¿Cómo superar los conflictos en la pareja?

Podemos pasar toda nuestra vida buscando a nuestra alma gemela; alguien que nos comprenda, con el que nos lo pasemos bien, inteligente, con sentido del humor, honesto, atractivo, con el que el sexo sea maravilloso y se lleve estupendamente con nuestros amigos y familiares… ¡Por pedir que no quede! Y cuando parece que lo hemos encontrado, empezamos a ver que no todo es maravilloso y surgen los conflictos. ¿Por qué?

Los problemas forman parte de la relación de pareja

Resulta que todo eso es perfectamente normal y nos va a ocurrir siempre, porque ¿sabes qué? Las medias naranjas son un mito. Porque nadie es perfecto y, no solo eso, sino que además todos tenemos grandes (o enormes) defectos que, obviamente, no revelamos a la primera.

Así que, a la hora de escoger amar a alguien, debemos asumir que también amamos esa parte oscura. No importa a quién elijas, todas las relaciones tienen problemas. Lo más importante es que esto no tiene por qué hacerlas fracasar. De hecho, asumir estos conflictos como parte de la relación la hace más fuerte, ya que los vivimos con menos ansiedad.

Por supuesto hay problemas graves y otros menos graves. Los problemas de los que hablamos se pueden resolver, con una dosis de paciencia, dotes de negociación y muy buena comunicación estos conflictos con solución serán la gran mayoría, otros no parecen tenerla pero no deterioran tanto la pareja y se pueden “dejar pasar”. Una minoría son problemas graves que antes o después romperán la relación.

No es necesario resolver todos los problemas que se nos presentan para salvaguardar la relación, pero sí intentarlo. Cada vez que discutimos con nuestra pareja estamos aprendiendo cómo comunicarnos, cómo escuchar activamente, cómo negociar, conocemos mejor al otro y hacemos por entender sus necesidades y verbalizar las nuestras propias. Sin discusiones no podríamos adquirir estas habilidades.

Muchos de estos conflictos aparecen cuando hay cambios importantes; nuevos trabajos, comenzar a convivir, nuevos miembros en la familia… discutir los problemas nos ayuda a adaptarnos al cambio y a evolucionar juntos.

Cuando la pareja se atasca en un conflicto

Algunos motivos de discusión parece que no se superan. Hay parejas que tienen muchos temas atascados y otros que solo tienen un par. Lo que ocurre con estos conflictos es que se acaban enquistando y creando mucho más daño del que hubiese hecho tratarlos en un primer momento, por muy dolorosos que sean.

A veces, estos temas desde fuera se ven como algo sin importancia pero llevan tanto tiempo sobrevolando la relación que la cuestión en sí es lo de menos, son los sentimientos que ese quiste produce lo que realmente daña. Podemos sentir que a nuestra pareja no le importamos porque no es capaz de enfrentarse a ese tema, podemos sentirnos rechazados y abandonados y eso a la larga deteriora mucho esa relación.

Que un motivo se atasque no se traduce en que no se hable, a veces se habla continuamente pero no de la manera adecuada. En esa conversación solo hay frustración y ataques, no se escucha al otro y nadie da un paso hacia delante. Ambos creen que el otro es egoísta y no le entiende, se siente herido y va perdiendo la confianza.

Es frecuente que esto ocurra porque no nos sentimos seguros para manifestar nuestros deseos y necesidades y en esto influye mucho si hemos sido capaces de hablar de eso con nuestros padres cuando éramos pequeños. Si esto le pasa a ambos miembros de la pareja se crea una situación en la que efectivamente no hay discusiones, pero ninguno de los dos es feliz y probablemente culpan al otro de no entenderle.

Aceptar la discusión como algo bueno para la relación

Muchas parejas miden la calidad de su relación en el número de discusiones: si no discuten están muy bien y si hay muchos conflictos están en crisis.

La falta de problemas no asegura una relación. De hecho, es natural que siendo dos individuos completamente diferentes con sus sueños y necesidades, no coincidan al 100% con el otro y haya diferencias. El que existan las discusiones indica que esa pareja se enfrenta a esas diferencias y trata de resolverlas, con mayor o menor éxito, porque no todo se puede resolver y tampoco pasa nada.

Pero ¡ojo! Que haya muchas discusiones tampoco dice algo bueno de la pareja si esas discusiones no llevan a ninguna parte y si se repiten continuamente sobre el mismo tema. Eso indica que el tema se ha enquistado y es tan dañino o más que si no lo hablaran nunca.

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