Tocofobia, pánico al parto

El temor al sufrimiento, la tendencia a la ansiedad, a la depresión, a traumatismos obstetricias anteriores o incluso sexuales… Existen varias explicaciones posibles a un miedo o quizás pánico al parto, a pesar del progreso de la medicina y de las pocas posibilidades de complicaciones, especialmente en países occidentales.

Un miedo a morir o a sufrir descrito extensamente en el silgo XIX

Todas las mujeres del mundo consideran el momento del parto como un obstáculo que deben superar, una etapa por la que deben pasar. En 1858, el médico Louis Victor Marcé describió, en su “Tratado de la locura de las mujeres embarazadas, madres primerizas y nodrizas” los miedos de la futura madre en los siguientes términos: “Si son primerizas, la expectativa de un dolor desconocido les preocupa hasta tal punto que pueden desarrollar un estado de ansiedad indescriptible. Si ya han sido madres anteriormente, les aterra el recuerdo del pasado y la perspectiva del futuro; tienen la íntima convicción que deben sucumbir a la prueba que les espera”. También añadía que “esta idea adquiere la proporción de idea fija y se convierte en el punto de partida de una disposición melancólica que opaca todos sus pensamientos”. Esto, en otros términos, corresponde a una verdadera fobia depresiva que el propio autor describe en detalle en su libro.

Primeras explicaciones, en particular en esta época: los relatos de partos atroces se transmitieron de generación en generación. Además, hasta el siglo XX, el índice de mortalidad durante el parto era muy importante.

Un miedo persistente a pesar del progreso médico

Hoy en día, gracias a la medicina, la mortalidad materna en los países occidentales ha disminuido considerablemente, aunque sigue siendo significativa: según el Instituto Sanitario, el índice se estima entre los 9 y 13 fallecimientos de cada 100.000 nacimientos, lo cual representa la muerte de alrededor de 60 mujeres al año. En cambio, en el caso de los países en vías de desarrollo, donde el índice de mortalidad puede llegar a los 500 fallecimientos por el mismo número de nacimientos, es aún muy elevado, lo cual no convence completamente a las mujeres de hoy en día.

Además, paradójicamente, la medicina actual, que ha permitido disminuir este índice de mortalidad, provoca otros miedos relacionados con el parto: el temor a los hospitales, a los médicos, a los instrumentos… Por esta razón, algunas mujeres prefieren renunciar a tener un hijo, aunque lo deseen desesperadamente por el pánico al dolor o a morir durante el parto. Estas mujeres sufren una enfermedad denominada tocofobia (de tocos, parto en griego).

La tocofobia puede manifestarse de varias formas

Los psiquiatras distinguen tres formas de tocofobia, en función de las circunstancias del detonante de la fobia. Esto es lo que han demostrado dos psiquiatras, Kristina Hofberg e Ian Brockington, del hospital psiquiátrico Queen Elisabeth, en Birgman, después de haber estudiado a 26 mujeres tocofóbicas:

  • La tocofobia primaria, que afectaba a ocho de las mujeres de este estudio, precede al primer parto y se remonta a la adolescencia: las relaciones sexuales son normales pero la contracepción es “escrupulosa”, excesiva, con el uso simultáneo de diversos métodos de contracepción en razón de un miedo intenso a quedarse embarazadas y al parto. Sin embargo, cuatro de estas mujeres tocofóbicas se quedaron embarazadas de forma voluntaria, ya que su deseo de tener un hijo les había ayudado a superar finalmente el miedo. Sin embargo, preferían dar a luz por cesárea programada;
  • La tocofobia secundaria, que afectaba a 14 de las mujeres de este estudio, ocurre después de un primer parto difícil, por ejemplo en caso de extracción instrumental de urgencia porque el feto sufría o, sencillamente, porque el dolor podía provocar un trauma. Doce de estas 14 mujeres creían “que iban a morir o que su bebé nacería muerto”. Sin embargo, estas mujeres tuvieron otro hijo a pesar de esta tocofobia secundaria, pero el embarazo fue extremadamente estresante debido a un miedo recurrente a una incapacidad de dar a luz. Sólo dos de ellas dieron a luz de forma natural; las otras se decantaron por una cesárea;
  • La tocofobia que forma parte de los síntomas de una depresión prenatal: el hecho de quedarse embarazada y de sus implicaciones puede acarrear un síndrome depresivo del cual la tocofobia puede formar parte (es el caso de cuatro mujeres del estudio inglés anteriormente citado). Esta depresión puede tratarse y no se transforma siempre en una depresión posparto, sobre todo si el parto sale finalmente bien.

Cabe destacar que cinco mujeres tocofóbicas primarias o depresivas del estudio habían sido víctimas de abusos sexuales durante su infancia y tres habían sufrido una violación, lo cual conduce a la suposición que la eventualidad de un parto está asociada al recuerdo de estos traumas vaginales3.

La tocofobia, consecuencias y complicaciones a veces graves

Como ya hemos visto, esta fobia puede incitar a pedir una cesárea. Sin embargo, en ciertos casos, el miedo es tan intenso que la mujer embarazada puede incluso pedir una interrupción del embarazo, como sucedió en dos mujeres del estudio. La empatía de los profesionales sanitarios y su apoyo puede permitir evitar esta situación radical.

Otra consecuencia posible: vómitos intensos (más de la mitad de las mujeres tocofóbicas primarias). Estos vómitos, mucho más importantes que los habituales durante el embarazo, pueden estar relacionados con un rechazo al embarazo, con una falta de apego con el feto durante su desarrollo o incluso con una voluntad de “finalizar con ese embarazo”3.

La tocofobia primaria o secundaria también pueden comportar un verdadero síndrome de estrés postraumático después del parto, el cual debe ser tratado por un psicólogo o un psiquiatra. La depresión posparto también es una posibilidad.

Finalmente, las mujeres, para evitar afrontarse una vez más a esta fobia intensa, frecuentemente piden una esterilización: diez de las 26 mujeres del estudio inglés se sometieron a esta operación después del parto o estaban en lista de espera3.

Este miedo aterrador es real y puede desencadenar consecuencias graves. Si eres víctima de él, no dudes en hablar con tu médico de cabecera o con tu ginecólogo. Él te aconsejará sobre los medios existentes para enfrentarte a este miedo, quizás con ayuda psicológica. Al igual que todas las fobias, puede curarse, lo cual te permitirá tener un embarazo y un parto armoniosos.

Karine Touboul, Dr Jean-Philippe Rivière

1 – Dr. Louis Victor Marcé, "Tratado de la locura de las mujeres embarazadas, madres primerizas y nodrizas ", 1858, pág. 34-35, descargable en línea (en francés).

2 – La mortalidad materna en Frncia: balance y perspectivas, Boletín epidemiológico semanal del Instituto de Salud, 12 de diciembre de 2006. Descargable en línea (en francés).

3 – Tocofobia: un miedo irracional del parto. Una serie de 26 casos. Kristina Hofberg e ian Brockington, Br J Psiquiatría. Enero del 2000. Pág. 176:83-5. Descargable en línea (en inglés).

Otros contenidos del dosier: Fobias y miedos

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