6 beneficios de la lectura: por qué deberías leer cada día

Buen entretenimiento para algunos, obligación para otros, lo cierto es que leer un libro es más que un beneficioso ejercicio mental. Y por leer, no cuenta echar un vistazo diario a los titulares, a los tuits del día o a tu hilo de actualidad de Facebook. Hablamos de involucrarte en una narración y perder la noción del tiempo mientras lees: poner atención plena a una novela, reportaje o ensayo. O como explica Nicholas Carr en su libro Superficiales: cualquier actividad lectora que exija “la concentración profunda al combinar el desciframiento del texto y la interpretación de su significado”.

¿Cuándo fue la última vez que leíste un libro? En este artículo seguramente encuentres más de una razón para reencontrarte con la lectura. Te damos un consejo: para incorporar este hábito en tu día a día solo tienes que adaptarlo a tu ritmo de vida y verlo como algo positivo y que te guste hacer, no como algo que te hayan impuesto. Por eso es tan importante que te guste la temática del libro y que te permitas dejar un libro a medias sin sentimiento de culpa si no te está gustando. Porque si solo lo lees porque te lo han recomendado o porque lo "debes leer", acabarás aborreciendo el acto de leer en si.

Si usas el transporte público, lleva un libro ligero siempre en el bolso; y si eres de los que mira el móvil un ratito antes de irse a dormir, sustitúyelo por una buena novela. Presta atención a tus hábitos y verás cómo hay muchos momentos que puedes llenar de aventuras literarias. 

¿Qué pasa en el cerebro de los lectores?

Cuando leemos nuestro cerebro pone en juego multitud de procesos mentales a la vez como la percepción, la memoria y el razonamiento. En ellos participan ambos hemisferios del cerebro, aunque predomina el izquierdo: el encargado del lenguaje y el que está dotado de nuestras capacidades analíticas.

Lo siguiente es decodificar las letras y palabras y convertirlas en sonidos activando diferentes áreas de la corteza cerebral. Después, las cortezas occipital y temporal se ocupan de reconocer el significado de las palabras y darles sentido. Y cuando interpretamos lo leído, nuestro cerebro también evoca recuerdos, algo que activa el hipocampo y el lóbulo temporal. Razonar sobre el contenido de lo que estamos leyendo es el trabajo de la corteza prefrontal y la memoria de trabajo: exactamente lo que utilizamos para resolver problemas, tomar decisiones y planificar acciones. La actividad regular de estas partes del cerebro no solo fomenta la capacidad de razonar, sino también la inteligencia de las personas.

Un estudio del neurocientífico Alexandre Castro-Caldas y la Universidad Católica Portuguesa lo demostró: concluyeron que había más materia gris y neuronas en el cerebro de las personas que leen con frecuencia. En definitiva, debemos leer más.

Aumenta la empatía y la tolerancia

La Universidad de Toronto aseguró en un reciente estudio del psicólogo Keith Oatley que la literatura favorece la empatía y la tolerancia al tratarse de una exploración de las mentes ajenas. Según Oatley, quien lee mejora especialmente su comprensión de los demás porque aprende rápidamente a identificarse con los personajes. Y la mejor literatura para ello es la de ficción, que incluye personajes y situaciones complejas que requieren de mayor comprensión por parte del lector.

Previene enfermedades degenerativas

Y lo que es más, si lees: vivirás más tiempo. Una investigación reciente de la Universidad estadounidense de Yale estudió durante décadas a 3.635 personas mayores de 50 años divididas en dos grupos: un primer grupo no leía nada, y el segundo leía 30 minutos al día. Este segundo grupo de personas llegó a vivir hasta 2 años más que aquellas personas que no leían.

Los investigadores relacionaron estos resultados con la mayor actividad neuronal que hay en las personas que leen. Explicaron que al leer, se ponen en marcha diferentes procesos cognitivos que darían a las personas lectoras una “ventaja de supervivencia” frente a las no lectoras.

