Estiramiento de los meridianos

Los meridianos: los órganos y las emociones

Conocidos a través de la acupuntura, los meridianos son una especie de corrientes energéticas que van a parar y a su vez salen de los órganos y vísceras. Gracias a esta conexión experimentamos una gran vitalidad cuando estamos contentos o sentimos que nos fallan las fuerzas cuando estamos tristes.

Según la medicina china, las demás emociones también están asociadas a este tipo de movimientos, como la ira, que popularmente se expresa como un fuego que sube de las entrañas y que nos lleva a soltar bufidos hacia afuera, o el miedo, con el que algo parece esconderse en los riñones y con el que notamos un impulso en la parte posterior de las piernas como para echar a correr. La preocupación o la euforia excesivas también cuentan como tales.

Cada emoción se vincula a un órgano o víscera. Y un órgano castigado o del que se ha abusado por alguna razón puede producir a la larga expresiones de las emociones exageradas, denotando falta de equilibrio psicofísico, caldo de cultivo que tal vez un día pudiera derivar en un trastorno serio. La acupuntura, el shiatsu (método de presión manual sobre los meridianos) o estos estiramientos ayudan a reequilibrar el conjunto.

¿Qué se hace concretamente?

Estos estiramientos específicos estimulan los órganos a través de unas cadenas musculares concretas cuya dirección energética va a parar a ellos. Se trata de recrear esta dirección con movimientos muy suaves acompasados con la respiración.

Por ejemplo, en el estiramiento del estómago extendemos ligeramente toda la parte anterior del torso hacia arriba haciendo partir las manos paralelas desde el ombligo hasta levantarlas paralelas por encima de la cabeza. Además colocamos las piernas de manera que al mismo tiempo experimentamos tirantez en la línea central del muslo. Toda esta línea corresponde a ese meridiano.

En el  caso del pulmón, por poner otro ejemplo, llevamos lejos los brazos hacia los lados o hacia atrás forzando un poco los dedos pulgar e índice, a la vez que notamos cómo se abre el pectoral.

Explicado así, parecen complejos, pero son mucho más sencillos. Con el fin de acaparar la concentración y dar exactitud al ejercicio, hay muchos pequeños detalles en cada uno de ellos que requieren la presencia de un instructor, al menos al principio.

Existen dos versiones básicas, según se inspiren en el Chi Kung o en el Yoga.

La primera, se realiza prácticamente de pie, la segunda se combina con el suelo.

En este último caso se puede presentar alguna  dificultad para personas con poca flexibilidad en las articulaciones. Sin embargo, ante esto no hay que alarmarse, ya que lo que cuenta para conseguir el efecto deseado es la intención y la dirección de los movimientos.

¿Cómo actúan?

Los movimientos suaves y ligeros de extensión pueden ser más provechosos para mucha gente tomados como ejercicios por sí mismos, no necesariamente para prepararse para otros más fuertes, como comúnmente se piensa. Especialmente si se está en un estado de baja forma o con limitaciones físicas.

En general son siempre recomendables por la flexibilidad y fuerza que añaden al sistema óseo-muscular, además de aumentar su capacidad de relajación profunda y de resistencia. Pero siempre se les ha dado más importancia en ese aspecto, mientras que el ejercicio de los estiramientos para los meridianos contempla también esos otros beneficios internos que hemos mencionado.

Debido a que son realizados en un orden concreto atendiendo al de las funciones encadenadas de los órganos según los principios de la medicina china, de entrada reequilibran y normalizan el flujo de energía interior del cuerpo. Se trata del orden cíclico entre los elementos (metal, tierra, fuego, agua y viento o madera) que están representados por los órganos (pulmón, estómago, corazón, riñones, hígado,…)

No solamente cada uno de ellos se ve especialmente estimulado, sino que el hecho de recorrerlos en su totalidad recarga a su vez el sistema nervioso.

Cómo realizar los estiramientos de los meridianos

Es muy importante la actitud con que se realizan. No se trata solamente de esforzarse por alargar un músculo concreto. Es mejor acercarse a ello desde el punto de vista de una forma de expresión corporal con el objetivo de relajarse y a través del acto de estirar liberarse de todo aquello que uno retiene adentro. El propósito de estos ejercicios no es tanto ganar elasticidad como exhalar simplemente en el momento del “esfuerzo” hasta quedar vacío de aire, y dejar ir este vacío.

Precauciones

Al principio nos entusiasmamos ávidos de experimentar tan buenos efectos, pero hay que tener cuidado en no cometer excesos y agotarse, pues aunque parezcan ejercicios que no generan cansancio, se trabaja bastante a fondo. Conviene tomar un minuto de descanso entre ejercicio y ejercicio, no solo para minimizar el riesgo sino para asimilar mejor el efecto.

No hay que forzar nunca por encima de las posibilidades reales de cada uno. Si se produce dolor, no será una experiencia agradable y no querremos repetirla. Recordemos que no se trata de poner a prueba nada, sino de sentirnos mejor y “abrir un espacio” para estar más cómodos con nosotros mismos.

Otros contenidos del dosier: Gimnasia en casa

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