La cesárea, ¿en qué casos?

Las cesáreas programadas

En ciertas situaciones, el ginecólogo prevé durante el octavo o el noveno mes que el parto se hará por cesárea. Entonces la operación se programa para una fecha determinada. En general, ello se debe a una de las razones siguientes, aunque esta lista no es exhaustiva.
El bebé presenta un retraso de crecimiento importante y parece demasiado frágil para nacer por la vía natural.
Cuando la madre espera trillizos o cuatrillizos, el nacimiento sólo requiere cesárea en ciertos casos.
El útero presenta una cicatriz que puede rasgarse a causa de las contracciones. Ésta puede deberse a la ablación de ciertos fibromas o a una cesárea anterior. No obstante, la mitad de las mujeres que han dado a luz por cesárea, posteriormente lo hacen por la vía natural.
La placenta impide que la cabeza del bebé avance hacia la pelvis (placenta previa o envolvente) y la madre puede sufrir una hemorragia.

La toma de decisiones urgentes

A veces, debe decidirse practicar una cesárea de forma urgente, en el momento del
parto. Normalmente, los médicos toman esta decisión si observan que el bebé está sufriendo o puede sufrir. Mediante la monitorización pueden detectar una anomalía en el ritmo cardiaco del feto: descensos fuertes del ritmo durante o después de las contracciones o incluso un descenso notable durante varios minutos. En ocasiones, el cuello del útero deja de dilatarse; o bien la cabeza del bebé no consigue cruzar la pelvis (la cabeza es demasiado grande o la pelvis demasiado pequeña), aunque el cuello esté bien dilatado y las contracciones sean «eficaces». Es una situación imprevisible, pese a las ecografías. En todo caso, el sufrimiento del feto normalmente obliga a realizar una cesárea. De este modo, el bebé no presentará ninguna secuela neurológica.

¿Qué tipo de anestesia?

Una cesárea siempre tiene lugar en un quirófano. Se pueden usar tres técnicas de anestesia: la epidural, la raquianestesia y la anestesia general.
En caso de intervención urgente Cuando la operación se decide de forma urgente, los médicos tienden a elegir la anestesia general (salvo si ya se ha administrado una epidural). Ésta permite operar en un plazo más breve. Podrás ver a tu hijo un poco más tarde, en la sala de recuperación, después de la operación.
Si la cesárea está programada Cuando la operación se programa de antemano, en general se practica una raquianestesia. Entonces estarás consciente y notarás cómo te tocan, ¡pero sin experimentar dolor, por supuesto! Sin embargo, no verás nada, porque la zona de la intervención estará oculta tras un lienzo que impide que veas lo que sucede al otro lado. Lo importante es que, si el niño está bien, lo pondrán sobre tu vientre en cuanto nazca. A menudo se permite que el padre permanezca a tu lado.

Una forma operatoria simplificada

Desde hace algunos años, la técnica operatoria de la cesárea se ha simplificado. Hoy en día se suele utilizar la técnica de Cohen (por el nombre del cirujano que la puso de moda). No obstante, cuando ya se ha dado a luz por cesárea en otra ocasión, también puede ser oportuna la técnica clásica.
La técnica de Cohen En lugar de utilizar bisturí, tijeras y pinzas en las distintas etapas (para abrir las capas sucesivas), el cirujano usa básicamente los dedos. Emplea el bisturí sólo en dos ocasiones, para hacer «moteados» (agujeros pequeños) en diferentes tejidos que se superponen. Introduce los dedos en estos agujeros y aparta un poco los tejidos para hacer pasar la cabeza del bebé. Así, se abren sucesivamente la piel, la aponeurosis (que da solidez a la pared), el peritoneo (que envuelve las vísceras del abdomen) y el útero.
Esta nueva técnica ofrece varias ventajas: la intervención es rápida (no se prolonga más de tres cuartos de hora) y la parturienta pierde menos sangre y siente menos dolor después de la operación. Al día siguiente ya puede ponerse de pie y ocuparse del bebé.
La técnica clásica Cuando ya se ha practicado una cesárea, los tejidos pueden ser más fibrosos, más duros y pueden estar pegados entre ellos. Entonces, el cirujano debe recurrir, aunque sea parcialmente, a la técnica clásica (con instrumentos). En general, realiza una incisión por encima del pubis para que la cicatriz quede disimulada por el vello púbico (como en la técnica de Cohen). La operación dura algo más de una hora, aunque cerrar los tejidos y coserlos lleva cierto tiempo. Los puntos (o grapas) se quitan seis días después de la intervención.

Una convalecencia bastante breve

Independientemente del método operatorio utilizado, verás al bebé en cuanto salgas del quirófano, o cuando despiertes de la anestesia general. Podrás amamantarlo, sonreírle, hablarle y tocarlo. Al día siguiente de la cesárea podrás levantarte y moverte bastante rápido si has sido operada con la técnica de Cohen; con la técnica clásica lo harás un poco más tarde. Tu temperamento también va a influir en la rapidez con que te recuperes. Sin embargo, los primeros días sentirás dolor. Durante esos días recibirás diversos cuidados, y te molestará no poder ir al servicio antes del tercer día, pero toda operación en el abdomen comporta estas molestias.

Otros contenidos del dosier: Parto y nacimiento

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