Depresión posparto: lo que no se cuenta sobre la maternidad

Comúnmente confundida con el conocido baby blues, la depresión posparto va más allá. El baby blues supone un estado de tristeza, preocupación y fatiga que acompaña a los días posteriores de dar a luz y que generalmente desaparece paulatinamente tras una o dos semanas. Esta tristeza posparto afecta al 80% de mujeres. Pero cuando esa sensación de tristeza y ansiedad es más grave y se prolonga durante más tiempo, es cuando hablamos de depresión posparto.

Los síntomas para reconocerla se asemejan a los de una depresión normal: tristeza persistente, pérdida de interés en las actividades habituales, incapacidad para enfrentarse a las situaciones cotidianas, ansiedad, llantos, trastornos del sueño o pérdida de apetito. Pero además, se le añaden otros síntomas relacionados con la sensación de no poder afrontar su nueva vida y el cuidado del bebé: dudas constantes sobre la capacidad de cuidar de sí misma y del bebé, preocupación y agobio excesivo por la nueva situación, problemas para crear un vínculo emocional con su bebé, o incluso pensamientos sobre hacerse daño a sí misma.

Estas señales pueden comenzar antes del momento del parto, o en cualquier momento después de que nazca el bebé, pero generalmente comienzan entre una semana y un mes después de dar a luz.

Begoña Albalat es psicóloga y colaboradora en ANAED (Asociación Nacional de Ayuda al Enfermo de Depresión), e insiste en la necesidad de actuar ante los primeros síntomas, y sobre todo, si se dan durante el embarazo. Para la psicóloga, tan importante es cuidar el estado emocional durante la gestación, como también tener “un conocimiento real de lo que va a ocurrir en su vida a partir del parto”. En su tratamiento de psicología preventiva, Albalat nos habla de las dos acciones que lleva a cabo con las futuras madres: “Evaluamos su estado emocional y trabajamos para que este estado sea el adecuado, sobre todo en el caso de que ya padezca problemas de ansiedad o depresión. Y en segundo lugar, realizamos psicoeducación sobre el parto, el posparto y la maternidad”.

Acompañar el embarazo con terapia es especialmente importante para las mujeres que ya han pasado antes por una depresión. “Como con cualquier problema emocional, quien ya ha padecido alguno y no ha aprendido por medio de la terapia a evitar recaídas, tiene más probabilidad de que ocurra”, explica Albalat.

¿Son algunas mujeres más propensas a padecer depresión posparto?

Pero no solo las mujeres que hayan pasado por una depresión anterior son las únicas con predisposición a padecerla. Para Olaya Martínez, psicóloga especializada en Psicopatología Perinatal e Infantil, Reproducción y Maternidad, lo que más predispone a una mujer a la depresión posparto son sus experiencias vitales, sobre todo en su infancia y durante su relación con sus progenitores como hija. “El embarazo es un momento crucial donde se vive un importante cambio de rol, la mujer pasa de ser hija a ser madre y existe una toma de contacto inconsciente con la niña interior y sus vivencias como hija”, concreta Martínez.

Además, explica que una mujer “con una infancia feliz” no vivirá el mismo embarazo y puerperio que una mujer con una mujer con experiencias traumáticas durante su infancia y que esta última tendrá “más probabilidades de sufrir entonces una depresión posparto”.

Vivir un fuerte impacto emocional durante el embarazo o una experiencia de parto traumática también podrían causar una depresión posparto, añade la experta.

Otro detonante puede ser la falta de apoyo emocional por parte de su entorno durante o después del embarazo: “Si la madre está sola y no tiene quien se pueda encargar del bebé durante esas primeras horas en que ella necesita descansar, es más probable que aparezca la tristeza a causa del agotamiento y la frustración”, explica Albalat.

El peligro de una maternidad idealizada

“Tengo miedo de ser una mala madre” es una de las frases que más se repite en la consulta de Olaya Martínez. “En mi experiencia como psicóloga dedicada a los procesos de maternidad son muchas las mujeres con las que he tratado que han verbalizado esa frase en mi consulta”.

Y la explicación a este miedo constante es muy sencilla: antes de ser madres nos cargamos de expectativas y nos creamos un ideal de lo que supone ser buena madre. Este ideal está muy relacionado con el concepto de que ser madre significa una fuente de felicidad permanente, algo muy avalado e integrado en nuestra sociedad. Pero lo que no siempre sabemos es que esta maternidad idealizada no es la realidad, y lo que finalmente provoca es que muchas madres no se atrevan a expresar lo que sienten durante esta etapa y acaben frustrándose.

Begoña Albalat insiste en que la maternidad estará llena de cosas maravillosas, pero que por muy deseada que sea, no será así “durante todo el rato ni en todas las situaciones”. De ahí la importancia de tener un conocimiento real sobre esta nueva etapa para saber equilibrar tus emociones en cada momento. Si no, “existe el riesgo de sufrir por compararte con un ideal de maternidad que no existe”.

Martínez también coincide con el peligro que supone esta idealización de la maternidad: “Muchas mujeres se sienten sobrepasadas con la situación y creen que si no sienten el estado de felicidad máxima que se supone deberían estar experimentando, algo deben estar haciendo mal. Y esta responsabilidad las entristece aún más”. Algo que la psicóloga culpa al desconocimiento que hay todavía hoy en día sobre los procesos y cambios emocionales que sufre una mujer embarazada.

Prevenir la depresión posparto: los consejos necesarios

Una de las claves principales para prevenirla es que las futuras madres vivan un embarazo tranquilo. Es fundamental estar bien informada de los cambios que se pueden producir y conocer qué situaciones son normales y cuáles no, para no vivir sobresaltos innecesarios.

También es necesario seguir ciertas pautas de autocuidado físico y emocional, y recurrir a ayuda profesional siempre que sea necesario, sin ningún sentimiento de culpa ni vergüenza, insiste Albalat. La depresión posparto es un trastorno muy frecuente, y que cuanto antes se trate de la mano de expertos, antes se solucionará.

Pasear y respirar aire fresco, mimarse, pedir ayuda en el entorno, compartir los sentimientos con otras madres y buscar el propio bienestar son algunas de las estrategias que se deberían seguir tanto para prevenir como para acompañar el tratamiento. Y en todo este proceso, el entorno familiar y social de la madre tienen un papel crucial. Según Martínez, “es importante que la mujer se sienta verdaderamente acompañada, protegida, no juzgada y sostenida”.

La experta también añade un último consejo para las recientes y futuras madres: “A las mamis les diría que no sean autoexigentes, que deben cuidarse y que sentirse triste no es sinónimo de ser una mala madre, que aprovechen para descansar y deleguen las tareas del hogar y las obligaciones que no tengan que ver con ella y con su bebé. Ahora todo puede esperar, lo que desde luego no debemos dejar de lado es nuestro bienestar”. Y recuerda futura mamá, no estás sola.

Fuentes:

Entrevista a Olaya Martínez, realizada en junio de 2017.

Entrevista a Begoña Albalat, realizada en junio de 2017.

Campañas mundiales de salud pública de la OMS, Organización Mundial de la Salud.

Instituto Nacional de Salud Mental (EEUU).

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