Reconstrucción del himen, ¿recuperar la virginidad?

El himen y la idea de virginidad

El himen es una membrana que se encuentra en la entrada de la vagina y que tiene una abertura que deja pasar la menstruación y el flujo vaginal. Su función principal es la de proteger la vagina de la entrada de bacterias y suciedad cuando la mujer aún no tiene vello en la vulva que haga esa función ni flora vaginal que proteja la vagina. El vello suele crecer en momentos cercanos a la menstruación que es cuando naturalmente una mujer comienza a ser fértil y, en el caso de que tuviera relaciones, el himen se rompería sin dolor ni consecuencia alguna.

Casi todas las mujeres nacen con esta membrana, aunque algunas niñas no lo tienen y no supone ningún problema, y a muchas se les rompe antes de llegar la menstruación. El himen es muy frágil y puede romperse simplemente haciendo gimnasia o montando en bicicleta. El tejido se mantiene vivo gracias a una rica vascularización, lo que hace que lógicamente cuando se rompe puede sangrar, pero el himen no tiene sensibilidad y por lo tanto su rotura no se nota ni molesta.

Existen los hímenes resistentes y los muy flexibles, aquellas membranas que se rompen con mayor dificultad y que pueden aguantar varias relaciones sexuales con penetración, incluso los hay tan fuertes que se deben romper quirúrgicamente, aunque esto es bastante extraño.

En muchas culturas se relaciona la existencia del himen con la virginidad pero está comprobado que no existe tal relación. Como hemos dicho; hay mujeres que nacen sin himen, mujeres que se lo romperán antes de tener relaciones en otra actividad y otras que con himen fuerte que pueden tener varias relaciones coitales y no romperlo. Asociar el himen con la virginidad ha supuesto un tipo de violencia para la mujer, que ha podido ser juzgada e incluso rechazada por la familia dependiendo de si conserva esta frágil membrana o no.

Actualmente hay muchas sociedades que siguen dando importancia al himen y lo relacionan con la pureza, la virginidad y la juventud. De ahí parte la himenoplastía, o reconstrucción del himen, como solución para las mujeres que ya no lo conservan.

¿En qué consiste la himenoplastia?

El deseo de recuperar el himen no es nada nuevo. En 1993 se inventó en Japón un himen artificial que consistía en una membrana gelatinosa que se colocaba antes de la relación sexual y al romperse desprendía un líquido rojo para simular esa “perdida de virginidad”. Fue un best seller pero terminó siendo prohibido porque los componentes eran peligrosos.

Mucho antes de esto se han simulado hímenes con tejidos animales para “engañar” al futuro marido, historias como estas se relatan incluso en La Celestina de Fernando de Rojas.

Cuando el himen se rompe no desaparece sino que se rasga o agranda dejando unos restos alrededor de la entrada de la vagina que le dan esa irregularidad y que se llaman carúnculas himeneales.

Las actuales cirugías de himenoplastia simplemente lo que hacen es unir estas carúnculas entre sí dejando un orificio para la salida de los fluidos vaginales. La operación dura unos 20 minutos y puede hacerse con anestesia local. Los puntos se reabsorben y no es necesario tratarlos.

Es una intervención que ha sido muy popular durante muchos años en las sociedades islámicas donde la virginidad tiene mucha importancia, actualmente en occidente parece haber surgido una moda por la que las celebrities también se apuntan a la reconstrucción del himen.

Otros contenidos del dosier: Cirugía estética

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