Prótesis PIP: riesgos, reacciones y recomendaciones

La confusión en torno a las prótesis mamarias de la empresa francesa Poly Implant Prothèse (PIP), que portan más de 400.000 mujeres en todo el mundo ­–unas 12.000 en España­– no cesa. Primero se habló de tasas de rotura elevadas y, más recientemente, de su presunta relación con el cáncer. Y tras la polémica sobre la peligrosidad de unos implantes que ya todos tachan de fraudulentos –aunque sólo lo sean algunos lotes– llegaron las reacciones de los países donde se exportó el producto. El problema es que no todos los gobiernos recomiendan lo mismo. Algunas administraciones sugieren a las usuarias retirarse las prótesis PIP como medida de precaución. Otras, como la nuestra, se muestran menos alarmistas y opinan que basta con acudir al cirujano para que éste evalúe el estado de los implantes. Entretanto, muchas mujeres se sienten desorientadas y desprotegidas.

Recapitulemos. A principios de 2010, las autoridades francesas alertaron de que las prótesis de la ya inexistente empresa gala estaban fabricadas con un material no apto para uso médico que se rompía muy fácilmente, y precedieron a retirarlas del mercado. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), perteneciente al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, emuló la medida y en marzo de ese año publicó un comunicado en el que instaba a los centros y a los profesionales sanitarios que dispusieran de estas prótesis “a cesar de forma inmediata su implantación”.

Tras un periodo de calma, la polémica volvió a desatarse a mediados de diciembre pasado, cuando el gobierno francés recomendó que se extirparan todas las prótesis PIP tras conocer que ocho mujeres que las portaban padecían cáncer. Desde entonces, el número de afectadas por la enfermedad ha ascendido a 20, según ha señalado la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria.

Pero a pesar de la casi treintena de casos, los médicos insisten en que no hay evidencias científicas de que estas prótesis provoquen cáncer.

El problema de los implantes es otro. “Por un lado, la cápsula de la prótesis en los lotes defectuosos se rompe con más facilidad; por otro, en dichos lotes el contenido no se corresponde con el gel de silicona autorizado para su uso en el mercado”, explica el doctor Gregorio Gómez Bajo, secretario de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre). “El peligro, en función de los datos disponibles, es que hay mayor facilidad de salida del contenido por la debilidad de la cápsula. Y, una vez que dicho contenido se ha difundido, el aceite de silicona que aparentemente contiene es capaz de producir irritación dentro y fuera de la zona de los ganglios linfáticos axilares”, agrega el doctor.

Prótesis PIP: Reacciones y medidas en España y otros países europeos

Francia y Alemania recomiendan la extracción de las prótesis. En cambio, España –y también Reino Unido– se ha mostrado menos contundente: sólo apuesta por la extracción si hay rotura, sospecha de que pueda haberla o si tras la visita al médico la paciente sigue preocupada. Es decir, que en lugar de un explante profiláctico de todas las prótesis, nuestro país propone “un análisis individualizado por desconocerse a ciencia cierta cuáles son los lotes defectuosos”, explica Gómez Bajo.

Con todo –y tal vez como consecuencia de la indignación de muchas usuarias, algunas de las cuales podrían demandar al Ministerio de Sanidad y a los distribuidores/comercializadores del producto–, la Seguridad Social pagará los implantes de las pacientes mastectomizadas cuyas operaciones se hayan realizado en hospitales públicos. El ejecutivo ha anunciado también que asistirá a las mujeres “operadas en consultas privadas que han cerrado o que ya no existen, o que fueron intervenidas fuera de España”.

Prótesis PIP: Reacciones y medidas en América Latina

En América latina, donde llegaron más del 50 por ciento de las exportaciones de las prótesis defectuosas, las reacciones tampoco se han hecho esperar. Ecuador y Venezuela, lo mismo que Francia y Alemania, recomiendan la extracción de las prótesis PIP haya o no roturas, y los ejecutivos de ambos países han ofrecido pagar el coste de las intervenciones. En el caso de Ecuador, con unas 5.000 damnificadas, el gobierno también se ha comprometido a reemplazar los implantes de las pacientes que sufrieron cirugías reconstructivas.

Pero el caso más ejemplar acaso sea el de Brasil. Para compensar a las 25.000 afectadas, la presidenta ha ordenado al sistema sanitario público y a las aseguradoras de salud que paguen el reemplazo de las prótesis que presenten roturas, aunque la cirugía inicial se haya efectuado con fines estéticos.

En otros países latinoamericanos las autoridades han sido más mesuradas en sus advertencias y menos generosas en sus propuestas. Así, Argentina, con 13.500 implantadas, y Colombia, con 15.000, sólo recomiendan a las mujeres con prótesis PIP que consulten con su médico y se realicen controles periódicamente, pero en ningún caso pagarán el coste de la explantación.

La negativa de algunos Estados de afrontar los gastos de la intervención y el recambio de las prótesis ha llevado a mujeres en varios países a formar asociaciones de afectadas. “Buscamos un resarcimiento económico que permita costear la nueva operación”, reclama Virginia Luna, abogada y afectada –porta las prótesis, aunque sin inconvenientes, desde noviembre de 2007– que representa a 200 usuarias del total de 2500 que abarca el grupo de damnificadas de Argentina. “Por otra parte, y dado que la única manera de detectar los implantes defectuosos es retirarlos y revisarlos uno por uno, entendemos que la medida preventiva de extraerlos antes de que se produzca una complicación es la más adecuada”, concluye.

Portadoras de implantes PIP: ¿Cómo proceder?

La Secpre y la Asociación Española de Cirugía Estética (Aecep) aconsejan evaluar, con ayuda del cirujano, la “retirada o sustitución de los implantes con carácter preventivo y sin urgencia”. Paralelamente, sugieren a las pacientes portadoras de implantes PIP o a quienes duden de llevarlos que:

  • Comprueben el tipo de implante que llevan a través de la tarjeta de implantación (obligatoria) que le facilitó el cirujano plástico. En caso de no tenerla o de haberla extraviado, la paciente puede acudir al centro en el que se le practicó la intervención y exigir una copia.
  • En caso de portar prótesis PIP, acudan al cirujano plástico para que éste solicite los exámenes clínicos y radiológicos apropiados (mamografías, ecografías mamaria y axilar, RMN). Si la paciente no ha sido intervenida por un cirujano plástico miembro de la Secpre y se encuentra desorientada, puede contactarse con la sociedad para que le sea recomendado un profesional adecuado.
  • Contacten con las asociaciones de afectadas por las prótesis PIP.
  • En función del estado de las prótesis y con asesoramiento de su cirujano plástico, decidan el momento adecuado para su explantación.
  • En caso de que la paciente no desee la retirada de las prótesis, y siempre que éstas se encuentren en buenas condiciones, se aconseja un seguimiento clínico y radiológico cada seis meses.

Más información:

Agencia española de medicamentos y productos sanitarios

Sociedad española de cirugía plástica reparadora y estética

Asociación española de cirugía estética plástica

Afectadas de prótesis PIP

Otros contenidos del dosier: Cirugía estética

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