«¿Por qué le crece la barriga a mamá?»

El nacimiento del hermano pequeño suele despertar curiosidad entre los hermanos mayores. El vientre de su madre va creciendo y todo se produce envuelto en misterio. Si el hijo mayor es bastante pequeño (3 años o menos), se le puede explicar sencillamente que es necesario que papá y mamá se quieran mucho y que papá ponga una semillita en el vientre de mamá para que el bebé nazca al cabo de unos meses. Si el hijo ya tiene 5 o 6 años, se puede añadir algunos detalles utilizando palabras que ya conoce: «El pene de papá pone una semillita en la barriga de mamá.» Ante las preguntas del hijo, también se puede recurrir a la ayuda de los libros: los hay para todas las edades y en ellos hay respuestas adaptadas.

Otros contenidos del dosier: Embarazo: Cómo lo vive mi familia

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