Las pruebas del embarazo

Las pruebas de embarazo de venta en farmacias

Los test de embarazo que pueden adquirirse en las farmacias se basan en un análisis de orina.
Se venden sin receta médica y en envases que contienen los accesorios adecuados. Su utilización es muy sencilla, siempre que se sigan bien las indicaciones. Por lo general, es necesario recoger unas gotitas de orina en un pequeño recipiente, si es posible por la mañana, después de levantarse, y mojar el dispositivo del test en esta muestra de orina.
El resultado, que aparece al cabo de pocos minutos, es más fiable cuando es positivo. Aunque el resultado sea negativo, es posible que estés embarazada y que el test no lo refleje porque se ha hecho demasiado pronto, porque su sensibilidad es demasiado baja o porque se haya realizado con una orina poco concentrada que ha alterado el resultado. En este caso, no te desilusiones antes de tiempo: es mejor dejar pasar unos días, repetir la prueba o incluso consultar al médico.

Ver cuándo y cómo hacerse un test de embarazo

Análisis de sangre en laboratorio

La única prueba fiable al cien por cien es la que se realiza en el laboratorio a partir de una muestra de sangre. Este análisis suele ser prescrito por el médico, pero nada te impide solicitarlo tú misma siempre que corras con los gastos. Si estás embarazada,
los análisis mostrarán la presencia de una hormona que sólo se segrega durante el embarazo: la hormona gonadotropina coriónica (hCG), inicialmente fabricada por el huevo, más tarde por el trofoblasto (la futura placenta) y finalmente por la propia placenta. Su función todavía es poco conocida, pero se sabe que es esencial en las primeras semanas del embarazo, ya que permite que una glándula temporal, el cuerpo amarillo, continúe fabricando progesterona y, de este modo, el embrión se mantenga en el útero. El análisis de sangre permite diagnosticar el embarazo en un estadio precoz (a los ocho días), antes de que se produzca el retraso en la menstruación. El resultado puede ir acompañado de una cifra que no es indicativa de la fecha del embarazo.

Una primera visita al médico

El médico podrá comprobar si estás embarazada tras las primeras semanas de amenorrea (cerca de un mes y medio, es decir, a la segunda falta). El examen médico permite constatar cambios en el volumen, la consistencia y la forma del útero que tú no podrás percibir: el cuello del útero está cerrado, tiene un tono lila y presenta poco moco cervical. Otra prueba que confirmará su diagnóstico es la hinchazón de los senos y el oscurecimiento de las areolas, cuyas pequeñas pro tuberancias (los tubérculos de Montgomery) pueden hacerse más prominentes durante el primer trimestre. Si todavía no te has hecho ningún análisis, el médico podrá pedirlo para confirmar tu embarazo o solicitará directamente una ecografía.

¿Lo digo o espero?

Sin duda el primero en saber la noticia será el padre, aunque a veces esto pueda ser más complicado de lo que parece. La familia y los amigos lo sabrán más pronto o más tarde y en un orden variable. La decisión de cuándo y a quién decirlo es estrictamente personal: cada uno decide en función de sus posibles deseos, de sus hábitos familiares, de la naturaleza de las relaciones con sus allegados, de la distancia geográfica, y tal vez incluso de la edad.
Cada cual a su tiempo Hay mujeres que necesitan anunciar su embarazo lo antes posible. Otras prefieren guardar el secreto con gran celo durante un tiempo y sólo compartirlo con el hombre de su vida. Y otras que han pasado por la mala experiencia de un aborto anterior prefieren esperar hasta el final del tercer mes para anunciarlo, una vez superada la fase de mayor riesgo. Por otro lado, no olvidemos que el hombre también tiene sus propias preferencias sobre a quién y cuándo comunicarlo. Las reacciones de familiares y amigos serán de lo más variado. Puede ser que te sientas decepcionada ante la indiferencia de una amiga íntima, o agobiada por el entusiasmo de tus suegros y la avalancha de consejos que te espera. En cualquier caso, la noticia no dejará indiferentes a tus allegados y será fuente de distintas reacciones que escapan a tu control. Incluso es posible que te sorprenda la reacción del futuro padre, para bien o para mal, y en el caso de que él no deseara tener un hijo, el momento de la verdad será
aún más delicado. Pero, una vez más, depende de ti encontrar la mejor manera de decírselo.
Decírselo a los niños Si en la familia ya hay niños, no tardarán en darse cuenta de que «algo pasa». Incluso cuando son pequeños, los pediatras recomiendan no dejar lugar a las dudas y decirles lo antes posible que «en la barriga de mamá está creciendo un bebé». Hacerles partícipes del embarazo evitará que puedan sentirse excluidos.

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