¿Por qué no me quedo embarazada?

¿Dificultades para concebir o esterilidad?

Aproximadamente una de cada seis parejas acude al médico porque no logra concebir un hijo. En realidad, sólo un número muy reducido de estas parejas es estéril, es decir, «incapaz de reproducirse». Las situaciones son muy diversas. En algunos casos existe una disfunción física que puede o no ser resuelta. Si es posible, el médico prescribe un tratamiento adecuado para la pareja y, como último recurso, la aplicación de una técnica de reproducción asistida. Algunas parejas, en cambio, simplemente necesitan más tiempo que otras para concebir un hijo, a veces incluso porque su deseo no está exento de un miedo o de un rechazo inconscientes, o porque son poco fértiles (subfertilidad), ya que la fertilidad varía de una persona a otra. Hasta que finalmente llega el bebé.
La «fecundabilidad» o probabilidad de conseguir un embarazo dentro de un ciclo menstrual se sitúa en torno al 25% para las parejas fértiles, lo que significa que tienen una probabilidad entre cuatro de concebir en cada ciclo. Pero esta fecundabilidad a veces no supera el 10% o ni siquiera lo alcanza. Este dato refleja las diferencias que existen entre las distintas personas.
Varios factores contribuyen a que una mujer pueda quedarse embarazada en un período de tiempo más o menos corto. El más decisivo es la edad, ya que la fecundidad femenina disminuye a partir de los 30 años y en especial a partir de los 35.
La obesidad también puede intervenir en el atraso del embarazo, al igual que una pérdida brusca de peso (de entre el 10% y el 15% del peso habitual). En casos extremos como los de anorexia, caracterizada por un rechazo a la comida, es posible que la ovulación no se produzca e incluso que se interrumpa la menstruación. El estrés también tiene repercusiones negativas, entre otras razones porque provoca una disminución del deseo y altera la vida sexual. Finalmente, conviene no olvidar los efectos perniciosos del tabaco, tanto en la fecundidad femenina como en la masculina.

Causas fisiológicas

Cuando la infertilidad de una pareja es de tipo fisiológico, en un 40% de los casos se debe a la mujer, en un 40% al hombre, y en un 20% a ambos.
Infertilidad femenina En uno de cada tres casos, el problema está asociado a desórdenes en la ovulación; en uno de cada cuatro, se debe a una alteración de las trompas (patología tubaria) que puede tener su origen en una endometriosis o en una infección anterior no curada. En casos menos frecuentes, es posible que la presencia de un pólipo o de un fibroma en el útero impida la implantación del huevo, o que la composición del moco cervical evite la penetración de los espermatozoides, cuando su función es precisamente facilitarla.
Infertilidad masculina El problema siempre está asociado a los espermatozoides. Puede tratarse de la ausencia de espermatozoides en el semen (azoospermia) por un problema de producción en los testículos o de circulación a través de los conductos deferentes. A veces los espermatozoides son demasiado escasos (oligospermia), tienen poca movilidad (astenospermia) o existen demasiadas formas anormales (teratospermia).
Además, muchas veces estas anomalías están relacionadas.
La fertilidad, cosa de dos En una pareja, la óptima fertilidad de uno de los miembros puede compensar la baja fertilidad del otro. Esto explica que un hombre cuyos espermatozoides sean escasos o tengan poca movilidad pueda concebir un hijo con una mujer cuyo moco cervical facilite en gran medida el desplazamiento de estos espermatozoides. Del mismo modo, mujeres con un moco cervical de poca calidad pueden quedar fácilmente embarazadas si los espermatozoides de su compañero son altamente eficaces. Las dificultades son mayores si el hombre y la mujer son poco fértiles (subfertilidad). Esto explica que una persona pueda tener hijos con una nueva pareja después de años de matrimonio sin lograr concebir un hijo.

¿Cuándo hay que recurrir a un especialista?

