Estrés: 15 consejos para convertirte en una madre zen

Haz ejercicios de respiración

Estás nerviosa, los niños se pelean por un juguete, la conexión a Internet hace de las suyas... Cuando nos sentimos al borde de un ataque de nervios, ¡podemos explotar en un momento! Por ello es importante saber coger distancia ante las situaciones complicadas, explica Cindy Chapelle. Para hacerlo, practica ejercicios de respiración, que te permitirán desestresarte. «Los ejercicios de respiración abdominal son muy útiles para ayudar a bajar la tensión, indica la sofróloga. «Inspira durante 4 segundos, bloquea la respiración y después suelta el aire inflando el vientre. Repetir esta respiración abdominal permite gestionar mejor el estrés. También podéis recurrir a la espiración... como para desprenderse de lo negativo soplando», ilustra la especialista.

Diane Ballonad Rolland también aconseja estos ejercicios de respiración. «Cuando los niños se pelean, hay que dejarles un tiempo para que se tranquilicen enviándoles a su habitación. A veces basta con 5 minutos para que se calmen. Cuando nos ponemos nerviosos, perdemos lucidez. Es importante alejarse para respirar. Otro consejo de la coach es que nos apuntemos, según el caso, las situaciones que nos superan o que no dominamos. "Luego no hay que dudar en comentar con los niños su comportamiento. Porque a veces, a flor de piel, es difícil hablarlo», explica.

Practica la meditación «exprés»

Con el fin de desestresarse, puede ser bueno centrarse en uno mismo, ni que sea algunos minutos al día. Al despertarte, antes de acostarte o antes de ir a trabajar, tómate una pausa y pregúntate qué te apetece hacer o cómo se te plantea el día. También te puedes estirar, reflexionar sobre una situación que te ha sacado de quicio y proyectar una imagen positiva sobre estos pensamientos.

Recurre al humor para desdramatizar una situación

El humor es un buen recurso para transformar las crisis de cólera en risas locas. Al ponerse nerviosos, una situación rápidamente puede ir degenerando. ¡Así que recurre a la risa! Si tu hijo hace una pequeña rabieta, transforma tu voz, imítalo, haz el payaso... así conseguirás deshacer su resistencia y devolverle la sonrisa.

Comparte momentos con tus hijos

Pasamos mucho tiempo cuidando de nuestros pequeños o regañándoles, y sin embargo no pasamos tiempo con ellos. No obstante, pasar tiempo en familia y divertirse juntos permite liberar tensiones. Aprovecha tu tiempo libre para cocinar en familia, por ejemplo. Cindy Chapelle también propone hacer un ejercicio de baile todos juntos para liberar tensiones. Mover el cuerpo con total ligereza permite destensarse, al tiempo que se desarrolla la creatividad de los más jóvenes.

Otra actividad que recomienda la sofróloga es el ejercicio del pincel para despertar los sentidos de los pequeños. «Coge un pincel y hazles cosquillas a tus hijos de la cabeza a los pies. También podrás pedirles que te vayan explicando las sensaciones que notan.» ¡Detente y tendrás la complicidad asegurada!

Practica la tranquilidad

¡Los padres son los primeros ejemplos de los niños! Exigir tranquilidad en casa y una actitud correcta a los niños pasa por saberlo hacer también uno mismo. En casa, juega intentando no levantar demasiado la voz. Además, incluso cuando estés nerviosa, intenta mantener la calma. Si tu hijo hace una rabieta, dile que vaya a tranquilizarse y luego ves a hablar con él. Pídele que se explique y si sus argumentos no parecen justificados, ponle unos límites firmes y claros.

Aprovecha el momento

Las madres a menudo piensan en 1.000 cosas al mismo tiempo. Sin todavía haber acabado una tarea, ya piensan en la próxima, en lo que deberían hacer o incluso en lo que tienen que hacer mañana... Y siempre de forma optimista. No obstante, para estar tranquila, es indispensable tener la cabeza en el presente y aprovechar cada momento. Y así se limitan los pensamientos negativos.

Separa la vida profesional de la privada

Con los intercambios de correos electrónicos, o la multiplicación de tareas laborales, la frontera entre la esfera personal y la privada cada vez es más ínfima o incluso inexistente en algunos casos. Problema: para estar totalmente disponible para la familia, o incluso para una misma, la esfera profesional no debe invadir la privada. «Es importante poner una barrera. ¡Cuando cierro la puerta del despacho, dejo los pensamientos negativos del trabajo allí donde están!», insiste Diane Ballonad Rolland.

Haz listas

Como subraya Diane Ballonad Rolland, las listas resultan esenciales. Por ejemplo, antes de salir del trabajo, no dudes en apuntarte lo que tienes que hacer con prioridad al día siguiente. Así, los pensamientos relacionados con el trabajo se quedan en el despacho y no vendrán a parasitar tu noche. Apunta también todas tus citas. A veces, los post-it también son útiles para escribir las cosas que te pasan por la cabeza. En cuanto tengas un momento, puedes volver a sumergirte en tus notas y reflexionar sobre ello con total tranquilidad.

¡Deshazte de la imagen de super-woman!

