Microfilling: rejuvenecer el rostro con tejido adiposo

En el último congreso de la Sociedad Española de Trasplante de Grasa (Setgra), celebrado en Madrid el 30 de noviembre, se presentaron las últimas actualizaciones de los tratamientos con tejido adiposo y células madre. Una de las novedades que se conocieron fue la llamada técnica del microfilling, una intervención quirúrgica menor, similar al lipofilling, que rellena las arrugas y los surcos faciales con tejido adiposo autólogo, es decir, del propio paciente.

El doctor en Bioquímica y Biología celular Régis Roche preside la empresa de cosmética y cirugía reconstructiva Adips´culpt, con sede en la isla de La Reunión (Francia), y es uno de los responsables de esta técnica de rejuvenecimiento facial, cuya “principal ventaja es que no es traumática ni dolorosa”, señala. El tratamiento no requiere hospitalización, dura apenas unos treinta minutos y requiere del kit Microfill*. Éste es desechable e incluye todas las cánulas y jeringuillas necesarias para efectuar el procedimiento, que consta de tres fases: la liposucción, el lavado y el compactado del tejido adiposo y la reaplicación.

Un procedimiento de tres fases

El tratamiento comienza por una liposucción mediante la que se obtiene la grasa que después servirá para dar volumen a las mejillas, los pómulos, los surcos nasogenianos, el contorno de los ojos o los labios. La cantidad de tejido adiposo necesaria para el tratamiento cosmético es de unos 10 cc, lo que equivale a una copa de vino (reconstruir una cicatriz, por ejemplo, requiere el doble), y su extracción, a menudo del abdomen, se practica con anestesia local, con o sin sedación. Una de las principales ventajas que tiene el microfilling en comparación con el lipofilling es que “utiliza una cánula con orificios más pequeños, de 1,2 mm, que permite extraer lóbulos de grasa de menor tamaño, lo que evita la necrosis de los lóbulos más grandes”, explica Roche. Así pues, “la cánula aumenta sensiblemente la viabilidad del injerto de grasa”.

Una vez que se ha obtenido la grasa, ésta se lava y se compacta; ambos procedimientos se realizan mediante un proceso de centrifugado. Los dos primeros ciclos separan el tejido adiposo del agua, el aceite, la sangre, etc. y el tercero elimina un alto nivel de líquido intersticial, lo que sirve para compactar la grasa y mejorar su calidad. Los ciclos de centrifugado en la técnica de microfilling son menos agresivos que en el lipofilling, lo que mantiene los adipositos intactos. El tejido adiposo que resulta de todo este proceso es un material dúctil, casi espumoso, que se aplica en el rostro fácilmente.

La última etapa, al igual que la primera, requiere anestesia local y el paciente que lo desee también puede solicitar sedación. Uno de las mayores avances del microfilling, además de aumentar la viabilidad del injerto, es que su aplicación se efectúa con una cánula específica muy fina, que evita que se produzcan hematomas, inflamaciones locales y complicaciones postoperatorias.

Las virtudes del tejido adiposo

Ahora bien, ¿por qué emplear grasa del propio cuerpo como sustancia de relleno? “Principalmente, porque implica trabajar con un elemento biológico, que no produce rechazo ni alergias”, explica Roche. El ácido hialurónico (AH), una de las sustancias de relleno más populares, también tiene origen biológico, en el sentido de que lo fabrica el organismo. Sin embargo, el que se utiliza con fines estéticos ha sido modificado para eliminar las enzimas que lo degradan, de manera que el cuerpo lo percibe como extraño y lo encapsula. “De ahí que al cabo del tiempo se formen pequeños gránulos”, señala el experto. El tejido adiposo, además de no contar con ese inconveniente, requiere una aplicación cada tres o cuatro años, mientras que el AH se reabsorbe a los seis u ocho meses. Finalmente, se ha observado que la grasa acelera la sintetización de colágeno tipo III, lo que ayuda a mantener la piel tersa.

El lipofilling o la lipoescultura

El lipofilling comenzó a popularizarse en 2001, tras las publicaciones del doctor norteamericano Sydney Coleman, “que fue el primero en estandarizar el procedimiento y conseguir resultados predecibles y reproducibles por otros cirujanos”, explica Jesús Benito, de la Setgra. La técnica elimina todo el contenido no útil y no viable, como la sangre, el líquido de infiltración, las células adiposas rotas y el aceite; para ello, es necesario someter la grasa a centrifugación, lo que permite obtener un tejido adiposo purificado que se pueda injertar. El doctor Coleman determinó asimismo la fuerza de aspiración del proceso de obtención de la grasa y diseñó unas cánulas especiales que minimizan el traumatismo, tanto durante la extracción como durante la implantación del tejido adiposo. “Actualmente esta técnica básica se ha modificado de varias maneras, pero todas se comparan con ella por ser el gold standard”, concluye Benito.

Para saber dónde puedes someterte a un microfilling en España, ponte en contacto con la Sociedad Española de Trasplante de Grasa 

*El kit Microfill, patentado por Adips´culpt, es distribuido en Europa y en otros mercados por los laboratorios Sebbin.

Para más información:

Adip’sculpt

Sebbin, Esthétique et Reconstruction

Otros contenidos del dosier: Cirugía estética

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