Según las estadísticas médicas, existe riesgo de infertilidad cuando después de dos años de sucesivos intentos no se ha conseguido el embarazo. Si se toma este período como referencia, esto es aplicable a la mitad de las parejas. Sin embargo, de manera general, los médicos aceptan iniciar una serie de pruebas (el estudio de esterilidad) tras un año de tentativas fallidas. En las mujeres de más de 35 años, se aconseja acudir al
médico incluso antes, pasado un período de seis meses, ya que a partir de esta edad la fertilidad de las mujeres disminuye de forma notable y es importante actuar lo antes posible. En el mejor de los casos, los distintos exámenes muestran que todo es normal y que lograr el embarazo es una cuestión de paciencia. Pero si, por el contrario, se manifiestan evidentes factores de esterilidad, todavía habrá tiempo para aplicar un tratamiento.

Las pruebas del estudio de esterilidad

Un estudio de esterilidad incluye varias pruebas. En primer lugar, el médico comprobará la capacidad de ovulación de la mujer y el estado del esperma del hombre, medirá la fertilidad de la pareja mediante un test postcoital, y examinará el útero y las trompas a través de una histerografía. Si no hay ninguna anomalía, realizará una laparoscopia para detectar, entre otras causas, una posible endometriosis. La duración de este estudio es variable, pero en todo caso se requieren varias semanas, e incluso meses.
Capacidad de ovulación La regularidad y la duración de un ciclo menstrual ofrecen información sobre la ovulación. Pero muy pocas mujeres pueden tener ciclos muy regulares sin ovulación.
El único método sencillo para obtener información sobre la ovulación es controlar la temperatura basal. Al cabo de dos o tres ciclos, y tras observar los resultados obtenidos, el médico podrá saber si la ovulación se produce, si es imprevisible o regular. Si hay alguna anomalía, pedirá muestras de sangre (dosis hormonales) en distintos períodos del ciclo para determinar una posible causa hormonal.
Espermograma Este examen sirve para comprobar el estado del esperma. La muestra se obtiene en un laboratorio especializado después de la masturbación, y su análisis permite determinar la cantidad, la movilidad y la morfología de los espermatozoides. Asimismo, sirve para diagnosticar una posible infección latente.
Test postcoital Conocido como test de SimsHühner, permite evaluar la fecundidad de la pareja. Para que los espermatozoides penetren bien en el cuello del útero, deben reunir dos condiciones: en el hombre, los espermatozoides deben tener movilidad, y en la mujer, el moco cervical debe contribuir a su desplazamiento. Para poder determinar estas condiciones, se toman muestras de secreciones vaginales de la entrada del cuello del útero y se analizan. Este examen, que es indoloro, se realiza durante el período fecundo y al día siguiente de mantener relaciones sexuales.
Histerografía Es una radiografía del útero y de las trompas de Falopio tras la inyección a través del cuello del útero de un producto opaco a los rayos X, o contraste. El objetivo es detectar una eventual obstrucción que impida el paso de los espermatozoides o del huevo fecundado.
Laparoscopia Se realiza con anestesia general utilizando un tubo de fibra óptica muy delgado unido a una pantalla de vídeo y unos instrumentos largos que se insertan a través de pequeñas incisiones (de 8 a 10 mm de diámetro). Permite comprobar que el ovocito producido por el ovario no encuentra ningún obstáculo en su desplazamiento hasta la
trompa, determina el estado de los ovarios, de las trompas y del útero, y sirve para visualizar, entre otras, las posibles secuelas de una antigua infección no diagnosticada (salpingitis).

Fertilidad, esterilidad y subconsciente

En materia de concepción, la medicina no siempre puede responder a todos los interrogantes. Algunas mujeres han constatado con asombro que estaban embarazadas cuando teóricamente no eran fértiles, por ejemplo, en casos de esterilidad asociada a una afección irreversible de las trompas de Falopio, previamente confirmada por exámenes médicos. Por el contrario, otras mujeres acuden al médico porque no logran quedar embarazada pese a que las pruebas no demuestran la existencia de ningún tipo de anomalía y pese a mantener relaciones sexuales de forma regular. Encontramos ejemplos de estas contradicciones en los casos (no poco frecuentes) de mujeres que quedan embarazadas inmediatamente después de haber adoptado a un niño, e incluso a partir del momento en que la pareja recibe la autorización para la adopción.

Otros contenidos del dosier: Infertilidad

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