Esquí: un deporte para todos

Mejora el equilibrio, la coordinación y la agilidad, y fortalece el sistema nervioso. Al igual que en el resto de disciplinas deportivas, e incluso más en razón del gasto energético que exige el esquí, hay que adoptar un ritmo progresivo y tener en cuenta la fatiga, que es la causa principal de las caídas registradas.

No olvides que...

Estar en forma es el paso previo para poder esquiar bien y aprovechar plenamente las vacaciones en la nieve. Porque este deporte exige que se coordinen bien los movimientos y se tenga un equilibrio importante, sin olvidar que debemos estar alerta en todo momento. Fortalecemos las piernas y mejoramos la resistencia, pero el esquí no estimula mucho los sistemas cardiovascular o respiratorio.

El esquí es una disciplina exigente que requiere un importante trabajo muscular:

  • de los miembros inferiores (cuádriceps, gemelos, glúteos y glúteos mayores);
  • de los abdominales;
  • de la espalda y los hombros.

Una buena preparación física

Antes de conseguir estar cómodo con las tablas de esquí, y de llenarte de moratones, debes seguir algunos consejos. Tendrás que practicar, al menos, un mes de ejercicio para tener unos muslos de acero, y las rodillas y las caderas flexibles.

La piscina es un buen complemento: colócate boca arriba, reposa la cabeza en una tabla y dale a los pies; o boca abajo (coge la tabla con los brazos extendidos). En último lugar, no hay que olvidar el stretching (estiramientos) para concluir los ejercicios de musculación y de entrenamiento.

También hay que desarrollar la capacidad cardiorrespiratoria y ganar en resistencia haciendo ejercicios aeróbicos. La función que desempeña el corazón es primordial en las pistas, permite mantener el ritmo en condiciones climáticas poco habituales.

Para mejorar la respiración, es aconsejable practicar footing, caminar, montar en bici, utilizar el stepper o la cinta de caminar (tres cuartos de hora tres veces por semana), subir los escalones de dos en dos (con la espalda recta para que solo trabajen las piernas) y, al bajar, concentrarse en la forma en la que el peso del cuerpo recae sobre un pie y luego sobre el otro, porque los músculos trabajan igual que en el esquí.

Cuidado con los accidentes

Las lesiones más frecuentes son los esguinces, fracturas, luxaciones, traumatismos craneales y otros problemas musculotendinosos o cartilaginosos.

Las botas de esquí deben sujetar bien los tobillos, para limitar el riesgo de fractura o esguince. En cambio, las rodillas siempre salen peor paradas en los deportes que conllevan un deslizamiento En el caso de las mujeres, el riesgo es tres veces mayor que en el de los hombres. Por lo tanto, es altamente recomendable tonificar previamente los músculos que rodean estas articulaciones.

Además del trabajo preparatorio necesario para desarrollar la resistencia a la fatiga, elige unas botas que sujeten bien el tobillo y el pie con una ligera inclinación en la caña. En caso de dificultad, lo importante es tener el reflejo de caer de lado.

Si después de una caída sin importancia aparente, notas un dolor en la rodilla, consulta a un médico de la estación para que compruebe que no ha habido una rotura de ligamento.

G. Pons

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