Cómo afecta la duda en la toma de decisiones

Dudar vs dudar en exceso

La duda consiste en someter a juicio de valor un aspecto que puede perturbar nuestra mente. Realizar un análisis exhaustivo de aquello que nos preocupa es altamente recomendable, siempre y cuando avancemos al paso siguiente, que consistirá en tomar una decisión y llevarla a cabo. La actuación, por tanto, formaría parte del paso final. Duda y toma de decisiones se encuentran altamente relacionadas, dado que se retroalimentan: contra más fuerte sea la primera, más costará llevar a cabo la acción.

Las personas con tendencia a la introversión suelen ser más dubitativas y, en general, también más inseguras, aspecto que puede llevar asociado un alto grado de malestar ante la sensación de no salir de ese estado. Permanecer en duda acarrea desgaste y sufrimiento, así como, la percepción de poca valía y es por ello que adquirir estrategias óptimas de toma de decisiones resulta vital para poder encontrarnos bien con nosotros mismos.

Los efectos negativos de no tomar decisiones

A lo largo de nuestra existencia nos vamos a ver expuestos a la toma de decisiones de forma constante en nuestro día a día. Algunas de estas decisiones movilizarán más recursos e implicaran más a nivel emocional que otras, pero en todas deberemos poder actuar y decidir para llevar a cabo la acción, que representaría el paso final.

Algunas personas se encuentran ancladas en el proceso de duda, algo que lleva asociado altos niveles de ansiedad y desesperanza. Aspectos como lo que exponemos a continuación favorecen el mantenimiento de este cuadro:

  • Baja autoestima y falta de confianza en uno mismo: Ambas favorecen a alimentar la idea de “falta de valía”, la persona no se siente capaz de tomar decisiones por sí misma, anticipando el fracaso y creyéndose “poco apto”.
  • Dependencia de los demás y altas necesidades de aprobación: Las personas con necesidad de aprobación externa no son capaces de tomar decisiones por sí mismas, esperando que sean los demás los que lo tomen por ellos, excluyéndose de ese modo de responsabilidades y ante la falsa creencia de que así “no defraudarán a nadie”.
  • Nivel de exigencia elevado y /o perfeccionismo: Los altos niveles de ambas paralizan a la persona a la acción quedando inmersas en la búsqueda del ideal que persiguen.
  • Tendencia a la evitación: Los estilos evitativos suelen postergar las decisiones, esperando que la vida los tome por ellos.
  • Desconexión emocional del organismo vs emoción: Las personas que viven desconectadas de su cuerpo y no se permiten escucharlo y reprimen sus necesidades más básicas, presentan problemas emocionales y resultando más dubitativos.
  • Baja tolerancia a la frustración: Ser capaces de tolerar la derrota es de vital importancia para madurar y saber encajar las decisiones con serenidad.

Aprender a identificar la estrategia que juega nuestra mente para incapacitarnos será de vital importancia para poder hacer frente a todo y aprender a actuar. Veamos cómo podemos tomar decisiones de forma adaptativa.

Estrategias para gestionar la duda y la toma de decisiones

Siempre que tomamos una decisión debemos comprender que implica perder una alternativa. En función del grado de compromiso que implique la decisión a tomar, nos costará más llevarla a cabo. Algunas de las estrategias para tomar decisiones de forma eficaz serían:

  • Identifica el miedo que hay detrás: ser capaces de identificar el miedo que nos paraliza es un primer paso para tomar consciencia y poder enfrentarlo.
  • Identifica tu propósito: si tenemos claro nuestro propósito será más fácil encontrar el motor que nos impulse a la acción y nos saque del estancamiento.
  • Haz un listado de pros y contras considerando las implicaciones de cada opción: ser capaces de analizar de forma exhaustiva las probabilidades, las ventajas y desventajas de cada decisión, nos ayudará a tomar mayor conciencia de la misma y actuar desde la sensatez.
  • Conecta con tu emoción: pese a lo expuesto en el punto anterior es importante entender que un exceso de racionalización es malo, debemos ser capaces también de conectar con nuestra emoción y sus necesidades.
  • Ten valor: es importante adquirirlo para poderte enfrentar con eficacia a las distintas situaciones vitales.
  • Entiende que forma parte del proceso de madurez: aprender a tomar decisiones y hacerse responsable de ellas, forma parte del proceso de crecimiento y aprendizaje vital.

Otros contenidos del dosier: Desarrollo personal

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