El deseo de ser mamá

Para la mayoría de las mujeres, la maternidad es una etapa esencial de la vida. A menudo, el deseo de tener un hijo comienza en la infancia, de hecho, muchas niñas juegan a las mamás. ¿Significa eso que el instinto materno lo llevamos en los genes?

“Lo biológico influye en las niñas desde muy temprano. Jugar a las muñecas, a las mamás o estar atentas a las crías de una gata es una manera de organizar su identidad cromosomática y social, pensando desde muy pequeñas que serán madres. Un niño de 4 años que diga “quiero ser papá” ¡debería ir a terapia!
A partir de los 4, 5 o 6 años, sin embargo, estas pequeñas mamás entran en una fase latente, comienzan a interesarse en la cultura y el conocimiento y el deseo disminuye”, explica el Prof. Rufo.

Pero éste renace en la edad adulta, ¿hay un momento para ser madre? ¿Y padre?

“La edad es distinta en las mujeres y en los hombres. En la mayoría de las mujeres, el momento llega a los 29 o 30, y en los hombres, a los 35; los varones necesitan afirmarse y proyectarse para ser padres”.

¿Cómo explicar que algunas mujeres decidan ser madres a una edad tardía, incluso después de los 40?

“El deseo de tener un hijo a los 40 años es porque hoy en día somos jóvenes durante más tiempo, de modo que podemos procrear durante más tiempo también. De manera que sí, a los 38, 39 o 40 años es posible ser madre. Con la amniocentesis y el resto de las precauciones oportunas, por qué no…
La naturaleza es bastante lógica, porque tener un hijo cerca de los 50 quiere decir tener 70 cuando el niño tenga 20… Entonces resultará difícil esquiar o jugar el tenis con él...; sin contar con las enfermedades, como tener un cáncer a los 50, por ejemplo”, previene el especialista. “Es importante que el hijo acumule recuerdos de tiempos pasados, tiempo vivido con los padres antes de que estos fallezcan… Por otra parte, es lógico perderles a partir del momento en que hemos acumulado recuerdos”.

Hoy en día hay mujeres que no quieren ni querrán nunca tener hijos…

“Siempre las ha habido. Eran las “viejas solteronas”. Hoy ya no se usa ese término, es obsoleto. En cualquier caso, tener un hijo es saber que ya no se es un niño. Es, también, ponerle fin a algo muy particular, en el sentido de que los rasgos neuróticos de la infancia desaparecen en beneficio del recién nacido que ha llegado y que no es uno”.

¿Qué consejos les daría a las parejas que planean tener un hijo?

“Les diría que se trata de una muy buena idea, porque tener un hijo es otra posibilidad de vida, otra posibilidad de uno mismo. Es decir, que el hijo va a producir encuentros inéditos, va a traer éxitos y fracasos que nunca antes habíamos vivido. Creo que para luchar contra la idea de la muerte y del paso del tiempo no hay nada mejor que los hijos. Es como el medicamento genérico”, recomienda Rufo.
D. Bême y F. Lemaire

Otros contenidos del dosier: Prepararse para ser madre

Comentarios

Artículos destacados

Cosméticos básicos para el bebé
Cosméticos básicos para el bebé

La piel de los bebés es muy distinta a la de los adultos, lo que hace que sea imprescindible aplicarle unos cuidados...

El suelo pélvico tras el parto
Guía Doctissimo de los pañales
Malformaciones ginecológicas: ¿afectan al embarazo?
Pérdida de un bebé: cómo superarlo
¿Qué tipo de padre será tu pareja?

Valorando algunos comportamientos de tu pareja sabrás si será buen padre. Si los resultados de este test no son positivos,...

Hacer otros Test