La respiración: la clave para un buen tono muscular

Vivimos en una sociedad cuyo ritmo se ha apropiado hasta de nuestra respiración, nos hemos acostumbrado a respirar insuficientemente, con inhalaciones cortas y entrecortadas. Y por si fuera poco, respiramos con la caja torácica, lo que significa que el aire entra en la parte superior de los pulmones para salir luego precipitadamente. Esta insuficiente aportación de oxígeno es la causa de que el gas carbónico y otras toxinas queden almacenadas en los tejidos pulmonares.

«Al utilizar los llamados músculos accesorios de la respiración, que mueven la caja torácica, no conseguimos sino fatigarnos con mayor rapidez debido a la poca resistencia de estos tejidos», explica la Dra. Florence Villien. Según esta especialista, deberíamos utilizar nuestro diafragma, un órgano que funciona igual que un pistón natural, subiendo y bajando para dejar entrar y salir el aire de los pulmones. De este modo, además de no realizar esfuerzo alguno, estaríamos proporcionando un eficaz masaje a los órganos internos.

¿Para qué sirve la respiración?

Respirar es la única función corporal de la que no podemos prescindir más de 10 minutos (récord de Stéphane Mifsud, apneísta francés). Y es que la respiración interviene en numerosas funciones: enriquece la sangre oxigenándola y liberándola de todos los gases desechables además de participar en la combustión de las grasas sobrantes y de contribuir al equilibrio de los centros nerviosos. Por todas estas razones, es evidente que cuando respiramos mal, todo el organismo termina por «ensuciarse» haciendo que nos sintamos cansados y con el ánimo decaído.

¡Es hora de tonificar tu cuerpo con unos ejercicios diarios de respiración basados en el método Spironess!

La respiración al despertar

Prepárate cada mañana ante el espejo para pasar un día espléndido. Dobla las rodillas y apoya tus manos en los muslos. Empieza expirando muy fuerte por la boca mientras metes tripa, como si quisieras tocar con ella la columna. Luego, inspira por la nariz relajando los abdominales y dejando que la tripa vuelva a su posición inicial. Repite el ejercicio de 3 a 5 veces.

Para terminar, enderézate, inspira de nuevo inflando la tripa y quédate en apnea entre 5 y 10 segundos para regular todo el cuerpo.

Beneficios: con esta gimnasia realizarás una buena limpieza de los pulmones y recolocarás el diafragma revitalizando así todo el cuerpo. Sentirás una nueva sensación de frescor.

La respiración en el transporte público

Estás desquiciada... ¡Stop! Pensar en negativo quema tu maravillosa energía primaveral, así que... ¡respira!

Tanto si vas de pie como sentada, lo principal es que practiques una respiración lenta, controlando el ritmo. Antes de empezar, pon tu mano en la tripa para analizar tu respiración natural unos 2 o 3 segundos.

¿Preparada? Ahora haz una inspiración por la nariz de 4 segundos, una pausa de 2 segundos y luego, expira (siempre por la nariz) durante 6 segundos. El vientre se infla al inspirar y se relaja al expirar. Repite el movimiento de 3 a 5 veces si te sientes cómoda al hacerlo.

Beneficios: sentirás una sensación de relajación y de alivio sin sentirte para nada aletargada. Concentrarse en la respiración y ralentizarla es un eficaz método antiestrés.

La respiración en la oficina

Si a medida que avanza la jornada te sientes cansada o empiezas a perder concentración, respira. Siéntate con la espalda recta, bien apoyada contra el respaldo de la silla bien sobre el borde pero siempre bien derechita. Coloca las manos sobre la mesa.

¿Preparada? Expira por la boca durante 4 segundos mientras empujas con tus manos hacia delante y mete tripa. Vuelca la pelvis curvando la espalda y dirige la mirada hacia tu ombligo. Inspira en un tiempo de 4 segundos. Levántate. Repite el movimiento de 3 a 5 veces.

Beneficios: el cerebro se oxigena y el plexo se relaja. Reavitalizarás el cuerpo entero como si acabases de hacer una siesta relámpago.

La respiración por la noche

Túmbate en la cama y prepárate para dormirte profundamente.

¿Preparada? Empieza expirando a fondo por la nariz. Al tener la tripa metida, las lumbares se encuentran pegadas al colchón. A continuación, inspira relajando la tripa pero sin despegar la parte baja de la espalda. Realiza el movimiento de forma natural, sin forzar.

Un consejo: da más prioridad a la expiración, factor de relajación. Lograrás una sensación de reposo y sentirás que tu rostro se relaja, que las mandíbulas se aflojan, los hombros caídos...

Repite el ejercicio 5 o 6 veces.

C. Maillard

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