¿Cuántas ecografías son necesarias?

El calendario

Se suele aconsejar la práctica de tres ecografías rutinarias, que deben realizarse en torno a las semanas 12, 18 y 32. En algunos países con leyes y políticas sociales distintas, la ecografía del tercer trimestre no se realiza de forma sistemática. Cada una de estas pruebas responde a un objetivo en concreto. Los profesionales han establecido normas precisas que reglamentan la práctica y la calidad de esta técnica. Toda ecografía consta de cuatro partes cuya importancia depende del momento del embarazo y del objetivo de la prueba: -la biometría incluye una serie de mediciones que permiten valorar el crecimiento del feto; -la morfología permite comprobar que el desarrollo de los distintos órganos del feto corresponda al calendario del embarazo; -la evaluación de la vitalidad fetal se realiza mediante la observación de los movimientos y, en ocasiones, mediante medición Doppler; -la observación de los anexos incluye la placenta y la valoración del volumen de líquido amniótico.

  • La ecografía del primer trimestre (12 semanas) : Se trata de una prueba esencial, ya que permite establecer la fecha de inicio del embarazo, identificar un posible embarazo de gemelos o trillizos y detectar determinadas malformaciones perjudiciales para el desarrollo del bebé. Además, la medición del pliegue nucal sirve para determinar el riesgo de trisomía 21.

Por un lado, garantiza la correcta formación de la estructura básica de los órganos del feto y, por otro lado, permite la identificación de signos, no necesariamente patológicos, que serán objeto de un seguimiento particular: por ejemplo, un problema moderado de crecimiento del feto requerirá reposo por parte de la madre, y la realización de un nuevo control unas semanas más tarde para comprobar si todo ha vuelto a la normalidad.

  • La ecografía del tercer trimestre (34 semanas) : Ésta es la última prueba de detección antes del nacimiento. Está más orientada a aquellos aspectos que puedan requerir un seguimiento más estricto hacia el final del embarazo o una determinada organización de la atención pediátrica del bebé.

¿Está todo bien, doctor?

Al final de cada ecografía recibirás un informe médico que incluirá los aspectos explorados, las constataciones realizadas y las distintas mediciones. Este documento constituye una pieza clave en tu historial médico de embarazo y sirve para informar a todas las partes interesadas (familia y médicos) sobre los resultados de la prueba, por lo que contiene necesariamente información fiable. En caso de patología, lo más habitual es que sean necesarias varias pruebas para hacer un diagnóstico preciso y definitivo. En la mayoría de los casos, el control posterior, la evolución, la confrontación con otras pruebas o la opinión de otros especialistas permiten hacerse una idea más clara de la situación. Así pues, puedes estar segura de que tendrás información fiable en todo momento. El médico te hablará de los elementos concretos de los que disponga y de lo que podrían suponer, pero se mostrará reservado acerca de los aspectos que todavía no estén claros. Esta necesaria prudencia puede no ser muy cómoda para los padres, que desearían saberlo todo desde el principio.
Afortunadamente, las situaciones que pueden comprometer seriamente el desarrollo del bebé son excepcionales y, por lo general, la propuesta de un control ecográfico o de un informe complementario suele responder a una causa benigna; esto ocurre, por ejemplo, cuando se detecta un valor límite y en pruebas posteriores se determina su estabilidad o normalización, o cuando una determinada estructura no se ha analizado de manera satisfactoria por razones técnicas… Sin embargo, de forma excepcional puede confirmarse una malformación. Antes que nada, es necesario confirmar la hipótesis mediante ecografías especializadas u otras exploraciones para que los padres estén informados sobre las decisiones que pueden tomar. En determinados casos, se aconseja consultar a especialistas en la enfermedad en cuestión. Este tipo de seguimiento corresponde a los centros multidisciplinares de diagnóstico prenatal.
Excepcionalmente, se recomienda un tratamiento in utero. En ocasiones, el pronóstico es tan negativo que se plantea la posibilidad de una interrupción del embarazo, que podrá realizarse en cualquier momento si la madre lo solicita en un centro multidisciplinar de diagnóstico prenatal. En la mayoría de los casos, la patología identificada puede ser objeto de un tratamiento, cuyas probabilidades de éxito dependen en gran medida de la posibilidad de anticipar y prevenir las complicaciones, de organizar lo mejor posible las condiciones del parto y la posterior atención pediátrica.

