Ser madre antes de tiempo: modo de actuación

Actualmente, más de la mitad de las europeas menores de 18 años deciden proseguir con el embarazo. Y los jóvenes padres suelen asumir de buen grado sus responsabilidades, incluso en caso de separación ulterior.

Tendencia al alza

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística, solo en 2011, 3.219 menores de 18 años fueron madres en España, y de ellas 145 tenía menos de 15 años cuando dio a luz. Según la ginecóloga Isabel Serrano, miembro de la Federación de Planificación Familiar Estatal, los embarazos adolescentes se relacionan con la pobreza, por lo tanto, la actual situación de crisis podría dar lugar a un crecimiento del número de embarazos de adolescentes en España.

¿Cuáles son los riesgos específicos?

Desde el punto de vista médico, actualmente existe un consenso en el sentido de que esos embarazos no presentan más riesgos que los de las mujeres de más edad, siempre y cuando se sometan a seguimiento. En efecto, según numerosos especialistas, la corta edad de las madres no es sinónimo de riesgo añadido para la salud.

No obstante, existen determinados factores de riesgo que, combinados con otros problemas de tipo psicosocial, las dificultades para relacionarse con la pareja o el entorno familiar, e incluso el miedo de las jóvenes respecto al futuro, pueden acarrear complicaciones a lo largo del embarazo. Desde el momento en que la joven opta por seguir adelante con el embarazo, lo primordial es apoyarla y animarla, así como acompañarla a la consulta médica si no se atreve a ir sola.

La futura mamá debe, por supuesto, renunciar al tabaco y al alcohol, y también empezar a prestar especial atención a su alimentación, en particular al aporte de vitamina B9. El 50 % de las mujeres en edad de procrear presenta un déficit de ácido fólico sin saberlo. Ahora bien, las adolescentes y las jóvenes están más expuestas. Dichas carencias pueden repercutir gravemente en la salud de la madre y el bebé: anomalías en el crecimiento de la placenta; alteraciones en el desarrollo del feto (espina bífida y feto anencefálico); crecimiento intrauterino retardado; aumento del riesgo de parto prematuro; etc. ¡Un sinfín de motivos para consultar al médico!

La búsqueda de un reconocimiento social

La llegada de un bebé, que suele ser accidental (aunque a veces deseada en secreto), transforma de forma radical la vida de la joven madre. Las adolescentes se convierten en madres antes de ser mujeres. Y ello, a través de su maternidad, ese estatus que desean alcanzar para acelerar la marcha del tiempo. Para los psicólogos, a partir de ese deseo del niño se pueden extraer varias conclusiones. Para algunas jóvenes se trata de un deseo de romper con la familia, en particular con la madre; para otras, de una forma de «comprobar la integridad del cuerpo y los órganos reproductivos»; e incluso para otras jóvenes, el embarazo constituye «una vía para colmar las carencias de la infancia». Por último, ese tipo de embarazos podría interpretarse como una conducta de riesgo, un peligro.

Cuando llega el bebé, el apoyo de los padres y el entorno es esencial: el riesgo que corren esas jóvenes es encontrarse desescolarizadas, e incluso vivir un proceso de marginación. Razón de más para protegerlas y ayudarlas a convertirse en unas madres autónomas y responsables.

A. de Franssu

Otros contenidos del dosier: Embarazos especiales y de riesgo

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