¿Cambia nuestra visión del amor a partir de los 40?

La seducción a los 40

“A los 40 años, ya somos capaces de ver a otro tal y como es y de reconocer “quién soy yo” y, por fin, sabemos lo que necesitamos y lo que nos apetece”, confiesa Bruno, soltero de 42 años. “A los veinte años, vivimos en el ego y lo que más nos apetece es disfrutar y jugar. Pues lo mismo ocurre, más o menos, a los 40. Pero a esta edad ya sabemos qué es el ego. Al fin y al cabo, sabemos que la relación que mantenemos con el otro es lo que nos puede hacer felices, o infelices”, comenta Bruno, que, ya desde la adolescencia, siente una mayor atracción por los hombres.

Celia y Guillermo, de 48 años, rehicieron su vida y formaron una familia a los 40. Para ellos, el juego de seducción a los 40 es mucho mejor que a los 20. Guillermo nos lo explica: “Tú ya sabes lo que el otro espera y quiere de ti. Hablas sin tapujos y apenas hay temas tabú. Este juego de seducción consiste en pequeños gestos y detalles, pero, sobre todo, consiste en estar un poco en la misma onda y compartir los mismos intereses”.  

EL ANÁLISIS DE YVON DALLAIRE

“La etapa es la misma que a los 20, pero ahora se tiene una mayor conciencia de lo que no se quiere y de lo que sí se quiere. Para el hombre, la sexualidad se vuelve menos “tiránica” y, la mujer, que se ha vuelto “sexofílica”, ya no repele tanto el deseo sexual del hombre. Al contrario, al sentirse deseada, su autoestima se verá fortalecida y también deseará a su pareja. Además, si conocemos bien las reglas de un juego (ya sea el juego de la seducción o del amor), es más probable que nos sintamos ganadores; y si perdemos, al menos nos lo habremos pasado en grande jugando”.

La sexualidad a los 40

“En cuanto a la sexualidad, reconozco que me siento más libre, pero ya no se tiene la misma fogosidad que a los 20 años, ni el mismo cuerpo. Te atreves a expresar tu sexualidad y sabes marcar muy bien los límites sobre lo que te gusta y lo que no. Podría decirse que te vuelves más valiente, ya que pruebas cosas distintas. Evidentemente, hay cosas que siguen siendo una fantasía y quedan en “lo prohibido”. Nos dejamos guiar por lo mental y no estamos obligados a definirlo. Para sentirnos bien con nuestra propia sexualidad, ya sea solos o en pareja, necesitamos decir las cosas por su nombre y vivirlas”, comenta Bruno, soltero desde hace unos diez años. “En el plano sexual, las cosas evolucionan. Cuando somos jóvenes, tenemos mucha vitalidad pero estamos llenos de prejuicios y barreras y hay muchas cosas que no nos atrevemos a hacer. Con el paso del tiempo, te sientes más libre y el sexo ya no te produce tanta angustia. Sin embargo, ser madre lo cambia todo. En cierto modo, es como estar de luto por tu juventud. Pierdes tu frescura y te sientes menos deseada. Tu aparato genital ha pasado por un proceso duro. Aunque parezca un poco exagerado, es lo que sientes en ese momento. Después, recuperas la energía”, confiesa Raquel.

Para Guillermo y Celia, la sexualidad a los 40 cambia, evoluciona. “A los 20 años apenas había preliminares. Con la edad, dedicamos más tiempo a las caricias y a los masajes, por ejemplo. Y, si encuentras la pareja perfecta para hacerlo, también puedes llevar a cabo alguna fantasía sexual. Después de hacerla realidad, puedes imaginar otras fantasías y así seguir avanzando. El mundo de la sexualidad es infinito, y siempre quedan sensaciones por descubrir, y sentidos por estimular”, concluye Celia. “Siempre hay factores externos, como el estrés profesional o la gestión familiar, que no invitan a mantener relaciones sexuales. Pero durante las vacaciones uno piensa más en sí mismo…”.

