El lifting facial japonés: ¡Y olvídate del quirófano!

Entre los beneficios de esta técnica de estiramiento facial que activa la circulación sanguínea, estimula el colágeno y la elastina de nuestra piel destacan: la atenuación de arrugas y líneas de expresión, la elevación natural de la musculatura, la oxigenación de los tejidos, la tonificación muscular y el desbloqueo de las contracturas faciales. 

En el rostro se tienen representados una serie de puntos que actúan sobre el sistema nervioso central y otros que están relacionados con el circuito eléctrico de los meridianos. Esta compleja red interna regula muchos de los procesos corporales. El objetivo del lifting facial es estimular manualmente esas zonas reflejas para regular los órganos vitales, restablecer el equilibrio hormonal y normalizar el sistema nervioso.

Este nuevo protocolo de belleza estimula la capa superior de la epidermis y las terminaciones del sistema nervioso, la musculatura subcutánea profunda y los meridianos de la medicina tradicional china. Basa su eficacia en la combinación de diferentes técnicas de reflexología facial, lo que aporta además bienestar y relajación, incidiendo incluso en las emociones.

No se trata de un masaje relajante o placentero, no te lleves a engaño, hablamos de un tratamiento profundo dirigido a conseguir un efecto lifting y esto requiere fuertes presiones que, aunque estén medidas y adaptadas a tu sensibilidad, serán ligeramente incómodas de soportar.

En Doctissimo hemos hablado con Isabel Manjarrés, de la Clínica Francesa Dray, una de las profesionales que mejor lo aplican en Madrid con sus expertas manos, para que nos cuente paso a paso en qué consiste esta renovada técnica que está inspirada en los tratamientos que empleaban las emperatrices japonesas para lucir una piel perfecta.

  1. Primero se limpia la piel con un algodón empapado en Pruina de Rosas, que regula la hidratación de la piel seca y con arrugas, limpia, ayuda a recobrar la elasticidad, dejando un cutis luminoso y suave. Contiene extractos de Manzanilla, Melisa y Caléndula que regeneran y calman la piel.
  2. Según las necesidades de cada clienta, se aplica una crema hidratante específica mediante movimientos drenantes que mejoran la circulación del rostro.
  3. Tras el drenaje, se realiza un peeling remineralizante y relajante que limpia en profundidad sin agredir la piel. El extracto de médula de bambú contiene más de un 75 % de silicio, fortalece los tejidos y les aporta flexibilidad. Como material de arrastre se utilizan semillas de cacao que contienen una sustancia similar a la cafeína, un suave estimulante que aporta bienestar a cuerpo y mente. Se retira con agua tibia.
  4. Se comienza el lifting japonés con las digitopresiones en puntos estratégicos para estimular el músculo, desbloquear la energía y activar los puntos de acupuntura de los diferentes meridianos que pasan por el rostro. El masaje se realiza con manteca de karité, se utilizan las palmas de las manos, presionando con los pulgares y el resto de dedos. Se recorre todo el óvalo facial a lo largo de todo el surco nasogeniano, el pliegue desde la nariz a la boca; desde la comisura del labio hasta el masetero, uno de los músculos de la masticación y uno de los que más se contractura; desde donde termina la nariz, por debajo del pómulo hasta debajo de la sien; el orbicular de los ojos, el músculo que está sobre la ceja, y el de frente.
  5. Después aplicamos una mascarilla a base de extractos de plantas como la manzanilla, la avena y la caléndula que calman y refuerzan la epidermis. Regula la hidratación, relaja, calma y devuelve a las pieles sensibles y enrojecidas su equilibrio natural.
  6. A continuación aplicamos un aceite regenerante de acción antienvejecimiento que aumenta la resistencia de la piel frente a agentes externos. Contiene extractos de plantas como la pasiflora, el grosellero y el castaño de Indias que mejoran la elasticidad.
  7. Extendemos en rostro, cuello y escote una crema antiedad de jojoba y rosa para combatir eficazmente arrugas profundas y deshidratación.
  8. Terminamos con un toque de polvos de almidón de arroz. Tienen un efecto suavizante que resulta ideal después de cualquier tratamiento facial, ya que calma y cubre la piel irritada o enrojecida sin tapar los poros.

Desde la primera sesión, que dura unos noventa minutos, podrás apreciar la cara reafirmada, descansada y recolocada, pero lo recomendable para notar resultados son seis sesiones repartidas en un espacio de tres semanas.
Irene Díaz (EP)

Otros contenidos del dosier: Medicina estética

Comentarios

Artículos destacados

Las mechas que más te favorecen según tu pelo
Las mechas que más te favorecen según tu pelo

Balayage, californianas, clásicas, baby lights… Mechas hay para todos los gustos pero sobre todo para cada tipo de pelo....

Apúntate al multimasking
Los complementos del novio
Ajustar el presupuesto de la boda
¿Qué protector solar debes elegir?
Flequillo: ¿Me quedaría bien?

¿Te gustan los flequillos? Cuidado, el flequillo no sienta bien a todo el mundo. Para saber si puedes caer en la tentación...

Hacer otros Test