Tu pareja y tú, ¿sois compatibles?

Los test valoran lo que decimos de nosotros mismos

Hay muchos tipos de test de compatibilidad y lo primero que hay que entender es que ninguno de ellos está científicamente validado. Es decir no se deben tomar como una verdad, ni siquiera como una prueba ya que no hay un estudio científico detrás que lo valide. Son cuestionarios que valoran aspectos de nuestra forma de ser y de relacionarnos para luego buscar compatibilidades.

Estos test generalmente se basan en preguntas en las que se cuestiona sobre cómo nos vemos a nosotros mismos, como actuaríamos en algunas situaciones y que es lo que valoramos en otras personas. Para abarcar todo esto suelen hacer un par de preguntas por cada característica a valorar, lo que no es suficiente.

Imaginemos que en una pregunta quieren ver si dedicamos demasiado tiempo al trabajo, es posible que nos hagan colocar en una escala la importancia que le damos a nuestra carrera, quizás una persona considere que su manera de enfrentarse a la vida laboral indica que maneja perfectamente trabajo y vida personal y le da a la escala un 7. Esa persona no puede ser objetiva y es muy frecuente en esas situaciones que quién está excesivamente absorbido por su carrera no sea capaz de verlo. Aquel que se puntúa como 7 para otro debería tener un 10. Y es que esta característica, como muchas otras, no es objetiva.

Por otro lado la forma que tenemos de vernos a nosotros mismos suele diferir de la imagen que damos a los demás. A lo mejor nosotros pensamos que somos muy tímidos pero a la hora de estar con gente no se nos nota nada y nos relacionamos perfectamente, con lo cual por ejemplo si nos unen con alguien verdaderamente tímido chocaremos.

Todo esto teniendo en cuenta que es muy fácil mentir en los test de compatibilidad y hacernos ver mucho más atractivos.

Estos test tienen una función limitada, aunque tampoco hay otra manera mejor de saber si dos personas que no se conocen van a congeniar. Al menos con los test podemos definir gustos e intereses similares y descartar a personas con las que a priori no tenemos nada que ver.

Se dejan la química, imposible de cuantificar

En el caso de que la persona logre ser totalmente objetiva y sincera en sus respuestas y se dé con otro individuo también sincero y objetivo y compatible con el anterior, no está ni mucho menos asegurado que cuando se conozcan tengan un flechazo.

Una persona puede asegurar que le gustan los hombres altos, rubios y con los ojos verdes, una alta posición socio-económica y cultural y que le gusten los perros y luego conocer a un moreno bajito de clase media y más bien de gatos y enamorarse locamente. ¿Cierto?

Y es que en la atracción no hay sitio a la razón y muchas veces podemos sentirnos irremediablemente atraídos por personas que a priori descartaríamos. No solo tiene que ver con nuestros gustos y nuestras características objetivas, son los gestos, la forma de hablar, la voz, la risa y aquello que no podemos definir pero todos sabemos que existe lo que al final nos empuja al otro.

Pero esto que no podemos definir y que es la química, tampoco se puede medir, por eso merece la pena dar una oportunidad incluso a quién descartaríamos en primer lugar, nunca se sabe de quién nos vamos a enamorar.

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