El canto como terapia

Podría decirse que su revalorización se inscribe en el auge de numerosas disciplinas relacionadas con el arte en general, como el arteterapia, la danza o la misma musicoterapia. Escuchar música de por sí es muy beneficioso, pero el hacerla propia con la voz de uno mismo, sea a partir de escuchar y seguir una canción, a modo de acompañamiento o a partir de la producción de sonidos y letras propios, lleva de entrada a una función creativa muy satisfactoria.

No hay más que ver cómo cambia el tono y la musicalidad de nuestras palabras cuando damos una noticia buena o mala. Las palabras pronunciadas son las que dan vida, sentido y movimiento a nuestras emociones. Si son cantadas, se ven pues engrandecidas en este sentido.

Beneficios físicos

Cantar no deja de ser una expiración, por decirlo de alguna manera, alargada, lo que lleva a tomar a su vez más oxígeno. En su conjunto, pues, toda la respiración se vuelve más profunda. Ese aire adicional oxigenará el cerebro y los pulmones, por no decir que repercutirá en todo el sistema circulatorio.

Además de contribuir a la producción de endorfinas, la hormona del placer, refuerza la actividad del sistema de los nervios parasimpáticos. Paralelamente aumenta la producción de inmunoglobulina, una hormona que puede combatir la hormona del estrés conocida como cortisol, y que además activa el sistema inmunológico. Todo ello aporta tranquilidad y relax.

Por otro lado esta respiración más intensa tonifica los músculos abdominales e intercostales y obliga a utilizar de un modo óptimo el diafragma. Este movimiento de bombeo más la misma vibración del canto vienen a dar un masaje para  todos los órganos y vísceras situados dentro de la cavidades torácica y pélvica.

Por supuesto, toda esta cinética respiratoria mejora la postura corporal, pues también la columna vertebral se ve beneficiada.

Beneficios psicológicos

Cantar es un momento en que el tiempo cotidiano se para y pertenece totalmente a uno mismo, independientemente de si es compartido o no. Esto produce un bienestar, la mente se resitúa por un momento en la propia esencia y se olvida de todas las identificaciones con el mundo exterior.

A través de la voz uno es capaz de expresar los sentimientos e impresiones que constantemente nos invaden, las que vienen de afuera y las que provienen de nuestro diálogo interno. Hablar o cantar las sensaciones nos reafirma en lo que es nuestra persona y a la vez nos libera de ellas.

Escucharse a sí mismo modifica también la escucha a otros, por tanto esto es un punto a favor para el aspecto social. No olvidemos que ser escuchado significa ser reconocido y aceptado.

La voz nos trasciende, es para otros, porque es expresión. A través de ella se toma conciencia de que no se está solo. Cuando uno redunda en su propia expresión se da cierta sensación de seguridad que nos refuerza y sirve para hacer mejor frente a las situaciones que nos contrarían. Viene a ser una pausa rehabilitadora, pues hoy en día sufrimos un exceso de estimulación nerviosa que a veces nos produce bloqueos y paralizaciones, cuando no resulta que se acumula un exceso de agresividad. Realmente se liberan muchas tensiones.

Por último, el hecho de prestar atención al sonido y hacerlo lo mejor posible favorece la concentración y la memoria.

¿Contraindicaciones?

Ninguna, solo un abuso continuado puede producir nódulos, pólipos o difonías. Por supuesto hay que tener en cuenta a los demás y no abusar de su paciencia, en el caso de que lo hagamos por nuestra cuenta. Que necesitemos expresarnos no significa que los demás deban escucharnos a la fuerza tanto como queramos, hay que buscar las condiciones adecuadas.

¿Y si no sé cantar?

Que no tengamos la técnica suficiente no es tan importante. Prohibir o prohibirse a uno mismo hacerlo porque no se sabe solo conduce a privar del placer de experimentar el sonido, expresarse y revitalizarse. Hacerlo sin inhibiciones y sin el temor que alguien nos juzgue resulta una buena terapia para iniciar o finalizar el día.

A veces somos nosotros mismos que no gustamos de nuestras experimentaciones, pero siempre las podemos camuflar debajo del ruido de la ducha o del tráfico.

Buenos resultados

Ya sabemos que sirve para tranquilizarnos, para entrar en otra dimensión de conciencia, para estimular y animar. Pero además ha demostrado su capacidad sanadora en problemas de la conducta, agresividad, Alzheimer, autismo, depresión, ansiedad, trastornos del sueño y enfermedades terminales.

Debido a que la parte del cerebro que procesa el lenguaje no es la misma que la que procesa la música, personas que han perdido el habla por diversas causas, apopléjicos incluidos, han podido de nuevo conectar con la propia voz articulando palabras cantadas. Asimismo se han recuperado algunos casos de tartamudez

En un aspecto más físico se ha recomendado como tratamiento de refuerzo en patologías del pulmón.

Otros contenidos del dosier: Terapias y remedios naturales

Comentarios

Artículos destacados

Educación constructivista: en qué consiste
Educación constructivista: en qué consiste

En estas escuelas no hay libros de texto, sino que se trabaja por proyectos. Los niños dirigen su propio proceso de...

La felicidad de las parejas en igualdad
Adicto a las relaciones complicadas
¿Qué es el “gaslighting”?
Brownout: el trabajador desmotivado
¿Tu hijo puede ser un genio de las mates?

Los estudiantes suelen quejarse de que muchas de las materias que estudian no les servirán después. Sin embargo, tener un ...

Hacer otros Test