Trabajo: ¡resolver los conflictos fácilmente!

“Vivimos en una sociedad que tiene miedo al conflicto, aunque éste sea inevitable”, postula Christophe Carré, conferenciante especializado en la resolución de conflictos. Las relaciones humanas son complejas, y más todavía en el marco laboral. Frente a cualquier conflicto, la actitud más clásica tiende a la agresividad o incluso al rechazo, pero en pocas ocasiones se considera como una oportunidad de cambio. Sin embargo, cada discusión tiene un sentido y el conflicto no surge por casualidad. Sin duda, una riña indica que algo no va bien y exige una respuesta que permita salir de ese callejón sin salida, redefinir de nuevo la relación. En la resolución de conflictos siempre hay algo en juego que debe tenerse en cuenta. “Por esa razón, es mejor evitar solucionar las diferencias a la ligera, delante de la máquina de café o de la fotocopiadora”, recomienda el especialista. Identifica el conflicto de antemano y, si te resulta muy difícil, siempre puedes acudir a una tercera persona, ya que en algunos casos es necesario.

¡Localiza el conflicto de jerarquía!

Todos, o casi todos, tenemos un jefe, alguien que a pesar de no ocupar un puesto importante, a veces te mira por encima del hombro y juega la carta de director para dirigir bien los proyectos. “Aquellos que abusan del poder es porque no lo tienen y buscan “tratar como a objetos” a sus colegas”, se lamenta Christophe Carré. No siempre podemos evitar a este tipo de personas pero sí podemos tomar ciertas medidas.

¡Cuidado! Dejar que te hierva la sangre en tu mesa de trabajo no beneficiará la situación. Es aconsejable empezar por fijarse en hechos y comportamientos precisos: qué ha pasado, dónde y cuándo (una frase, un dato, una hora). Después, puedes pasar al siguiente paso, la comunicación. Comparte tu insatisfacción o tu asombro y relaciónala con una necesidad: más flexibilidad en los plazos o más autonomía en el proyecto que gestionáis en este momento. Aunque la solución no sea milagrosa, el hecho de posicionarte puede inducir un ligero cambio.

Aclara el conflicto de interpretación

Qué raro, Juan frunce el ceño cada vez que te ve y Anna te contesta con frialdad. Entonces llegas a conclusiones precipitadas por algún desacuerdo puntual. Resultado: estás a la defensiva, rozando incluso la agresividad. “Los conflictos de interpretación son muy comunes, puesto que todos tendemos a barrer para nuestra casa”, asegura Christophe Carré. Este tipo de diferencias vienen dadas porque hay desajustes entre nuestro filtro de la realidad y el de nuestro compañero. Nos hemos creído que estamos en una situación de conflicto aunque, en este caso, se trate de un conflicto virtual.

¡Cuidado! Si tiendes a hacer una interpretación abusiva, revisa la barra de medir. Tómate un tiempo para aclarar la situación junto a la persona en cuestión. Así podrás estar más segura y saber a qué atenerte. Si al final tu interpretación es correcta, entonces podrás aclarar los motivos de su descontento.

Deja atrás los conflictos de interés

La competitividad se ha convertido en una herramienta en la gestión de muchas empresas y, en muchos casos, conlleva rivalidad y conflictos de intereses. Imagina que estás montando un proyecto y uno de tus colegas intenta poner trabas y entorpecer tu carrera, o peor incluso, intenta recoger los frutos de tu trabajo. Si la rabia te corroe y te pones rojo en cuanto ves a tu compañero, o compañera, significa que el conflicto está ahí. En la mayoría de ocasiones, nos comportamos como un toro en la plaza que arremete contra el primer capote rojo que alguien ondea frente a nosotros.

¡Cuidado! Una de las claves de la resolución de conflictos pasa por la comunicación consciente. Es fundamental empezar por tener cierta perspectiva y entender aquello que provoca tal emoción. Sólo después de haberlo identificado, puedes comunicarte para encontrar los puntos de acuerdo comunes. Es preferible quedar fuera del trabajo y hablar cara a cara porque un intercambio de correos electrónicos, por ejemplo, puede empeorar las cosas y aumentar las distancias. En cambio, si te expresas oralmente, la conversación puede ser mucho más provechosa.

Descodificar los conflictos irracionales

No sabemos exactamente por qué, pero algunas personas nos parecen antipáticas desde el primer momento. Esto puede ser por su forma de vestirse, por el tono de su voz… En resumen, no identificas el motivo: “Estos conflictos no surgen por casualidad, sino que vienen dados por una reactividad fisicoquímica”, explica el especialista. En la mayoría de casos, esta sensación no se justifica por nada en concreto, sino que se trata de una relación compleja, desagradable, casi superficial. Las tensiones son evidentes y, por mucho que te fijes, no encontrarás el origen.

¡Cuidado! Es conveniente buscar siempre una solución. Haz una investigación de tipo emocional. Esta persona puede recordarte “de forma inconsciente”, por supuesto, a alguien cercano, o a alguien con quién has vivido una mala experiencia. Una vez hayas establecido el vínculo, admite que tu colega es inocente, que no es él, o ella, quien provoca tu irascibilidad y utiliza la razón. “Vuelve a tu tarea e ignora tu parte afectiva”, recomienda Chirstophe Carré. Después de todo, estás ahí para trabajar. Más allá de tus reticencias, procura centrarte en tu competencia profesional.

C. Maillard

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