Parto provocado

Existen numerosas técnicas para la provocación, que van desde el uso de un globo que ocasiona una dilatación forzada del cuello del útero, hasta la toma de medicamentos.
En la actualidad, los tres métodos más utilizados son la amniotomía, que consiste en romper artificialmente el saco amniótico, la perfusión de oxitocina (hormona que induce las contracciones) y la
aplicación local de prostaglandinas, que tienen un efecto de maduración
en el cuello y pueden inducir el inicio de la dilatación. Estas distintas técnicas pueden asociarse.
El parto provocado «por conveniencia» sólo puede practicarse si no comporta más complicaciones que un parto espontáneo. Por tanto, deben cumplirse ciertas condiciones. Debe haberse llegado al final del embarazo para evitar cualquier complicación respiratoria en el neonato, y el cuello debe estar a punto
para el parto (es decir, corto y abierto), para evitar un riesgo mayor de cesárea.

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