Rinoplastia: todo lo que debes saber sobre la cirugía de nariz

El diálogo entre el paciente y el cirujano adquiere una importancia capital, puesto que permitirá determinar lo que el paciente desea, lo que técnicamente puede hacerse y lo que es estéticamente adaptable. Actualmente, en España se contabilizan unas 5.700 rinoplastias anuales sobre un total de 100.000 intervenciones de cirugía estética.

¿Qué es una rinoplastia?

Es necesario diferenciar entre la rinoplastia funcional, cuyo objetivo consiste en enderezar el tabique, para solucionar una dificultad respiratoria, de la rinoplastia correctiva, cuyo objetivo consiste en modificar la morfología de la nariz, ya sea en la parte superior ósea o en la parte inferior móvil, que es cartilaginosa.
De este modo, puede enderezarse, acortarse o disminuirse tanto el largo como el ancho de la nariz en sus dos estructuras ósea y cartilaginosa. Asimismo, las cirugías funcional y correctiva pueden estar relacionadas.

Consideraciones preoperatorias

Lo primordial consiste en delimitar exactamente los objetivos de la rinoplastia. El paciente debe explicar perfectamente sus deseos de cambio. Por ello, trabajar con fotografías médicas en blanco y negro resulta indispensable, ya que permite realizar análisis y simulaciones, en concreto del perfil, e imaginar el resultado previsto.
Las simulaciones de rostro son, desafortunadamente, menos precisas. Es necesario desconfiar de las simulaciones, en concreto de las realizadas por ordenador, pues no representan con precisión el resultado final. Sea del tipo que sea, es indispensable realizar una simulación para que podáis visualizar el resultado, así como personalizar mejor vuestra intervención quirúrgica. De hecho, no hay dos caras parecidas y realizarlo “a medida” resulta esencial. El cirujano debe guiaros y preveniros de que esta intervención siempre comporta una transformación importante en el rostro y puede provocar un cambio en la armonía.
El rostro está formado por elementos interconectados. Modificar la nariz implica también modificar la mirada, el tamaño del labio superior y, sobre todo, modificar la magnitud del mentón en relación a la estructura global de la cara. Sin embargo, aparte del mentón, pocas veces el cirujano os propondrá algún otro detalle relacionado, al mismo tiempo operatorio, sobre todo si la rinoplastia es completa.
En el marco de una intervención funcional que pretende mejorar la respiración, el cirujano debe advertiros de que en caso que presentéis una afección crónica de la mucosa nasal, puede que el resultado no sea completo.
La calidad de la piel también interviene en el resultado final de una rinoplastia. Una piel gruesa y grasa no permitirá conseguir el afinamiento deseado, especialmente en la punta de la nariz. Otro límite de la rinoplastia se basa en la presencia de ventanas nasales muy grandes.
Desde luego, puede realizarse una reducción, pero a cambio de unas cicatrices externas que no habrá otro remedio que aceptar. De hecho, en casi todos los casos, aparte de una deformación importante y a menudo congénita, todas las cicatrices quedan ocultas en el borde o en el interior de la nariz. Por consiguiente, todo esto debe precisarse en el preoperatorio.

El procedimiento quirúrgico

El día de la intervención, debéis entregar fotografías y la simulación realizada con el cirujano. Con ello pueden planificarse los retoques quirúrgicos que se realizarán en la intervención.
La anestesia, ya sea general o local, se combina con una diazanalgesia, que permite al paciente relajarse. En caso de intervención del tabique nasal o de rinoplastia completa con movilización de la parte ósea, es preferible la anestesia general, puesto que resulta más cómoda.
En caso de rinoplastia localizada en la punta cartilaginosa de la nariz o cuando se trata de un simple raspado de una mini bolsa, normalmente basta con una anestesia local combinada con una diazanalgesia.
La intervención puede durar de 45 a 90 minutos, en función de las modificaciones a realizar.
En caso de rinoplastia parcial, no es necesario que el paciente quede ingresado por la noche. En cambio, en caso de rinoplastia completa asociada a una cirugía de tabique, se suele prever una noche de hospitalización.
El tiempo de seguimiento postoperatorio, que varía en función del tipo de rinoplastia, es de unos 7 a 15 días:

  • Posibilidad de pérdidas sanguíneas durante 3 ó 4 días.
  • Pequeña férula endonasal en caso de cirugía del tabique.
  • Vendaje nasal (ya sea con tiras adhesivas de sutura o con una pequeña placa plastificada o de yeso) que deberá llevarse durante unos 10 días por si nos diéramos algún golpe en la nariz.

Cuidados operatorios

El tiempo hasta retomar una actividad social y profesional dependerá de la duración de este vendaje externo y de la posibilidad de equimosis en los párpados y mejillas, cuya importancia puede variar de un individuo a otro.
La nariz seguirá estando frágil durante un mes. Es necesario evitar cualquier riesgo de choque y cualquier movimiento que pueda provocar traumatismo (moverse violentamente, deporte).
Al retirar la venda, puede que la zona se vea ligeramente acneica sobre la nariz, pero se solucionará con un tratamiento médico local.
La retirada de los puntos de sutura no será necesaria porque los hilos que se encuentran en el interior de la nariz son reabsorbibles. Esta intervención no es dolorosa, por lo que los dolores deben alertar al cirujano sobre la posibilidad de una infección.

La evolución

El paciente no debe estar nervioso en el momento de la retirada del vendaje exterior, puesto que se requieren algunos meses para que las modificaciones deseadas sean definitivas. De perfil, la nariz todavía puede subir y después bajar en las semanas siguientes. El alargamiento aparente de la nariz, debido al edema visible en el sector óseo y en la zona cartilaginosa, requiere más tiempo para que se coloque: se necesitarán 6 meses para conseguir el aspecto definitivo de la nariz, especialmente en caso de afinamiento de la punta de la nariz. La flexibilidad de la punta de la nariz todavía requiere más tiempo. Por tanto, la evaluación definitiva de la nariz se realiza al cabo de un año.
Las irregularidades en la palpación, aunque no se vean a simple vista, son claramente posibles y deben ignorarse. Sin embargo, cabe saber que, debido a la consolidación y evolución de la cicatrización interna, en un 10% de los casos puede que sea necesario realizar algún retoque y el paciente debe estar informado de ello de antemano.
En algunas pieles puede que aparezcan eritemas y teleangiectasias postoperatorias secundarias a la rinoplastia. En ese caso, será necesario un tratamiento láser si persisten. Esto puede suceder especialmente cuando se ha realizado una reinclusión del cartílago. La sensación de ojeras, sobre todo si el color de los párpados inferiores es de un tono oscuro, puede agravarse, por lo que es necesario evitar el sol durante los primeros 6 meses.
Coste de la operación: de 2.300 a más de 3.800 €.
La redacción de Doctissimo

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