Lo esencial sobre la sofrología

¿Qué es la sofrología?

El neuropsiquiatra colombiano dr. Alfonso Caycedo fundó la escuela de “Sofrología clínica” en Madrid en 1960, bajo la dirección del conocido hipnólogo profesor López-Ibor. Antes, ya se había interesado profesionalmente durante mucho tiempo por las técnicas orientales de relajación y meditación del Tíbet y la India, lugares a los que viajó para conocerlas personalmente y poder aplicar los métodos del yoga, el budismo y el zen a sus investigaciones sobre la mente.

El término está compuesto por tres palabras griegas “soos”, que significa serenidad, “phreen”, mente y “logos”, tratado. Así es, todo un método o tratado de cómo devolver la serenidad a la mente.

Muy apreciada en el mundo deportivo, la sofrología permite afinar el estado de conciencia, vencer el miedo y optimizar sus posibilidades.

¿En qué casos se aplica?

Como básicamente es un tratamiento para el psiquismo, su aplicación es amplísima: ansiedad y angustia, especialmente asociadas a algunas enfermedades, taquicardias, cardiopatías, anomalías sexuales, fobias, trastornos límite y conflictos de la personalidad, problemas de adaptación social, comportamientos adictivos, depresiones, inestabilidad o fatiga emocional, pensamientos negativos, estrés, neurosis, preparación al parto o eventos o situaciones que requieren sobreesfuerzo y tensión, duelos, deportes de élite, shocks postraumáticos, malestares físicos persistentes de origen psicosomático como algunas contracturas reincidentes, y un largo etcétera. También es muy aplicada en oncología y gerontología.

Sin embargo, su valor no radica tanto en corregir estos trastornos ni en ser un muy buen instrumento para la higiene mental, sino en el hecho de potenciar las dimensiones positivas de las capacidades de la conciencia humana. Estas son: atención, concentración, proyección, aprendizaje, entendimiento, voluntad, afectividad, control y reeducación emocional para responder ponderadamente al entorno, mejora de la percepción del propio esquema corporal, autoconfianza, superación, responsabilidad sobre sí mismo, y otras muchas cualidades.

Por eso mismo no necesariamente se puede acudir a ella por algún desequilibrio en concreto, sino simplemente para reforzar todas estas y más potencialidades. 

¿Cómo se realiza?

La técnica propiamente dicha consiste en aprender en primer lugar a relajarse física y mentalmente, en una postura cómoda, ya sea sentado o tumbado, mediante una serie de respiraciones y visualizaciones a través de la voz del terapeuta. Es necesario precisar que no existe ningún contacto físico entre ambos.

Una vez relajado, empieza el trabajo real. Se trata de acceder a regiones de conciencia con más ejercicios de visualización y concentración conducidos por el sofrólogo. La concentración se centra sobretodo por un lado en las sensaciones físicas, como la del peso, los pequeños movimientos de los latidos y pulsos, el calor o el frescor, y por otro en observar las tensiones, emociones y pensamientos asociados a ellas. Para tratar una patología en concreto, se visualizan imágenes sobre las que trabajar para modificar las percepciones sobre ellas, de manera que pueden ser objetivadas y distanciadas del sujeto que las sufre.

Las sesiones pueden ser individuales o en grupo.

¿Es la sofrología una forma de hipnosis?

Aunque el estado del paciente pudiera parecer muy similar al conseguido en la hipnosis, que también alcanza una fase profunda entre el sueño y la vigilia, se da una gran diferencia, ya que en la hipnosis el sujeto es sometido a la voluntad de otro, mientras que en el caso de la sofrología es conducido a descubrir las propias posibilidades de percepción de las cosas y así poder cambiarlas. El paciente, como hemos dicho, realiza todo un trabajo a pesar de estar profundamente relajado, podría decirse que está en un estado de alerta mental sin disociación, es decir con una mente que no hace distinciones ni juzga, simplemente percibe.

¿Hay distintos tipos de sofrología?

La escuela que fundó el Dr. Caycedo reclama para sí el nombre de sofrología como la auténtica y única, aunque legalmente sus métodos hayan sido registrados bajo el nombre de “Sofrología Caycediana”. Lo cierto es que han surgido muchas otras escuelas a partir de ella y con prácticas asociadas no incluidas por el autor. Por esta razón, el Dr. Caycedo reivindicó también el título de sofrología médica o clínica. Aunque no es necesario ser médico para ser sofrólogo, originalmente el campo de estudio fue la medicina psiquiátrica.

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