La miel, aliada de la cicatrización

Miel y cicatrización: 27 años de trabajo en el CHU de Limoges

“Empezamos a utilizar la miel en el Servicio de cirugía visceral y trasplantes en 1984, bajo el impulso del cirujano Bernard Descottes, entonces jefe del servicio”, cuenta Pautard. Descottes, fallecido en 2009, había leído trabajos realizados en el extranjero sobre los poderes de cicatrización de la miel. “En aquella época teníamos pocos productos cicatrizantes que fueran efectivos”, precisa la enfermera. El cirujano propuso a su equipo hacer investigaciones bibliográficas sobre el tema y observar los efectos de aplicar vendas de miel a los pacientes. Comenzaba la aventura.

“Primero utilizamos la miel de flores, que encontrábamos en la región”, indica Pautard. “Después, una tesis sobre el poder antibacteriano de la miel, llevada a cabo en la Facultad de Farmacia de Limoges, demostró que los néctares de las plantas, sobre todo de la lavanda y el tomillo, tenían propiedades antibacterianas. Entonces vimos el interés que la miel tenía en la cicatrización”.

Un estudio comparativo a doble ciego –los individuos de ambos grupos no saben si han recibido el medicamento nuevo o uno ya conocido– realizado en 1998 demostró que, sobre tres tipos de heridas, la velocidad de cicatrización fue casi dos veces más rápida con la miel que con otros dispositivos médicos conocidos. “Desde 1984 hasta hoy, más de 300 pacientes se han beneficiado de las vendas de miel en nuestro servicio”, agrega la enfermera.

Miel y cicatrización en la práctica

“La miel se utiliza en el Servicio de cirugía digestiva en la cicatrización de segunda intención, es decir, en las heridas que no cicatrizan mediante sutura”, precisa Pautard. Las vendas se hacen con miel si hay complicaciones en la cicatrización o si el cirujano, por el motivo que sea, no ha deseado cerrar la herida”. La técnica de la venda de miel varia según las diversas fases de la cicatrización, que son tres: la inflamatoria, la proliferativa y la de epitelización. “Observamos que la miel aceleraba la cicatrización en la segunda etapa sobre todo”, explica Pautard. Al comienzo de los estudios, la miel utilizada en el CHU de Limoges se compraba directamente a productores seleccionados y se analizaba para descartar que tuviera bacterias. “Pero hoy existe miel en tubos esterilizados mediante rayos gamma”, precisa la enfermera.

¿Hay otros servicios que también utilicen la miel? “Hay personal sanitario y médicos que nos contactan para informarse o para conocer nuestro protocolo curativo”, explica Pautard. “Los protocolos de cuidados con miel se envían únicamente al personal médico”.

Comprender el poder cicatrizante

¿Por qué la miel tiene poder cicatrizante? “Sabemos que la miel posee propiedades antibacterianas vinculadas a su osmolalidad y a la producción de agua oxigenada. La glucosa-oxidasa, enzima secretada por las glándulas hipofaríngeas de la abeja, transforma la glucosa presente en el néctar en ácido glucónico, lo que resulta en liberación de agua oxigenada”, explica Pautard. “En cambio, aún ignoramos lo que sucede en las heridas”, agrega. Un grupo de investigación, compuesto por investigadores de diferentes centros de Limoges, están estudiando la fisiología de la cicatrización con miel, pero todavía no han revelado sus descubrimientos.

A.-S. Glover-Bondeau

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