En este mismo sentido se manifiestan múltiples neurólogos y psicólogos que recomiendan leer como método preventivo del alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Como cualquier otro músculo del cuerpo, el cerebro necesita ejercitarse para estar sano y fuerte y para poseer reservas cognitivas con el fin de prevenir enfermedades. O para que cuando se padezcan, el proceso degenerativo sea más lento. En resumen: mientras más reservas cognitivas tengamos, mejor envejecerá nuestro cerebro.

Y para contar con una buena reserva cognitiva solo hay una receta: mantener una actividad intelectual activa. Y sí, leer es una buena forma de hacerlo.

Fortalece tu memoria

Cuando lees un libro, tu cerebro tiene que memorizar una serie de personajes con sus respectivas historias, ambiciones, defectos y virtudes, así como sucesos o historias paralelas que se van sucediendo a lo largo de la narración. Nuestro cerebro consigue recordar todos esos detalles con asombrosa facilidad. Y además, con cada nuevo recuerdo se forjan nuevas conexiones al mismo tiempo que se fortalecen las anteriores. Todo esto mejora nuestra memoria a corto plazo y también nuestro estado de ánimo presente.

Más conocimientos, mejor vocabulario y mayor éxito profesional

Cada vez que lees, estás llenando de conocimientos e información tu cerebro que nunca sabes cuándo puede hacerte falta. Mientras más conocimientos tengas, mejor equipado estarás para hacer frente a cualquier reto.

Y mientras más leas, más palabras ganas para expresar tus opiniones. Las personas lectoras desarrollan mucho más sus habilidades comunicativas: enriquecen vocabulario, mejoran sintaxis y gramática, y conocen cuáles son las expresiones correctas. Cada día habrá una palabra o expresión nueva que sin darte cuenta tu cerebro estará asimilando y adoptando en su imaginario.

Las personas con una dialéctica correcta son además, mejor percibidas socialmente, especialmente por poseer una mayor capacidad de liderazgo. Y lo mismo ocurre en el terreno profesional: un estudio de la Universidad de Oxford concluyó que quienes han leído durante su vida por placer, tienen mayores probabilidades de éxito profesional.

Reduce el estrés

No importa lo complicado que haya sido tu día. Si llegas a casa y abres un libro que te guste, seguramente los problemas se alejen de tu mente más rápido que si sigues pensando en ellos. Leer libera tensiones y relativiza los problemas. Descienden los niveles de cortisol y una vez más relajado, podrás enfrentarte mejor a aquello que te estresa con mayor objetividad y tranquilidad.

Mejora la atención y la concentración

En un mundo donde la información digital es desbordante, nuestra atención se reparte entre múltiples estímulos al mismo tiempo que nos dedicamos a la multitarea. En solo 5 minutos de nuestro tiempo, una persona puede llegar a repartir su atención entre su trabajo, mirar el email, hablar con diferentes personas a través de Whatsapp o Snaptchat, revisar su Twitter y poner al día sus últimas notificaciones del móvil. Este ritmo de vida eleva nuestro nivel de estrés y reduce nuestra productividad.

Y ahí es cuando debe entrar en acción un buen libro. Leyendo focalizamos toda nuestra atención en una única tarea y sin darnos cuenta, ejercitamos nuestra capacidad de concentración. Si vas en transporte público al trabajo, prueba a leer un libro durante unos 15 o 20 minutos seguidos antes de comenzar la jornada. Notarás cómo tu concentración y tu atención a lo que debes será mucho mayor que de no haber estado leyendo antes. Prueba, lo notarás.

Fuentes:

Berns Gregory S., Blaine Kristina, Prietula Michael J., and Pye Brandon E.. Brain Connectivity. Diciembre 2013. Disponible online.

Keith Oatley, Universidad de Toronto (Canadá): Fiction: Simulación of Social Worlds (Ficción: Simulación de mundos sociales), publicado en CellPress.

Avni Bavishi, Martin Slade, Becca Levy, Yale University School of Public Health: A Chapter a Day: Association of Book Reading With Longevity, publicado en Social Science & Medicine. Septiembre 2016. Disponible online

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