¿Cómo superar los miedos?

El miedo es algo totalmente natural que puede tener su utilidad: prevenirnos ante un peligro. Pero vivir con miedo no es bueno; hay que intentar superarlo, sobre todo, cuando se convierte en algo irracional que nos limita.

Si analizas el origen de tus temores habrás dado ya un paso importante, la mayoría están en una de estas tres categorías:

Innatos:

El fuego, la oscuridad, las alturas… Elementos que nos amenazan y para los que estamos biológicamente programados pueden convertirse en patológicos cuando son desproporcionados a la situación.

Culturales:

Que provienen de la educación y costumbres aprendidas en cada sociedad y de sus religiones y normas morales. Miedo al pecado, al desprecio social o a meras supersticiones, que a menudo se convierten en obsesiones exageradas e irracionales.

Personales:

Relacionados con la inseguridad de cada cual para afrontar situaciones complicadas, nuevas, desconocidas. Miedo al fracaso, a hablar en público, al sexo o las relaciones.

Debes tener en cuenta las consecuencias que te acarrean tus miedos; manifestaciones físicas propias de la angustia, como taquicardias y agitación, o emocionales, como incapacidad para reaccionar, analizar la situación o articular palabra alguna cuando te encuentras en frente de una situación que te asusta.

Las personas valientes también tienen miedos, pero se enfrentan a ellos y consiguen atenuar esas reacciones, controlarlas y salir airosas de la situación. No es bueno esquivar los miedos ni ir guardándolos, al final explotan y puede ser mucho peor.

El miedo no se supera evitando la ocasión que lo provoca, sino aprendiendo a manejarlo para que no te prive de ninguna oportunidad.

Si quieres superar tus miedos, puedes. Y lo mejor es empezar por perderle "miedo al miedo” en lugar de esconderlo y esconderte de él. Después de haber descubierto de dónde provienen tus temores, haz frente a las situaciones gradualmente, sin demasiadas exigencias y con calma: Probablemente no tienes miedo a la oscuridad, sino a los pensamientos que pasan por tu cabeza, desde muy niña, al recorrer aquel pasillo con la luz apagada.

Tal vez tengas que interpretar de nuevo el significado de ciertas creencias, parte de la educación recibida y algunas fábulas que llevas grabadas en la memoria y te impiden ser objetiva al juzgar una realidad mucho más sencilla e inofensiva. Y por encima de todo debes creer en ti misma, enfrentarte con decisión a la primera vez en cualquier experiencia desconocida que se te ponga por delante, sentirte capaz de ser valiente sin miedo a notar que el pulso se te dispara o la boca se te seca.

Otros contenidos del dosier: Fobias y miedos

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