Layering: el ritual de belleza japonés para cuidar la piel

Paso 1: desmaquillante con aceite

Desmaquillarse es uno de los pasos más importantes en el ritual de belleza diario de todas las mujeres. Sirve para eliminar el maquillaje, el sudor y los agentes contaminantes que se han acumulado en la superficie de la cara a lo largo del día y así evitar que se "ensucien" los poros de la piel.  El aceite se suele considerar como demasiado graso y sin embargo es muy eficaz para eliminar todas las impurezas retirándolas fácilmente. Puedes utilizar un aceite vegetal ecológico (aceite de oliva, de coco, de almendra o de argán) que deberás elegir según tu tipo de piel o bien puedes optar por un aceite desmaquillante.

¿Cómo se aplica? En la piel seca, aplica el aceite con las dos manos realizando movimientos ligeros y circulares. Empieza partiendo desde el mentón y continúa extiendiendo hasta el exterior de los párpados. Luego sigue por la frente, el contorno de la boca, la nariz, los ojos y las sienes. Termina alisando de abajo hacia arriba el conjunto de la cara, luego de arriba hacia abajo en los ojos y por último del centro hacia el exterior de la cara. Aclara con agua.

Paso 2: la limpieza

Para eliminar las partes grasas que deja el aceite, hay que utilizar un jabón (jabón de leche de burra, de Alepo, naturales...) o un limpiador facial suave para purificar la piel y limpiarla lo mejor posible. Aquí el objetivo es retirar las últimas marcas de suciedad sin necesidad de agredir la piel.

¿Cómo se aplica? En la piel húmeda, aplica el limpiador realizando los mismos movimientos que para la etapa del desmaquillante con aceite y aclara luego con agua. No hace falta frotar demasiado la piel, los gestos deben realizarse suavemente.

Paso 3: la loción

El tercer paso consiste en aplicar la loción. Esta sirve para que se cierren los poros de la piel y darle un aspecto más claro. Puedes elegir entre utilizar una loción adaptada a tu tipo de piel o adoptar un agua de flores ecológica (destilado herbal) con sus especificaciones propias (cicatrizante, calmante, reequilibrante, suavizante...).

¿Cómo se aplica? Impregna en un algodón la loción y aplícala con unos toquecitos suaves en el rostro. Si viene en spray, échalo en la cara y espera unos segundos a que penetre antes de sacarlo con un papel.

Paso 4: el serum

El sérum no es una crema hidratante y tampoco la sustituye en ningún caso. Se aplica antes de la crema para estimular las células de la epidermis. Hoy en día todas las marcas tienen varios serums en sus gamas: antiarrugas, hidratante, antirojeces... 

¿Cómo se aplica? Aplica el sérum con la punta de los dedos realizando movimientos circulares empezando por el cuello y subiendo hasta la frente. Ten en cuenta que el Aloe Vera puro es el serum perfecto. Posee numerosas virtudes (antiinflamatorio, hidratante, antiséptico, antifúngico, desinfectante) y contiene varias vitaminas y sales minerales.

Paso 5: el contorno de ojos

El contorno de los ojos es a menudo una parte olvidada y es bastante común que algunas personas se salten este paso aplicando únicamente el serum y la crema hidratante. Esta zona es muy frágil, porque la piel es muy fina y puede tener ojeras, bolsas y otras arrugas, por lo tanto hay que cuidarla con mucho mimo utilizando un gel o una crema específica para el contorno de ojos.

¿Cómo se aplica? Aplica una pequeña cantidad de contorno de ojos en los párpados y debajo del ojo dando golpecitos suaves en la zona con la yema de los dedos. No intentes hacer que el producto penetre alisándolo, dañarás aún más tu piel y no le estarás haciendo ningún favor. 

Paso 6: crema de día y de noche

Aplicar la crema de día y de noche es el paso que no te debes de saltar bajo ningún concepto. Ante todo permite hidratar y nutrir la piel, pero también ayuda a tratar algunos problemas como las imperfecciones (acné, poros dilatados, irregularidades de la tez...) o los signos del envejecimiento cutáneo (arrugas, patas de gallo, manchas). Idealmente, la crema de día debe tener una protección UVA/UVB para luchar contra los estragos de los rayos del sol.

¿Cómo se aplica? Echa una nuececilla en la mano y calienta la crema frotando las manos. Aplícala en toda la cara, siempre de arriba hacia a abajo utilizando toda la superficie de las manos. Da unos golpecitos para permitir que penetre suavemente en la piel. 

