Adopta la marcha Masái

En varias investigaciones se observó que estos guerreros no presentaban dolores ni en las rodillas, ni en las caderas, ni en la espalda como sí padecían otros pobladores. “Esta manera de caminar es sin duda la más sana desde el punto de vista fisiológico y la más agradable”, explica Rolland.

Beneficios singulares

“Muchos habrán notado que caminar descalzo por la arena de la playa es más trabajoso”, señala la especialista. En efecto, caminar como lo hacen los masái hace que el cuerpo se desplace de manera apropiada tanto fisiológica como mecánicamente, ya que se trabajan músculos poco utilizados, por ejemplo, los responsables de la postura. Y seguramente es como resultado de los paseos al borde del mar que los dolores cervicales tienden a disminuir en verano.

Otros músculos que se ponen en movimiento con la marcha masái son los dorsales, los de los glúteos, los abdominales y los ubicados en la parte posterior de los muslos.

En cuanto a las articulaciones, éstas también se refuerzan. “Habitualmente, las suelas de los zapatos estabilizan las articulaciones y las movilizan de manera positiva. Con la manera masái de caminar, son los músculos los que cumplen esta función, lo cual también ayuda a ganar en flexibilidad”, detalla Rolland.

También reputada por aliviar la sensación de pesadez de las piernas, la marcha masái permite un estiramiento de las pantorrillas al tiempo que produce un masaje en las plantas de los pies. Además, con los pies descalzos, nos alineamos: “Nos mantenemos erguidos. Y al estar más estirados la postura mejora”.

Practico en la playa

En verano, haz que la playa se convierta en tu gimnasio. Prueba a caminar un poco por la arena seca y otro poco por la arena mojada, incluso con agua hasta los tobillos. ¿Lo más importante? Presta atención a la manera en que apoyas el pie. El talón debe ser el primero en tocar el suelo, seguido del lateral del pie y de los dedos finalmente. Puedes variar las zancadas o caminar hacia atrás o de lado. Practica media hora diaria.

¿Y en la ciudad?

Evidentemente, caminar descalzo por el asfalto no es lo más recomendable. Entonces, ¿cómo beneficiarse de las virtudes de la marcha masái en la ciudad? Haciéndote con las zapatillas Masai Barefoot Technology (MBT), elegidas por muchos fisioterapeutas en la reeducación postural de sus pacientes.

El “truco” de estas zapatillas está en el sensor masái, situado debajo del talón. Éste estimula los músculos produciendo una inestabilidad natural ante la cual el cuerpo responde con movimientos intuitivos de equilibrio, movilizando los músculos del andar. El calzado posee dos curvas, una longitudinal y otra transversal, lo que ayuda a recrear un paso natural, propio de la manera masái; además, transforma el suelo duro y plano de la ciudad en una superficie blanda e inestable.

La primera vez que nos calzamos las zapatillas resultan incómodas, tan acostumbrados estamos al mal funcionamiento de nuestro propio organismo. También es común sentir cansancio. De manera que hay que utilizarlas de forma progresiva. “Hay que empezar usándolas 20 minutos al día. Después se puede aumentar el tiempo”, concluye Rolland.

C. Maillard

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