La reducción de pecho: todo lo que debes saber

La reducción de mamas es una intervención que pretende remodelar los pechos demasiado grandes, aportando así un perfil más estético y una mejor postura. La hipertrofia mamaria puede aparecer después de la pubertad pero también de forma secundaria, es decir después de un embarazo, donde las fluctuaciones de peso son importantes. El proceso natural de envejecimiento también puede modificar el contenido del pecho, un contenido exclusivamente glandular en las más jóvenes; con el paso de los años se produce una infiltración progresiva de grasa en el tejido mamario.

La reducción de pecho está incluida en el marco de la cirugía estética, puesto que su propósito es embellecer el pecho, pero también en el marco de la cirugía reparadora, ya que también pretende aliviar los dolores dorsales gracias a la disminución del volumen excesivo del pecho. Esta operación, un motivo de consulta cada vez más frecuente, es la segunda intervención de cirugía reparadora que se practica por detrás de la abdominoplastia.

La corrección quirúrgica de la hipertrofia del pecho se contempla cuando ya se ha alcanzado el desarrollo mamario, es decir, entre los 17 y los 18 años.

Indicaciones de la reducción de pecho

  • Hipertrofia mamaria, es decir, pecho demasiado voluminoso.
  • Una ptosis asociada, es decir, un decaimiento lógico de ambos senos como consecuencia del peso excesivo.
  • Dolores en los hombros, nuca o espalda.
  • Asimetría mamaria asociada (hipertrofia unilateral que puede ser ligera y pasar desapercibida, moderada o importante).
  • Una glándula mamaria descentrada, que implica un perfil antiestético.
  • Una distensión cutánea y presencia de estrías, puesto que no son los músculos los que sujetan el peso del pecho, sino el revestimiento cutáneo, la piel.
  • Molestias psicológicas, puesto que a veces la hipertrofia conlleva problemas para encontrar ropa adecuada, o para ir a la playa en bañador, o incluso en la intimidad…

Proceso anterior a la intervención

El médico lleva a cabo una revisión médica para elaborar una estrategia de intervención para cada caso. Entonces evalúa los compuestos de grasa y de glándula del pecho además del estado cutáneo. No hay contraindicaciones.

Se realiza otra revisión antes de la operación según las prescripciones. En general las pacientes de más de 35 años o con factores de riesgo de cáncer de mama se someten de forma sistemática a una radiografía (mamografía) para descartar un eventual tumor cancerígeno (o benigno) que una revisión ordinaria no puede detectar. En el caso de que exista un exceso de peso importante, se aconseja realizar la intervención después de un adelgazamiento, en la medida de lo posible.

También se aconseja no fumar una semana antes de la intervención, y evitar tomar aspirinas, antiinflamatorios y anticoagulantes orales dos semanas antes.

El desarrollo de la intervención de reducción mamaria

La operación se desarrolla bajo anestesia general y el plazo de hospitalización puede ser entre uno y tres días, según la importancia de la intervención.

La técnica quirúrgica utilizada también dependerá de la anatomía de cada paciente: estado de salud del revestimiento cutáneo del pecho (elasticidad de la piel, presencia o no de estrías), nivel de la ptosis o la importancia de la hipertrofia.

La operación se compone de varias etapas:

  • Antes de entrar en quirófano, el cirujano estético dibuja previamente el pecho para preparar las cicatrices de incisión y el reposicionamiento de la aréola.
  • Después se retira el exceso de tejido responsable de la hipertrofia: la glándula extraída se envía directamente a un análisis anatomopatológico para un estudio microscópico.
  • La glándula mamaria restante se remodela para obtener un perfil redondeado y estético.
  • Se retira el exceso de piel.
  • La aréola y el pezón se reposicionan.
  • Se cose la abertura en la piel del pecho.
  • Se coloca una venda.

Cicatrices después de una reducción de pecho

Es posible que queden distintas cicatrices tras la operación, eso depende de la complejidad de la hipertrofia mamaria. En todos los casos queda una cicatriz en la zona donde se ha realizado la aréola que puede ir acompañada de una segunda cicatriz de incisión. Esta última dependerá del cirujano:

  • Cicatriz vertical en la parte inferior de la mama, en la zona inferior de la aréola: el médico opta por esta incisión siempre y cuando la anatomía de la paciente se lo permita y cuando presenta una buena elasticidad en la piel.
  • Cicatriz en forma de “T” invertida cuando la cicatriz previamente descrita va acompañada de otra incisión también debajo de la mama.

La cicatriz situada en la zona areolar quedará completamente camuflada gracias a la pigmentación rosada de esta zona.

La cicatriz vertical o en forma de “T” invertida irá disminuyendo con el tiempo, pero no desaparecerá por completo. El aspecto definitivo de esta cicatriz no podrá apreciarse hasta un año después de la intervención, puesto que la cicatrización es un proceso largo y progresivo. Durante el primer año es fundamental evitar el sol en las cicatrices de incisión: imprescindible ponerse traje de baño y crema protectora.

