Analiza tu deseo de tener un hijo

El nacimiento de un niño es generalmente la concretización de un deseo profundo y poderoso. Es también, muy a menudo, el fruto de una historia de amor entre un hombre y una mujer. Pero el deseo de maternidad puede revelar a veces aspiraciones inconscientes, propias de la historia de cada mujer. Descubre las tres más frecuentes para decodificar las fantasías que acompañan al embarazo y prepararte mejor para este acontecimiento único.

Un bebé fruto del amor

Amas a tu pareja y tener un niño juntos es un deseo totalmente natural. El deseo de tener un hijo se enraíza en las ganas profundas de dar amor y de darle descendencia a su pareja. “La llegada de ese bebé se considera un regalo, que puede traer como consecuencia una nueva armonía en la relación”, precisa la pediatra N. Bruschweiler-Stern, en su libro “El nacimiento de una madre”.
Muchas mujeres se preguntan si podrán querer a su bebé o si lo querrán como es debido. Para otras es evidente que lo amarán de manera incondicional, pues han llegado a un estado en su vida en que saben amar y ser amadas. No se plantean cuestiones metafísicas (¿es el momento adecuado, la persona adecuada?). Por el contario, el peligro consiste en dejarse acaparar completamente por el bebé desde el nacimiento: a veces es difícil conjugar el rol de madre, de mujer y de amante. Es importante que la pareja conserve su lugar.

El bebé reparación

Tu deseo de tener un hijo es muy fuerte y sabes qué tipo de madre serás para él. Una madre cariñosa, considerada y sobre todo diferente quizás de la que has tenido tú… Cuando la espera es muy grande, a menudo es útil comprender las razones. Todos no hemos sido queridos como hubiéramos querido en la infancia. Una situación que hemos decidido cambiar gracias a este niño que nos amará pase lo que pase. “Aunque es normal que cada padre proyecte expectativas, este bebé no debe encarnar, inconscientemente, una misión de reparación”, explica la pediatra.
Por otro lado, ¿qué va a pasar si es incapaz de cumplir el rol que se le confía? Es preferible esperar la llegada del bebé con mayor serenidad. Interrogándose por ejemplo sobre las motivaciones profundas y descifrando las que se relacionan con la relación amorosa de la pareja o con la propia infancia. Por supuesto que puede decidirse no hacer “como” la propia madre, pero en realidad ella es siempre el contra-ejemplo. Tomar conciencia de ello ya es un paso en positivo.

El bebé trofeo

Tu vida profesional marcha de maravillas, tu relación amorosa también y salir embarazada haría de ti una mujer completa. Por el contrario, no hacerlo equivaldría a una gran decepción e incluso un fracaso.

En una época en la que hay que organizarse constantemente para evitar ser superado por las circunstancias, no es raro planificar un bebé. Por qué no, siempre y cuando no queramos controlarlo todo también en este terreno. En principio se corre el riesgo de idealizar la tríada y de imaginar una familia perfecta, lo cual pertenece al mundo de la fantasía y no de la realidad.

Cuando soñamos con un angelito y obtenemos un pequeño demonio, es fácil imaginar la decepción. Más vale prepararse para aceptar lo que realmente vendrá y no lo que debería venir. Los psicoanalistas preconizan hacer un análisis de las verdaderas razones que empujan a la maternidad y sobre todo la imagen que uno se hace de este bebé. La aventura de la maternidad se enriquecerá con esta actitud.

C. Maillard

Otros contenidos del dosier: Prepararse para ser madre

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