Por qué deberías aprender a pedir perdón y cómo hacerlo

Cuando nuestras palabras o acciones perjudican a alguien que nos importa, está en nuestras manos poder solventar el daño. Algo que pasa primero por reconocer nuestra responsabilidad y pedir disculpas. Sin embargo, este aspecto no resulta tan sencillo, dado que muchas personas encuentran dificultades a la hora de verbalizar el perdón y de gestionarlo. Veamos cómo podemos hacerlo de la forma más eficaz posible.

Qué es el perdón y qué es perdonar

Perdonar implica reconocerse y reconocer al otro, como imperfecto, entender la situación que llevó a tal ofensa y ser capaz de aceptarlo, asumirlo y seguir adelante, sin el peso del rencor.  A su vez, pedir perdón implica cierta humildad, al reconocer que nos  hemos equivocado y queremos solucionarlo. Admitir que no somos perfectos, que el otro nos importa, que hemos causado un daño y que queremos poner solución. Algo que no es nada sencillo para algunas personalidades con ciertos rasgos externalistas, que tienden a proyectar en el afuera cualquier malestar, y a atribuir a factores externos el origen de sentimientos, percepciones o pensamientos propios.

Perdonar y pedir perdón serán de vital importancia para gozar de un mayor bienestar emocional. Aprender a deshacernos del lastre del enojo nos ayuda a ser más felices.

Consecuencias de no perdonar

Los psicólogos solemos hablar de heridas narcisistas al referirnos a aquellos daños que causaron terceros y que nuestro ego no nos permite gestionar. Aprender a perdonar es de vital relevancia para gozar de una mayor salud mental, y las consecuencias que acarrea vivir a cuestas con el enfado, sólo genera toxicidad en quien lo siente.

No saber perdonar implica entre otros aspectos:

  1. Quedar anclado en el pasado. Impedirme disfrutar de las nuevas alternativas que la vida me ofrece, no disfrutar del aquí y ahora, y por tanto, no avanzar.
  2. Alimentar emociones tóxicas: El enfado mantenido en el tiempo alimenta emociones tóxicas para tu organismo como el odio o el rencor.  El resultado habitual es la aparición de dolencias psicosomáticas varias, como úlceras estomacales, problemas digestivos o gastrointestinales y alteraciones cutáneas varias. Por no hablar de afecciones en el humor y el estado de ánimo, con predominancia de cuadros depresivos, con ansiedad y alteraciones en el sueño, entre otros.

¿Cómo pedir perdón de forma adecuada?

Si queremos ser capaces de pedir perdón y transmitirlo de forma adecuada al otro, es necesario que tengamos en cuenta una serie de aspectos a poner en práctica a la hora de llevarlo a cabo.

  1. Mostrar arrepentimiento y asumir responsabilidad: Lo primero que debemos hacer es empatizar con la persona a la que hemos ofendido. Debemos ponernos en su lugar y entenderla. Asumir nuestra responsabilidad en tal ofensa y ser capaz de mostrar una actitud de arrepentimiento con nosotros mismos, con la situación y con el ofendido. Es importante que el motor que impulse mi acción sea intentar reparar el daño ocasionado o tratar de atenuarlo al máximo. Y todo ello desde una actitud de humildad. Reconocer nuestros propios errores nos honra como personas.
  2. Ofrecer una explicación exhaustiva al otro de nuestra actuación. Es fundamental que podamos explicar al otro qué nos llevó a tales palabras o acciones con el fin de que pueda entender mejor el contexto de nuestra actuación y, de algún modo, para que pueda comprender y asimilar los hechos. Buscamos también conseguir cierta empatía por parte de la otra persona. A veces simplemente hemos actuado mal y punto, y así mismo debemos ser capaces de comunicarlo.
  3. Posibles soluciones al daño: Reconocer que el daño ya está hecho y que no es posible volver atrás, es un aspecto importante. Sin embargo, sí podemos intentar arreglarlo de alguna forma, ofreciendo alternativas para mejorar la situación. Tal vez haya algo que podamos hacer para sobrellevar la situación, y sabemos alguna forma de hacerlo, podemos planteárselo al ofendido y que nos ayude.
  4. Verbalizar el perdón: No sólo hay que entenderlo, también tenemos que ser capaces de verbalizarlo. Sacarlo fuera ayuda a asimilarlo.
  5. Tener en cuenta el contexto: Es importante buscar el lugar adecuado para pedir perdón y hacerlo siempre preferiblemente de manera presencial. Si la otra persona se niega a vernos, podemos barajar alternativas para comunicarnos por escrito, a través de un e-mail o correo convencional, evitando caer en la opción de mensajes de texto o llamadas que puedan incrementar aún más el enfado.

Si con estos métodos no obtenemos el perdón del otro, debemos ser capaces de comprender que está en su derecho de no hacerlo. En ese caso, podemos iniciar un ejercicio con nosotros mismos donde hagamos una lectura de qué aspectos debemos mejorar, también perdonarnos y entender que en algunos momentos, todos podemos actuar mal.

Otros contenidos del dosier: Controlar las emociones

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