Después de la operación

Al día siguiente de la intervención, la venda se sustituye por un sujetador específico y adaptado a la nueva morfología del pecho de la paciente.

La salida del hospital suele ser un día o dos días después de la operación, según el caso.

Los dolores no son frecuentes y, en caso de haberlos, se trata de dolores moderados que pueden atenuarse con un analgésico clásico.

Las cicatrices siguen sensibles durante varios días después de la operación, un fenómeno completamente normal. Las equimosis (moretones) se van atenuando con el paso de los días aunque el edema (hinchazón) persistirá un par de semanas más. Es muy habitual notar una disminución en la sensibilidad de los pezones, pero es algo transitorio que desaparece al cabo de un mes.

Se aconseja una baja laboral de entre dos y tres semanas, ya que la paciente debe evitar cualquier esfuerzo físico intenso durante el mes después de la intervención.

Complicaciones y riesgos de la reducción del pecho

Hoy en día apenas hay complicaciones o riesgos tras la operación. Las revisiones y las consultas y preoperatorios con el cirujano plástico y el anestesista permiten descartar cualquier riesgo y complicación. Sin embargo, la paciente debe estar informada de los riesgos tromboembólicos (flebitis, embolia pulmonar), de necrosis (sobre todo en caso de tabaquismo), de infección o de hematoma, y también debe conocer las complicaciones que pueden producirse al salir del quirófano: un resultado imperfecto, asimetría, corrección insuficiente o, el contrario, híper-corrección, problemas de cicatrización, como una cicatrización lenta o de tipo queloide…

Por suerte, la evolución suele ser rápida y satisfactoria gracias a las técnicas quirúrgicas actuales en cirugía mamaria.

Reducción mamaria, embarazo y lactancia

Se aconseja proceder a la reducción mamaria cuando la paciente está convencida de que no volverá a quedarse embarazada para así no entorpecer el resultado estético de la intervención. En términos fisiológicos, un embarazo siempre es posible pero es preferible esperar un año como mínimo entre la operación de reducción mamaria y el embarazo por dos razones. La primera, para favorecer la flexibilidad y el descanso de los tejidos mamarios. Y la segunda porque se necesita un tiempo mínimo y necesario para regenerar los canales galactóforos, teniendo en cuenta el desplazamiento de la placa que contiene la aréola y el pezón y el reposicionamiento de la aréola y el pezón.

Asimismo, cuanto más severa es la hipertrofia, con un importante exceso glandular (y con una ptosis importante), más se reducirán las posibilidades de amamantar.

Coste de una reducción de mamas y Seguridad Social

El coste de una intervención de estas características depende únicamente de los honorarios del cirujano plástico y el anestesista.

Esta operación solo está incluida en las prestaciones de la Seguridad Social en casos extremos, proceso conocido como gigantomastia. Según la Sociedad Española de Cirugía Plástica Estética y Reparadora, la Seguridad Social solo cubre la cirugía plástica de tipo reconstructivo o con objetivo de mejorar la calidad de vida de la paciente porque afecta a su salud física o mental, pero en ningún caso por motivos meramente estéticos. Así pues dicha intervención será competencia de la Seguridad Social para corregir asimetrías congénitas en los senos, en caso de mamas muy voluminosas que produzcan problemas de salud, o para reconstruir una o ambas mamas tras un cáncer.

Resultados de una reducción mamaria

Los resultados son óptimos dos o tres meses después de la intervención, tiempo necesario para que el edema se reabsorba y los tejidos mamarios tomen flexibilidad y se adapten al nuevo volumen.

Las exigencias de las mujeres jóvenes son cada vez mayores. Pretenden obtener un pecho con perfil ideal, mejorar la postura y lucir un volumen cómodo. Las técnicas quirúrgicas actuales permiten conservar al máximo la vascularización de la glándula mamaria y la sensibilidad del pecho. La mejora estética de las mamas suele ser espectacular tras la reducción mamaria. Además del aspecto estético, las pacientes recuperan una comodidad física en la postura y, como es de entender, una comodidad psicológica, ya que ahora no tendrán dificultades a la hora de vestir, lo cual favorece la confianza en una misma.

Dr. D. Picovski

Otros contenidos del dosier: Cirugía estética

Comentarios

Artículos destacados

Las mechas que más te favorecen según tu pelo
Las mechas que más te favorecen según tu pelo

Balayage, californianas, clásicas, baby lights… Mechas hay para todos los gustos pero sobre todo para cada tipo de pelo....

Apúntate al multimasking
Los complementos del novio
Ajustar el presupuesto de la boda
¿Qué protector solar debes elegir?
Flequillo: ¿Me quedaría bien?

¿Te gustan los flequillos? Cuidado, el flequillo no sienta bien a todo el mundo. Para saber si puedes caer en la tentación...

Hacer otros Test