Beneficios de la hidroterapia

Un método aparentemente en desuso

Actualmente la mayoría disponemos de agua a diario y podemos elegir más o menos la temperatura y la presión que nos gusta,  pero desconocemos los efectos y las aplicaciones que podemos realizar sin ningún peligro para mejorar nuestros cuidados de manera muy sencilla, y no solo con baños y duchas.

La triple reacción

El cuerpo reacciona en tres ámbitos ante la aplicación del agua sea fría o caliente:

  • La reacción térmica: la modificación de la temperatura externa e interna, para recobrar el calor natural en equilibrio.
  • La reacción circulatoria: se modifica el riego sanguíneo en vasos y en órganos, aportando mayor oxígeno.
  • La reacción nerviosa: la estimulación de las corrientes electromágnéticas en el organismo

provoca respuestas a nivel de músculos y vísceras y aumenta a su vez las oxidaciones de los elementos nutritivos que lleva la sangre y arrastran también los restos procedentes del funcionamiento de los órganos con mayor eficacia.

Efectos terapéuticos

El uso del agua aplicada externamente tiene muchas virtudes y efectos como el vasoregulador, trófico, hemostático, analgésico, antiinflamatorio, sedante o diurético. También se usa para afecciones de la piel, problemas circulatorios, reumáticos o estados espasmódicos.

El agua fría

Es la que produce la reacción más vigorosa y completa. Los organismos fuertes la toleran y aprovechan más, sea como tratamiento o prevención.

  • El resultado básico es la tonicidad: devuelve el tono normal de la piel, los músculos y los órganos internos, después de su acción desinflamatoria y desintoxicante.
  • Contrae vasos y arterias, que en breve se dilatan con el consiguiente mayor aporte de sangre y oxígeno, a modo de una especie de gimnasia, de ahí el tono sonrosado y el aspecto de tersura y rejuvenecimiento.
  • Favorece el trabajo del corazón porque rebaja la tensión de la sangre al llamar a ésta hacia la piel en el momento de efectuarse la respuesta.
  • También aumenta la aceleración de los movimientos respiratorios, que instantes después se vuelven más lentos y profundos, con el consiguiente efecto calmante.
  • Refrescante en verano, resulta sin embargo muy interesante su efecto calorífico en invierno. El calor que se genera desde el interior del organismo hace más llevadera la fría temperatura exterior.

Su aplicación debe ser rápida, puede oscilar entre unos segundos y algunos minutos, y casi siempre debe complementarse con la ayuda posterior del calor, sea en forma de fricciones, abrigo, ejercicio o sol.

El agua caliente

El agua caliente es más adecuada para pacientes debilitados o desmineralizados, o simplemente con poco tono vital. El efecto consiste aquí en conservar el calor orgánico natural o aumentarlo ligeramente si está por debajo del índice habitual, de manera que supone un ahorro de energía vital para el individuo, ya que el agua fría requiere una respuesta, energéticamente hablando, algo más costosa.

Como el agua fría, también proporciona un mayor riego sanguíneo, aunque no con la misma eficacia. Favorece igualmente el trabajo del corazón, ya que el llamamiento de la sangre hacia la superficie se da tanto en un caso como en otro, pero aquí se hace de manera mucho más calmada. En general resulta bastante más sedante que un tratamiento rápido frío.

El agua caliente se utiliza más bien para dolores en general siempre que no se trate de una inflamación o en caso con fiebre, ya que las aumentaría. Contrariamente a su opuesta, se aplica en tiempos más prolongados, de un mínimo de cinco minutos a treinta. Si es tibia puede permanecerse hasta dos horas, aunque no es necesario como intención terapéutica en lo que respecta al cuidado físico.

Formas de aplicación

Los baños y las duchas son los más conocidos, pero hay otras formas menos conocidas y muy eficaces:

  • Envolturas: normalmente se realizan con sábanas humedecidas y escurridas en agua fría, para casos de fiebre. Seguidamente se fricciona todo el cuerpo o el torso y se envuelve en mantas.
  • Baños parciales: 1) de pies: calientes para dolores de piernas o de cabeza, fríos para la       circulación  2) de asiento: para problemas pélvicos y abdominales, calientes para estados espasmódicos de las vísceras, fríos para descongestionar e inflamaciones  3) de ojos: fríos para ayudar a la visión.
  • Flagelaciones frías con trapos, buenos para el desfallecimiento vital.
  • Abluciones, dejando caer directamente el agua mediante una esponja.
  • Compresas, para pequeñas zonas muy localizadas.

Más información sobre este tema:
Curas de talasoterapia

Otros contenidos del dosier: Terapias y remedios naturales

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