Tratamientos termales con fines dermatológicos

El tratamiento dermatológico está destinado a adultos y adolescentes que se ven afectados por una enfermedad de la piel (eccema, psoriasis, urticaria), la cual suele constituir un inconveniente en su imagen corporal. Los niños también son asiduos a estos centros dermatológicos y pueden asistir a partir de los 6 meses de edad. La orientación dermatológica en el termalismo también está dirigida a personas que padecen quemaduras, lo cual representa menos del 10% de los casos de termalismo dermatológico.

Las dos ramas principales de los tratamientos dermatológicos

Las dos grandes dermatosis crónicas tratadas con tratamientos termales son la dermatitis atópica (eccema) y la psoriasis. Más de la mitad (60%) de los pacientes logran curar su eccema y la gran mayoría de estos pacientes tienen menos de 18 años.

La psoriasis representa cerca del 30% de las afecciones. Las quemaduras y las cicatrices también pueden someterse a un tratamiento, pero en caso de quemaduras graves conlleva un largo proceso de cicatrización. En caso de cicatrices con prurito, la Seguridad Social se hace cargo de uno o dos tratamientos anuales.

La cuperosis, las quemaduras, los pruritos, el liquen y algunos tipos de acné junto con las afecciones dermatológicas forman parte de los síntomas tratados. Pero cuidado porque, por otro lado, estos tratamientos dermatológicos no se recomiendan en caso de dermatosis de origen infeccioso, microbiano, viral ni de micosis.

Los tratamientos de una cura dermatológica

Los tratamientos que se ofrecen a pacientes que sufren de dermatosis se basan, sobre todo, en las distintas técnicas de hidroterapia, es decir, de rehidratación de la epidermis en profundidad. La estancia de 21 días (de los cuales 18 son de cuidados específicos) se compone de cuatro tratamientos a base de aguas termales utilizadas por sus virtudes antiinflamatorias, calmantes y cicatrizantes.
De estos tratamientos, tres de ellos, con base de agua termal, reducen las quemaduras.
El cuarto tratamiento se compone de una sesión de kinesiterapia.

En caso de quemaduras graves, se optará por una ducha filiforme para suavizar la piel. Estas duchas tienen un efecto dermoabrasivo en las zonas esclerosas.
Los cuidados generales se basan, principalmente, en baños de agua corriente y/o acompañados de una ducha submarina (que tiene un efecto sedativo), de masajes o de envolvimientos corporales con cremas y papel “film” (que disminuyen el grosor de la capa córnea).

Los tratamientos locales consisten en pulverizaciones localizadas, aplicaciones de compresas y curas médicas proporcionadas por un médico termal. Las duchas filiformes forman parte de estos tratamientos administrados por médicos termales a pacientes con quemaduras graves.

En España, más de una docena de centros disponen de orientación dermatológica.

A.F. Gaspar

Otros contenidos del dosier: Termalismo y medicina

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