La importancia de la seguridad

La cama tampoco debe estar al lado de las cortinas, ya que sus manos muy pronto se aferrarían a la tela o a los cordones.
Cuidado con la cama y el colchón. Si optas por una cuna con barrotes, utiliza un protector de cuna o una chichonera durante los primeros meses y asegúrate de que los barrotes sean lo suficientemente altos para evitar posibles caídas. La calidad del colchón es otro factor que deberás tener en cuenta, pues éste debe encajar perfectamente en las medidas de la cuna o de la cama, de modo que no quede ningún espacio libre alrededor. Comprueba su firmeza y su grosor, que no sea blando ni esté deformado con huecos o bolsas.

Piensa también en tu comodidad

El momento de cambiar o vestir al bebé es muy particular: es el momento de la complicidad, de las risas y de los besos, pero también puede ser el de los nervios si el bebé opone resistencia. La persona que se ocupe del niño no debe dejarlo ni un solo momento sin vigilancia en el cambiador o en el mueble utilizado al efecto.
Un orden práctico para cambiar al bebé
Puedes colocar el cambiador en la habitación del niño o en el cuarto de baño, dependiendo del espacio del que dispongas en cada sitio. Lo importante es que puedas cambiar al bebé sin dejarlo ni un segundo sin vigilancia y tener todo lo necesario al alcance de la mano: pañales, leche hidratante, suero fisiológico, algodón, etc. Existen varios muebles especialmente diseñados para tener organizado todo lo necesario. Basta con poner una colchoneta para cambiarle y colocar todo lo que necesites a tu alcance. Sin embargo, también puedes utilizar una cómoda o cualquier otra mesa. En ambos casos, lo más importante es que la altura del mueble sea la adecuada para que no debas inclinarte demasiado (no olvides que repetirás este movimiento con mucha frecuencia, por lo menos durante un año).
Un bebé bien equipado
Una vez solucionada la cuestión de la cama y del lugar para cambiar al bebé, deberás pensar en todo lo que necesitarás para vestirlo, alimentarlo, bañarlo, pasearlo… La lista del material necesario puede parecer interminable: cochecito, silla para el coche, portabebés, bañera, trona o silla alta, cuna de viaje, etc. Una buena solución es pedir prestadas algunas cosas, recibir otras como regalo y comprar lo que realmente quieras tener.

La obsesión por el hogar

Este período de preparativos y de compras muchas veces va acompañado de una verdadera obsesión por la limpieza y el orden. Es posible que de repente te entren ganas de ordenar, clasificar y deshacerte de lo que no necesitas, o que quieras limpiar a fondo los armarios o las baldosas, sacar brillo a todos los rincones y hasta reorganizar algunas partes de la casa. Muchas mujeres embarazadas han experimentado este impulso que puede convertirse en un exceso maníaco y desconcertar a más de un futuro padre. Todo ello es normal, ya que las futuras madres sienten la necesidad de asegurarse de que todo sea perfecto cuando nazca el niño. También podría ser una forma de liberar ciertas angustias que se manifiestan ante la inminencia del nacimiento. Estos excesos domésticos pueden provocar una sonrisa en las personas más cercanas y más tarde en la propia madre, cuando el bebé haya nacido y ya no le quede tiempo para jugar a hacer de «mujer de su casa».

Otros contenidos del dosier: Preparar la llegada del bebé

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