Evolución del feto del tercer al quinto mes

Los meses tercero, cuarto y quinto

Es fácil entender la importancia de este período: del mismo modo que la ausencia de unos simples tornillos puede impedir la construcción de una gran obra arquitectónica, un pequeño fallo en las fases iniciales del desarrollo humano puede tener repercusiones de distinta gravedad.
No es lo mismo una alteración en algunas de las células destinadas a formar una pequeña parte del hígado (alteración compensada por el número de estas células) que una alteración en las únicas células que constituirán el nervio óptico. Por suerte, la relativa flexibilidad de los mecanismos de desarrollo permite resolver este tipo de problemas en la mayoría de los casos y, por otro lado, contribuye a la diversidad del ser humano y a la existencia de las pequeñas particularidades que le caracterizan como individuo.

Cada función se constituye progresivamente.

Algunos órganos no tardan en adoptar su aspecto definitivo, como por ejemplo las manos, mientras que otros no han acabado de formarse ni siquiera al final del embarazo, como es el caso de los riñones y el cerebro, que requieren un largo proceso de madurez.

Algunos procesos de desarrollo son interactivos.

Las cavidades cardíacas, por ejemplo, ganan volumen gracias a los flujos sanguíneos que circulan por ellas. Por esta razón los fetos siempre tienen un corazón demasiado «pequeño», lo que les obliga a tener una frecuencia cardiaca muy rápida. Existen más funciones que requieren la intervención de otros elementos: la maduración de los pulmones, por ejemplo, sería ineficaz si el desarrollo de los músculos torácicos no permitiera la respiración. Muy pronto el feto experimenta movimientos respiratorios que permiten el fortalecimiento de estos músculos y la repetición de un acto que más tarde será indispensable.
Afortunadamente, la placenta asegura la mayor parte de las principales funciones
vitales, como la aportación de oxígeno y alimento o la eliminación de residuos. De este modo, el feto puede tomarse todo el tiempo necesario para aplicar estas funciones, perfeccionar su funcionamiento y desarrollarse a su propio ritmo.
Durante la segunda ecografía (la que se realiza entre las semanas 18 y 20 de embarazo) los padres pueden ver el que será el aspecto definitivo del feto. En efecto, la única diferencia que puede apreciar un neófito entre la segunda y la tercera ecografía es el aumento de volumen del feto.

Las cavidades cardiacas

Están claramente definidas, al igual que el sistema de válvulas que controla la distribución de la sangre. Asimismo, se han constituido las diferentes partes del cerebro, cuyo exterior sigue siendo liso.
El feto, cuyos músculos ya se han desarrollado, es capaz de ejecutar movimientos complejos y lo suficientemente enérgicos para que la madre pueda percibirlos. La piel, todavía muy delgada, deja ver los vasos sanguíneos, y la grasa subcutánea sigue siendo escasa. El sentido del tacto se ha desarrollado y los receptores de la sensibilidad cutánea en los dedos ya están activos.

Empieza a funcionar el sentido del gusto

El feto se familiariza con el sabor del líquido amniótico en el que flota. En esta fase, este líquido está compuesto esencialmente por orina fetal y permite importantes intercambios.
Al final del quinto mes, el feto ha alcanzado la mitad de su tamaño final: ya mide 25 centímetros, aunque sólo pesa unos 450 gramos.

Otros contenidos del dosier: Mi embarazo mes a mes

Comentarios

Artículos destacados

Cosméticos básicos para el bebé
Cosméticos básicos para el bebé

La piel de los bebés es muy distinta a la de los adultos, lo que hace que sea imprescindible aplicarle unos cuidados...

El suelo pélvico tras el parto
Guía Doctissimo de los pañales
Malformaciones ginecológicas: ¿afectan al embarazo?
Pérdida de un bebé: cómo superarlo
¿Qué tipo de padre será tu pareja?

Valorando algunos comportamientos de tu pareja sabrás si será buen padre. Si los resultados de este test no son positivos,...

Hacer otros Test