Niños precoces: cuando la precocidad es sinónimo de malestar

Les llama «niños cebra», un nombre que dice mucho. "Es una apelación que he elegido hace unos quince años ya, para dejar de estigmatizar a los niños superdotados y precoces" explica la psicóloga Jeanne Siaud-Facchin. En cierto modo se trata de una terminología que le da otro enfoque.

¿Qué es un «niño cebra»?

Estos niños tienen en común con las cebras su capacidad para mezclarse con el medio ambiente gracias a sus rayas que simbolizan al mismo tiempo unas marcas de garras que han recibido en su vida y su huella única. Además es el único équido que el ser humano no ha sido capaz de domar, un lado salvaje que también es característico de estos niños. Es el caso de Tiana, una niña superdotada que Jeanne Siaud-Facchin va a evitar que se le diagnostique una enfermedad: la esquizofrenia. En su libro "Je suis un zèbre" (soy una cebra), esta niña nos cuenta su emotiva historia.

Aunque hoy se hable más de los niños precoces no significa que haya más, apunta la especialista. "¡No hay que confundirse! No es que el número de niños precoces aumente, siguen representando un 2,3% de la población mundial", añade nuestra experta. Si hoy en día se habla más de este caso, es porque se diagnostican mejor.

Signos distintivos de los niños precoces

Un niño precoz se reconoce gracias a unos signos distintivos. "Presenta una complejidad singular entre su manera de pensar y su comportamiento emocional". Es a la vez su desarrollo intelectual y su dinámica afectiva los que marcan la diferencia. Efectivamente, estos niños poseen una inteligencia cualitativamente diferente, un índice de QI igual o superior a 130 y una hipersensibilidad emocional. Su estructura cognitiva es diferente, como su sensibilidad.

Ser precoz es una manera especial e intensa de estar en el mundo que también puede ser dolorosa, pues son percibidos como diferentes. Durante toda su infancia, Tiana va a sufrir novatadas por parte de sus compañeros de clase. Aunque al echar la vista atrás, esas risas y burlas solo son bromas banales de patio de colegio, marcarán de manera negativa su infancia. "Cuando lo pienso, creo que mi reacción fue quizás excesiva, por culpa sin duda de mi hipersensibilidad, aunque también creo que hay casos mucho peores que el mío", escribe Tiana.

Las dificultades escolares de los niños precoces

Su inteligencia particular puede provocar dificultades escolares. "En efecto, los niños precoces absorben literalmente los conocimientos sin producir esfuerzos de aprendizaje» explica nuestra experta. Lo entienden rápido, anticipan, pero lo que les puede dar ventaja puede terminar desenganchándose nada más empezar la secundaria donde las aptitudes predominan sobre el conocimiento. Empieza entonces a retrasarse de manera más o menos insidiosa con crisis de ansiedad al final. "Mis crisis me sorprendían en clase. Una bola de angustia salía de los pulmones e iba engordando lentamente" escribe Tiana. A la amenaza del fracaso escolar se le añade la crispación de los profesores, exasperados por culpa de la falta de resultados de estos niños que además son más inteligentes que el resto.

La gran soledad de los niños precoces

Sus preocupaciones son diferentes de las de los niños de su edad. "Se hacen preguntas existenciales, tienen muchos intereses y les mueven valores muy fuertes y que no se pueden negociar» afirma Jeanne Siaud-Facchin. Para ellos es difícil ajustarse, no sienten que comparten el mismo punto de vista y los ven como unos raros. "No me sentía en contacto con los otros, como si un cristal transparente me separaba de ellos" explica Tiana.

Más tarde, pueden tener dificultades para establecer relaciones sentimentales. Con la familia también es difícil. La psicóloga ha podido observar que "los padres pueden sentirse desamparados y que no entienden realmente a sus hijos, sienten que no les pueden ayudar".

Unas pistas para aliviar su malestar

Ser un niño precoz no necesariamente significa tener grandes dificultades. Para unos y otros, su inteligencia, así como su sensibilidad son grandes factores de adaptación. Son ventajas para que se creen la vida que realmente quieren. Tanto para unos como para otros, el camino está lleno de trampas y sufrimiento, cuya única alternativa es el hospital. "A pesar de todo, algunos han podido desarrollar unos vínculos sólidos, llegando al final a tener una autoestima suficiente para que su diferencia sea una fuerza. ¡Ayudar a los otros es posible!" Es lo que marca la diferencia.

  • Prevenir

Un diagnóstico apropiado puede cambiarlo todo y permite darle lo que realmente necesita. Cuando las dificultades se presentan, las suposiciones van a buen ritmo, “el niño puede ser hiperactivo, mostrar resistencia, tener padres que se están separando...”. Un diagnóstico procura un nuevo mapa del territorio para marcar mejor el camino. Cuando los signos convergen (inteligencia, hipersensibilidad emocional y afectiva) hacer una buena evaluación marcará la diferencia.

  • Los padres, una ventaja importante.

Estos niños siguen siendo ante todo niños y tienen una necesidad fundamental de sentir el apoyo de sus padres. Estos últimos pueden estar a su disposición con una sencilla demanda explícita: "ahora necesito que me ayudes a entenderte". "Para la escuela, lo mejor es tener una buena relación con los docentes y consultarles como va para que el niño pueda avanzar de la mejor manera posible en su recorrido escolar: los niños precoces necesitan coherencia y compartir" explica la psicóloga Jeanne Siaud-Facchin.

  • Lo que ha funcionado con Tiana

Su madre nunca se ha resignado al diagnóstico de la esquizofrenia. Siguió buscando, intentó entender. Otro elemento determinante es conocer a una persona que ha confiado en ella y ha sido benevolente con ella. Por último, Tiana se ha apoyado en su creatividad, el arte floral y la escritura que han contribuido a su adaptación. La diferencia puede ser una ventaja, este tipo de inteligencia global permite poner las dificultades en perspectiva y tomar distancia. 

La asociación Zebra Alternative se ha creado en 2011 para acoger a adolescentes. Pueden venir a pasar un día o una semana a partir de los 12 años. No se trata de cuidar a los niños, sino de relanzarlos en su vida, ofreciéndoles una alternativa entre la terapia y la escolarización. Esta asociación tiene el reconocimiento de la educación nacional francesa.
www.zebrasurdoue.com

C. Maillard

Fuentes:

Entrevista con Jeanne Siaud-Facchin, psicóloga clínica.

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