¿Cuándo hay que provocar el parto?

Algunas circunstancias pueden conducir a los médicos a provocar el parto:

- Si la madre sufre una enfermedad (hipertensión, preeclampsia, problemas cardiacos, diabetes...) que puede agravarse durante el parto;
- Si el bebé padece una alteración del tipo que sea o necesita un tratamiento extrauterino urgente;
- Si el parto se retrasa (por encima de las 40 semanas de embarazo), y si el parto no se desencadena de forma natural. El médico esperará al menos 2 semanas, durante las que se controla a la madre y el feto de forma permanente, y tomará su decisión durante ese intervalo;
- En caso de embarazo múltiple, de crecimiento fetal anormal o si el futuro bebé es muy grande;
- En caso de mujeres multíparas cuyos partos precedentes hayan sido muy rápidos, para controlarlas mejor desde el principio.

Un seguimiento permanente del bebé

Para garantizar que se puede provocar el parto sin comportar ningún peligro o riesgo de agresión de la madre o el feto, el tocólogo evalúa la longitud, la consistencia o el grado de dilatación del cuello uterino, así como la posición de la cabeza del bebé. Esos parámetros se evalúan sobre una escala del 1 al 3, con el test de Bishop. Si el total de puntos es superior a 6, las circunstancias indican que se debe inducir el parto.

El tocólogo rompe el saco amniótico, de forma que el feto ejerce presión directa sobre el cuello del útero y propicia la dilatación. Cuando comienza la dilatación, la refuerza inyectando oxitocina: una hormona que estimula las contracciones uterinas. De forma paralela, se asegura de que el bebé está en perfecto estado gracias a una monitorización permanente que vigila la frecuencia cardiaca y detecta hasta el más mínimo trastorno.

Las contracciones no son más dolorosas

Contrariamente a lo que muchas mujeres temen, las contracciones provocadas no resultan más dolorosas. El tocólogo puede controlar de forma muy precisa las gotas administradas, y aumentar o disminuir la dosis hasta obtener contracciones eficaces. En cualquier caso, las mujeres pueden recurrir a la epiduralpara eliminar los dolores del parto.

Otro temor infundado: mayor riesgo de que el parto acabe en cesárea. De hecho, el riesgo es el mismo que en un parto natural y depende del progreso de la dilatación.

Sin contraindicaciones

Aunque no existen contraindicaciones a la inducción del parto, algunos tocólogos no son partidarios de este método cuando se trata de mujeres a las que ya se ha practicado una cesárea durante un parto anterior, debido al riesgo de ruptura uterina; otros estiman, en cambio, que la mujer no corre ningún riesgo.

A pesar de que ha sido ampliamente desprestigiado por quienes critican el recurso sistemático a la oxitocina, hay quienes defienden el parto «inducido» en casos de partos a priori complicados. Además, también hay un grupo que justifica su utilización más frecuente por el hecho de que en la actualidad se diagnostican más a menudo irregularidades en las contracciones, y porque las técnicas de monitorización permiten garantizar un mejor control de las operaciones.

De todas formas, ya sea natural o provocado, el parto seguirá constituyendo el momento más bonito de tu vida.

L. Juillet

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