Miedo a la oscuridad en la edad adulta

Miedo a la oscuridad: la mala asociación de ideas

Cuando se apaga la luz, María, 26, se encuentra sumergida "en un universo vacío", dice. "En la oscuridad, mi mente me juega malas pasadas. Pienso en cosas sobrenaturales que me producen angustia, en sangre, en monstruos imaginarios", añade. Resultado: cuando su mente esta atormentada, a Mary a veces le toma horas conciliar el sueño.
Para Catalina, de 62 años, también es difícil dormir sin luz. Sin embargo, se ve obligada porque su marido no puede dormir más que en la oscuridad. Pero el miedo se manifiesta de manera diferente.

"Cuando me encuentro a oscuras me siento como enterrada viva. Me gusta la noche, pero sólo cuando duermo con las puertas abiertas o en una tienda de campaña", precisa.

Relacionar el peligro con la oscuridad es en realidad el resultado de una mala asociación de ideas, la base de todas las fobias, explica Abdelkader Mokeddem. "Cuando estas personas están en la oscuridad, la máquina de la imaginación se pone a funcionar.
Cuando eres pequeño, es algo bastante positivo, pero este miedo a la oscuridad se vuelve anormal cuando dura hasta la edad adulta", puntualiza. En el caso de Catalina, en realidad no es un miedo a la oscuridad, señala el psicólogo, sino que se trata de claustrofobia.

Del miedo a la oscuridad a la fobia

Todo el mundo puede tener en un momento u otro miedo a la oscuridad, sobre todo después de un evento como un asalto, un robo o una separación... Esto es perfectamente normal, pero no lo es una situación continua de miedo que interfiera con la vida diaria.
"Hablamos de fobia en el momento en que un miedo nos coarta la libertad. Un ejemplo precisamente es no poder dormir sin luz por miedo a la oscuridad", explica. Para sortear el miedo, las personas fóbicas adoptarán estrategias de evitación: retrasar la hora de acostarse o implementar un ritual (comprobar que las puertas están cerradas o que nadie está debajo de la cama). 

Las personas con fobia a la oscuridad no se atreven a hablar de la angustia a su médico de cabecera o su terapeuta."Tener miedo a las arañas es socialmente aceptado, pero la gente que tiene miedo a la oscuridad a menudo se siente avergonzada", señala Abdelkader Mokeddem. Pero como en cualquier mecanismo fóbico, el miedo a la oscuridad se presenta en dos niveles:

  • El primer nivel, es el intelectual: la persona se dice que no hay razón para tener miedo y trata de racionalizarlo al máximo.
  • El segundo nivel, es el registro emocional: la angustia desborda y los intentos de tranquilizarse a sí mismos son inútiles.

Este es el caso de María, quien trata de disipar sus temores, a menudo sin éxito: " Me obligo a pensar en otras cosas y a no quedarme paralizado por el miedo cuando ocurre, A veces funciona,  pero a veces no consigo asumir el control y no puedo dormir". Para la persona fóbica este fracaso le hace percibirse como débil. Por eso puede permanecer durante décadas con este miedo, sin pedir ayuda.

Los orígenes del miedo a la oscuridad

Para el psicólogo, tratar de encontrar el origen de este miedo a la oscuridad es un intento inútil. "Siempre buscamos explicaciones, pero en realidad, el desarrollo del miedo a la oscuridad rara vez está asociado a un evento traumático. Por ejemplo, el miedo a la oscuridad desaparece con bastante rapidez en los pacientes que han sufrido un robo. Además, no creo que se deba culpar a los padres que presuntamente obligaban al niño a apagar la luz. Esto crearía animosidad contra ellos", puntualiza Abdelkader Mokeddem.
Según el especialista, este miedo se puede explicar principalmente por el proceso de asociación de ideas.

El miedo a la oscuridad puede absorber fácilmente

Según el experto, es más interesante centrarse en las soluciones disponibles para la persona fóbica. "El miedo a la oscuridad estaba en otra época en la  categoría de lo que se llamaban "fobias simples", porque se cura con bastante facilidad", dice el experto, a condición de que la persona no sufra de otro problema, como es el caso de Catalina.
Si la fobia persiste durante varios meses, entonces puede ser útil consultar con un profesional. "Cuando el problema no desaparece naturalmente buscar el apoyo de un tercero puede ser beneficioso", insiste el psicólogo.

Abdelkader Mokeddem recomienda dos vías terapéuticas de tratamiento: la primera, cognitiva, y la segunda, de comportamiento.

Componente cognitivo

Se trata de objetivar los pensamientos irracionales porque no se puede al mismo tiempo ser juez y jurado. "El terapeuta no es más inteligente, pero permitirá al paciente hacerse preguntas que nunca se había hecho y que pondrán a prueba las creencias erróneas", explica.

Componente de comportamiento

El apoyo consistirá en exponer al individuo de manera gradual a su miedo. "A medida que avanzan las sesiones lo primero que vamos a pedir a la persona es que apague una luz en la sala de estar de su casa;  más tarde, la luz de la mesa de noche, y finalmente  el televisor. Se sugiere colocar un temporizador que apague automáticamente el televisor, hasta llegar a conciliar el sueño en total oscuridad", explica al psicólogo.
Si tienes fobia a la oscuridad, consulta sin demora. Hay tratamientos muy eficaces.

P. Jonquères d' Oriola

Otros contenidos del dosier: Fobias y miedos

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