Fobias: ¿qué son?

Existe multitud de fobias. Encontramos fobias a animales (zoofobias): fobia a los ratones (musofobia), a los perros (cinofobia), a las serpientes (ofidiofobia), a las arañas (aracnofobia), etcétera. También están las fobias a situaciones concretas: fobia a lugares cerrados como ascensores y túneles (claustrofobia), a las alturas (acrofobia), al agua (hidrofobia), a volar (aerofobia)… También existen fobias sociales: fobia a hablar en público (glosofobia), a los espacios públicos (agorafobia), a ruborizarse (eritrofobia), etcétera.

Cómo definir una fobia

Una fobia no es solo el miedo al objeto o la situación, sino, ante todo, un verdadero temor irracional, injustificado y desmesurado en relación con lo que lo provoca. Las personas fóbicas son conscientes de ello y, aun así, no pueden impedir que las invada una extrema ansiedad que a veces deriva en pánico.

Muchos fóbicos solo sufren los episodios de fobia con escasa frecuencia, ya que pueden evitar fácilmente lo que los origina. Así, el clautrofóbico muchas veces puede utilizar las escaleras para no coger el ascensor. Sin embargo, otras fobias limitan gravemente la vida laboral y las relaciones personales. Las fobias sociales son las más incapacitantes, ya que causan un fuerte impacto en la vida cotidiana y en ocasiones pueden degenerar en conductas patológicas como el alcoholismo.

Las personas con fobia social tienden a minusvalorarse y sobrevalorar a los demás. Cualquier error o torpeza por su parte las avergüenza mucho más de lo normal. Se ruborizan con facilidad y creen ser el blanco de todas las miradas. Su principal temor se focaliza en situaciones como hablar en público, dirigirse a un superior, hablar con alguien que le gusta, etcétera. En muchos casos, a causa de su incapacidad, estas personas acaban reduciendo drásticamente su vida social, limitándola a unos pocos amigos o los parientes más cercanos.

Una fobia social no es timidez. Una persona tímida puede sentirse incómoda por su carácter, pero, a diferencia del fóbico social, no manifestará signos de ansiedad o pánico en una situación de incomodidad ni buscará escapar de ella a toda costa.

Causas y evolución de las fobias

Se calcula que más del 10 % de la población sufre una fobia más o menos grave. Su causa es desconocida, aunque en muchos casos existe una predisposición familiar. Son un poco más frecuentes en mujeres que en hombres. Las fobias que se sufren en la infancia suelen desaparecer en la edad adulta.

Tratamiento de las fobias

Si el objeto de la fobia es fácil de evitar o no se presenta a menudo, no es necesario ningún tratamiento. Muchas mujeres sufren fobia a las ratas y ello no les impide llevar una vida normal.

Cuando la causa de la fobia es inevitable, puede tratarse por medio de fármacos (ansiolíticos). Así, muchos hombres de negocio aerófobos toman una combinación de ansiolíticos media hora antes de subir a los aviones y algunos actores o músicos utilizan betabloqueantes para aplacar el miedo escénico.

En los casos más difíciles, hay que recurrir a la psicoterapia. Las terapias del comportamiento, que consisten en enfrentar a la persona al objeto de su fobia en circunstancias de seguridad o virtuales, suelen ser muy eficaces. En caso necesario, pueden asociarse con la administración de fármacos (ansiolíticos, betabloqueantes, antidepresivos) y a menudo se combinan con técnicas de relajación.

Doctor C. Duchène

Otros contenidos del dosier: Fobias y miedos

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