He aquí claramente uno de los puntos más importantes a aplicar para encontrar el camino hacia una mayor tranquilidad y convertirse en una madre zen. De hecho, las madres deben aceptar la idea de que ellas no pueden hacerlo todo. « ¡No somos super-women! ¡Es esencial delegar y saber ceder corriendo el riesgo de que no salga como esperabas! A veces nos presionamos demasiado buscando la manera de gestionar la vida profesional y la vida privada. Buscamos el reconocimiento del marido, de los niños... Pero es necesario alejarse del perfeccionismo. Queremos que todo esté impecable. Sin embargo, la perfección es algo triste y es mucho mejor que nadie pueda ser perfecto. Además, no hay que dudar en pedir ayuda a nuestro entorno o a un profesional. Lo esencial es decirse que hacemos lo que podemos. Pero para ello necesitamos una autoestima importante».

Resérvate un tiempo para ti misma

Ocuparse de uno mismo no es algo fácil cuando se tiene una familia que gestionar, un empleo a tiempo completo y un marido. Sin embargo, por nuestro bienestar, es importante concederse tiempo para una misma, salir con las amigas y decirnos que no somos únicamente madres. Abrirse a una misma y a los demás resulta enriquecedor personalmente, pero también para la relación que tenemos con los niños. Una madre cansada y vacía será menos feliz. Así pues, ¡es importante incluirlo en nuestras prioridades y no culpabilizarnos por ello!

Haz que toda la familia participe en las tareas domésticas

Compartir las tareas domésticas con la pareja, pero también con todos los miembros de la familia es importante. «El desequilibrio a veces es flagrante y nos encallamos en este funcionamiento. Y los niños lo toman como ejemplo. Por tanto, es importante insistir en que cada uno participe», explica Diane Ballonad Rolland. Esto permite extraer tiempo para una misma, para la pareja y para los niños. «Si nos ponemos todos, tendremos 5 veces más tiempo para hacer cosas juntos, ¡es matemático!» Desde los 3 años, los niños pueden ayudar. A esa edad, eso hace que se sientan valorados. Les encanta que les demos un verdadero lugar en la familia. Así que, ¿por qué no pedirles ayuda? Puedes pedirle que guarden sus juguetes, que lleven su vaso a la mesa para la cena...» añade la especialista. Como indica, «trabajar sobre una nueva organización a veces lleva tiempo. ¡Pero todo el mundo sale ganando!»

Haz mini pausas

« ¡Es como una carrera!» Es una de las expresiones que las madres utilizan regularmente. El tiempo se acelera, las actividades se encadenan una con la otra y entre la jornada laboral, el trayecto en transporte público o en coche, las jóvenes madres a menudo se sienten bajo presión. Para encarar esta situación, Diane Ballonad Rolland recomienda adoptar «la herramienta mágica de los 5 minutos». Si dejamos unos 5 minutos de margen entre dos actividades, esto evitará que tengamos que actuar con precipitación. «A menudo tendemos a esperar al último momento para hacer las cosas. Si nos dejamos algo más de margen, por ejemplo con una simple alarma en el móvil, limitaremos la presión. Así, por ejemplo, podremos salir tranquilamente de la oficina sin tener que correr. Nos encontramos en una sociedad en la que siempre vamos acelerados. Pero también somos responsables», constata la formadora.

También está bien que hagamos mini pausas. «A veces, con 2 minutos basta», asegura la especialista. «Permiten que nos centremos en nosotras mismas para hacer las cosas de manera más tranquila.»

¡Acepta no hacer nada!

«Con las obligaciones del día a día, a menudo nos encontramos en un engranaje de molestias y es difícil mantenerlo a largo plazo», indica Diane Ballonad Rolland. Para la especialista, hay que aprender a dejarse ir. «El hecho de no hacer nada está mal visto en nuestra sociedad. Y sin embargo, resulta muy beneficioso para nuestro bienestar. Así pues, renuncia a algunas demandas diarias. Además, no hay ninguna obligación de tener un programa cargado durante el fin de semana. Algunos multiplican las actividades... Y acaban agotados. Pero en qué momento podemos recuperarnos realmente, se plantea. Un ritmo así resulta agotador. Hay que aprender a levantar el pie del acelerador, quedarse en casa y no hacer nada, tomarse un día libre para holgazanear.

Sal de la ecuación trabajo-paternidad

« ¿Qué lugar ocupa mi pareja en mi vida?» Según la coach Diane Ballonad Rolland, es importante plantearse esta cuestión para colocar cada cosa en su sitio. También es imprescindible dedicar un tiempo a la pareja. Es más que beneficioso para la vida conyugal y familiar. «Muy a menudo, con la rutina establecida, la falta de tiempo y los problemas del día a día, muchos dejan a la pareja de lado. Y sin embargo, es importante salir de la ecuación trabajo-paternidad para compartir también momentos, aunque sean sencillos, con la pareja.»

Confía en tu intuición de madre

Hoy en día, con los nuevos métodos educativos, la multitud de libros que explican los grandes principios de la educación o incluso la presión social sobre la maternidad, las mujeres pueden sentirse perdidas en su papel de madre. «Para salir de allí, a veces resulta bueno confiar y acordarse de una misma», subraya Diane Ballonad Rolland. «Estamos atrapados entre códigos. Nos hablan de la edad ideal para tener el primer hijo, de unos u otros métodos educativos que se contradicen... Las madres ya no saben qué hacer». No obstante, cada una debe encontrar la manera de hacer lo que le convenga más.

E. E. Moreau

Fuentes:

- Entrevista a Cindy Chapelle, sofróloga y autora del libro 7 jours pour être zen
- Entrevista a Diane Ballonad Rolland, coach en organización personal y gestión del tiempo, autora del blog zen-et-organisee.com

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