Saber o no el sexo del bebé

Desde un punto de vista estrictamente médico, la determinación del sexo del feto raras veces tiene utilidad. Algunas parejas desean saber lo antes posible el sexo de su hijo, mientras que otras prefieren ignorarlo. A veces, hombre y mujer no coinciden en su decisión o se sienten presionados por el entorno. En cualquier caso, la información no deja a nadie indiferente y, una vez se sabe el sexo del futuro bebé, ya no se puede pretender ignorarlo. Lo mejor es que la pareja se ponga de acuerdo e informe al ecografista al inicio de la prueba.

¿Pueden acompañarme mis hijos?

Del mismo modo que se aconseja la presencia del padre en las ecografías, se desaconseja la de los hijos mayores u otros miembros de la familia en general. En efecto, el momento de la ecografía es un momento de intimidad: estarás parcialmente desnuda, sobre todo en caso de ecografía endovaginal, y es posible que el médico aborde sin reservas temas muy personales, como tus antecedentes médicos, tus embarazos anteriores (incluidos los abortos) o las posibles fechas de fecundación.
Aunque sean los propios niños quienes lo pidan, es posible que después se sientan incómodos, ya que se encontrarán en el mismo plano que sus padres, cuya ansiedad latente notarán, y se enfrentarán a una situación de tensión psicológica muy incómoda.
Por otro lado, la exploración ecográfica requiere mucha concentración, por lo que es preferible limitar el número de acompañantes.

¿Se puede grabar la ecografía?

La grabación en video (o en soporte digital) de la prueba destinada a los padres es cada vez menos frecuente, pues hace que se sobreentienda implícitamente que todo será correcto en el examen y desvía la atención del médico del objetivo principal de la ecografía. Paradójicamente, no favorece la comunicación entre los padres y el especialista en caso de que haya algún motivo de preocupación, sino más bien lo contrario. Además, la experiencia demuestra que muy pocas veces los padres desean volver a ver estas imágenes cuando el bebé ya ha nacido. Algunas empresas comerciales proponen videos «no médicos». Esta práctica, que plantea ciertas cuestiones de tipo psicológico y médico, es combatida por las autoridades sanitarias de numerosos países, principalmente debido a la exposición prolongada del feto a los ultrasonidos.

La medición del pliegue nucal

El pliegue nucal es un pequeño espacio de grosor o extensión variables que se encuentra bajo la piel de la nuca y que está presente en todos los embriones al final del primer trimestre. Cuando es excesivamente grueso, se habla de engrosamiento del pliegue nucal. El nivel a partir del cual se considera excesivo depende de la longitud del embrión (de la cabeza a las nalgas) y de la edad de la madre. El engrosamiento del pliegue nucal no es una enfermedad, pero sí un signo de alerta: puede aparecer en un feto perfectamente sano, pero su presencia alerta sobre la posible existencia de
determinadas patologías, las más importantes de las cuales son las anomalías cromosómicas. La medición de la translucencia nucal, que suele combinarse con el análisis de los marcadores séricos (a través de una muestra de sangre), es uno de los métodos de detección de la trisomía 21. El engrosamiento de este pliegue se asocia a otras patologías, como algunas malformaciones cardíacas. Por otro lado, conviene saber que este signo puede ser transitorio. Por ello hay que respetar estrictamente la programación de la ecografía, que deberá practicarse entre las 12 y las 13 semanas de amenorrea.

¿Ecografías en 3D y 4D?

Añadiendo varios cortes ecográficos, la computadora del ecógrafo puede construir una imagen en tres dimensiones (3D). La tecnología 3D resulta muy atractiva para algunos padres que esperan poder reconocer a su hijo, mientras que otros se sienten impresionados por unas imágenes que ven como demasiado reales o, por el contrario, demasiado artificiales. La tecnología 4D permite la animación de las imágenes en 3D, a las que añade espectacularidad. La obtención de una imagen satisfactoria en 3D es aleatoria y depende en gran medida de las condiciones de la prueba (posición fetal, cantidad de líquido amniótico…). Desde el punto de vista médico, todavía no se ha probado la utilidad de la ecografía en 3D, que se considera una nueva vía de investigación. La precisión de los cortes obtenidos con las imágenes convencionales (2D) sigue siendo superior, por lo que la utilización de la tecnología 3D no equivale a un diagnóstico de mejor calidad.

Otros contenidos del dosier: Pruebas durante el embarazo

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