EL ANÁLISIS DE YVON DALLAIRE

“Alrededor de los 40-45 años la diferencia entre el hombre y la mujer en el plano sexual y romántico es muy pequeña. El hombre siente que el ímpetu y la fuerza de su sexualidad ha disminuido ligeramente y es entonces cuando descubre todo un mundo de sensualidad y romanticismo. Por eso es mejor amante que a los 20, época durante la cual su cerebro está inundado de testosterona. Para la mujer, la “sexualidad genital” puede convertirse más bien en un objetivo que en una consecuencia. No necesita tantos preliminares para ponerse en “modo sexual”. Es capaz de buscar el placer por el placer, y no solo el que está supeditado al amor”.

La visión del amor a los 40

“A los 40, la visión del amor es realista y, sin duda, la tenemos menos idealizada que a los 20. Con el tiempo, te conoces mucho mejor y por fin entiendes que “las mariposas en el estómago” no son sinónimo de amor profundo y espiritualidad. Ahora ves a la gente con otros ojos y sabes qué te puede aportar una pareja y qué limites tiene”, comenta Bruno. Para Raquel, la visión del amor es la misma que a los 20 años. “Siempre he soñado con una relación en la que los dos nos muramos de ganas de vernos. Creo que el hombre de mi vida sí existe; es el hombre que me hace soñar, que me protege y me hace sentir mujer”. Guillermo, en cambio, cree en el amor y también en los flechazos, aunque para él son cosas distintas. “El amor a primera vista siempre es muy intenso, muy bonito, pero no es duradero. Carece de cosas importantes. Conoces a esa persona y, de repente, saltan chispas. Es una especie de química: con solo mirar a esa persona, sabes lo que está pensando. Pero con el tiempo, esa química se atenúa y empiezas a ver a la persona tal y como es y entonces te despiertas. De forma general, para amar a alguien, es fundamental que haya una atracción sexual. Es una de las condiciones obligatorias”.

EL ANÁLISIS DE YVON DALLAIRE

“Muchos hombres y mujeres de 40 años aún asocian el amor a la pasión. La pasión es involuntaria, impulsiva. Es una especie de impulso que sienten tanto mujeres como hombres hacia los demás para así asegurar la supervivencia de la especie. El ser humano ha hecho de la pasión una función erótica más allá de la función reproductiva.

El amor, en cambio, es una decisión que tomamos una vez conocemos a la persona que vive en el cuerpo que tanto nos atrae y que nos ha hecho vivir tantas sensaciones intensas y emociones extraordinarias. Y no solo eso, también nos hace soñar con la felicidad eterna. El amor se basa en la compatibilidad, en la pasión de las diferencias”.

La visión de la pareja a los 40

“Para comprometerse con una persona, se necesita madurez. A los 20 años, tenemos una visión de la pareja basada en la compenetración y en la intensidad de las emociones. En cambio, a los 40, la pareja se construye sobre la atención hacia el otro y el buen corazón: se presta atención a las necesidades psíquicas y físicas de cada uno. Podemos saber qué nos aportará la otra persona de una forma concreta, casi palpable. Estos criterios se desarrollan con la edad. La selección es más cercana a la realidad”, opina Bruno. Para Celia y Guillermo, la pareja es un conjunto de un todo. Es una harmonía en cualquier situación y, para ellos, lo más importante es sentirse queridos. Cada uno pone de su parte para que haya un equilibro. Raquel, en cambio, lo que busca es fusión, compenetración. “Necesito entrega, romanticismo. No creo en las medias tintas: o todo, o nada.”  

EL ANÁLISIS DE YVON DALLAIRE

“Ya sea a los 20 o a los 40, no hay que olvidar que nuestra felicidad no puede depender de nuestra pareja. Debes dejar de creer que si encuentras a tu “alma gemela” (denominación moderna del príncipe encantador o la bella princesa), os prometéis amor eterno y hacéis el amor, podrás ser feliz durante el resto de tu vida. La pareja es un crisol que puede generar crisis (debidas a las diferencias de las dos personas) y que te puede obligar a solucionar problemas que, en su mayoría, son muy difíciles de solucionar. Para predecir la evolución de una pareja, hay que fijarse en la negociación, en si llegan a soluciones satisfactorias para los dos y en cómo atraviesan las crisis”.

*Por una cuestión de intimidad, los nombres se han cambiado.

Para más información: Yvon Dallaire

C. Clémentz

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