Paso 7: el bálsamo labial

El bálsamo labial es el último paso del layering. Sirve para hidratar, nutrir y reparar los labios. No hay que aplicarlo únicamente en invierno, como muchas personas suelen creer, sino durante todo el año para protegerlos de las agresiones exteriores (humedad, sol, frío...).

¿Cómo se aplica? Después de haber realizado una ligera exfoliación de las pieles muertas gracias a un cepillo de dientes o un producto exfoliante suave, aplica un bálsamo o un stick dando golpecitos en los labios e insistiendo en las zonas más secas.

La rutina semanal

Baño de vapor

Este paso sirve para detoxificar la piel y ayudarla a limpiar las impurezas en profundidad.

¿Cómo se aplica? Calienta mucha agua y échala luego en un bol de plástico o de madera. Añade una cucharada sopera de tomillo, de té verde, 10 gotas de aceites esenciales de limón o de lavanda. Coloca tu rostro unos 20 cm por encima y cúbrete con una toalla. Deberías de tener la piel limpia (después de haber efectuado las etapas 1 y 2) y no deberías quedarte más de 15 minutos encima del baño de vapor.

Exfoliación

Realizar una exfoliación una vez por semana ayuda a recuperar una piel sana y menos apagada, eliminando las células muertas.

¿Cómo se aplica? Es inútil frotar la piel con ahínco, ¡el objetivo no es quitarle capas! Una vez hayas humedecido tu cara, echa un poco de exfoliante y realiza movimientos circulares con la punta de los dedos en el conjunto del rostro insistiendo más en la zona T (frente, nariz y mentón).

Mascarilla

A las japonesas y a las coreanas les encantan las mascarillas de algodón, ¡tanto que las hacen ellas mismas!

¿Cómo fabricar tu propia mascarilla de algodón?

Necesitas un pañuelo de papel o unas gasas de tul, unas tijeras, un planto plano, un vaporizador de agua termal y una loción adaptada a tu tipo de piel. Recorta el pañuelo en el lugar donde se encuentren los ojos, la boca y la punta de la nariz. Ponlo en el plato e imprégnalo con el agua y la loción.

¿Cómo se aplica? En la piel limpia y seca, aplica la mascarilla con delicadeza e intenta que se quede pegada a la piel. Deja que se seque y retírala.

El layering capilar

Siguiendo el mismo principio que el layering facial, el layering capilar consiste en superponer varias capas de productos de cuidados en el cabello.  Este ritual conviene particularmente para el cabello dañado, muy seco, encrespado o espeso. Se desarrolla en 4 pasos:

El baño de aceite

30 minutos antes de lavarte el pelo o como mascarilla durante la noche, un baño de aceite permite detoxificar el cabello desde la raíz hasta las puntas y suavizarlos.

¿Cómo se aplica? Utiliza la dosis justa de aceite que necesitas y aplícala en el cuero cabelludo, en los largos y en las puntas. Si tienes el cuero cabelludo graso, échalo solamente en las puntas.

Lavarse el pelo dos veces

La primera vez sirve para retirar el exceso de aceite y las impurezas y la segunda vez estaremos lavando realmente el cabello.

¿Cómo se aplica? No intentes frotar tu cráneo pensando en que estará más limpio, al contrario, corres el riesgo de estimular las glándulas sebáceas y de engrasar tu cuero cabelludo. Aplica una pequeña cantidad de champú, masajea ligeramente el cráneo con la yema de los dedos y deja que el exceso de champú vaya cayendo por el pelo y en las puntas. Aclara y vuelve a empezar.

Suavizante

Para evitar que el cabello se rompa después del secado, es mejor utilizar un tratamiento tipo acondicionador, spray o crema para desenredarlo.

¿Cómo se aplica? Después de retirar el excedente de agua, aplica una nuez de este cuidado en los largos y en las puntas. Deja reposar unos minutos y aclara. Evitar aplicar directamente en la raíz para no engrasar el cuero cabelludo.

Tratamientos de brillo

Aporta luz a tu cabello y al mismo tiempo le da brillo al color. Para las que quieren un producto natural, no hay nada mejor que el famoso vinagre de sidra.

¿Cómo se aplica? No importa el producto que utilices, no dudes en echarlo sobre los largos para que el cabello no esté apagado.

A. Sogny

Fuentes:

  • Entrevista con Ludovic Engrand, experto para Shu Uemura.

Otros contenidos del dosier: Tratamientos cutáneos

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